martes, 15 de noviembre de 2011
jueves, 27 de octubre de 2011
I CRONOESCALADA PENYA LA MINA
Cómo os comenté hace unas semanas, el próximo 13 de Noviembre, nuestros compañeros vecinos de la Romana han organizado, C.E. PENYA LA MINA, una cronoescalada en la Penya la Mina, son 9 Km pero hay que ver que 9 Km, una dura y técnica subida dónde seguro que el buen rollo no faltará, todos los datos del evento e información, los podréis encontrar en el anterior enlace.Les deseamos lo mejor y que seguro de que será un gran éxito.
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Zam
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jueves, 6 de octubre de 2011
V HELL URBAN DH PETRER (1/10/11)
La verdad que disfruté de lo lindo y me quedé invitado para la VI edición y un diez para la organización.
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Zam
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miércoles, 28 de septiembre de 2011
V DESCENSO URBANO VILLA DE PETRER (1-10-11)
Te hace?
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Zam
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miércoles, 2 de febrero de 2011
LA TRANSVÉSUBIENNE
Es una prueba muy dura pero debe ser impresionante participar, disfrutar del "fair play" del que tanto hacen gala y en un marco incomparable: los Alpes, sueño de cualquier amante del MTB.
Os dejo un vídeo de la prueba para que le echéis un ojo (es un pasote):
Y, por si os habéis quedado con ganas de más, una Pano360 y la página oficial de la prueba.
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Admin
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domingo, 25 de abril de 2010
MARCHANDO UN TANDEM (25-4-2010)
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Pepako
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lunes, 24 de septiembre de 2007
- XIII DUATLÓN SANTA POLA (23/09/07) -
No llevábamos 4 km. corriendo cuando observamos un corredor que se para al margen, ayudado por otra persona, y que perdía el conocimiento. Vaaaaya teeeela!! Al cabo de unos minutos, el ruido de la ambulancia. "Mejor bajamos el ritmo" - pienso. Pero veo a Juan que aguanta sin ningún problema, así que no digo nada. Llegamos a boxes y rápidamente a cambiarnos y a recoger las bicis. Juan tarda un poco más en cambiarse y decido esperarle yendo un poco más lento. Cuando lo tengo encima, abordamos la subida más fuerte del tramo de bici y empiezo a acordarme del NO desayuno... Juan se pone por delante y comienza a tirar. Intento aguantar su ritmo y vamos poco a poco adelantando a corredores, hasta llegar en el tramo de bicicleta a adelantar a un total de 131 bikers. Bajando Nuvolet se porta de lujo, llegando incluso a adelantar a gente por fuera de la senda, con el consecuente subidón que conlleva. El barro nos da una pequeña tregua y no nos molesta demasiado. Terminamos los 20 kms. y afrontamos la última prueba: 2.900 m. corriendo.
Dejar la bici y ponerte a correr es una experiencia única. Las sensaciones que tienes son indescriptibles, y te sientes como un pato, ya que llevas la cadencia de pedaleo aún en el cuerpo y te toca acostumbrarlo a correr. Una locura. Comienzo a correr como buenamente puedo hasta que llega Juan y me alcanza, ya que en el descenso había preferido no arriesgar y no me siguió. "¿Qué tal vas?" -me dice. "Jodido" -le contesto. Así que decide marcar él el ritmo. Yo le sigo como puedo. "Para ser su primer duatlón va de lujo este Juan" -pienso. Afrontamos la recta final y entramos juntos a meta. Perfecto. 01:38:44. Casi 3 min. menos que el año pasado. Y eso que la mañana no comenzó bien. De lujo. Todo un logro. Enhorabuena, Juan!.
Al final la clasificación resultó ser la siguiente:
- Corredores inscritos: 854
- Corredores en meta: 762
- Corredores retirados: 13
- Corredores descalificados: 1
Fotazas:
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viernes, 21 de septiembre de 2007
LA PENYA REPARTIDA POR LA PROVINCIA
Fin de semana totalmente atípico en la Penya... 3 competiciones distintas y en las 3 participación rotera, increíble! Quién iba a pensarlo hace casi un año cuando tan sólo éramos 3 roteros en activo.Pues nada, mucha suerte a todos y que salgan las carreras, marchas, etc..., a pedir de boca, sin fallos mecánicos ni humanos. Esperamos fotamentas de todas las competiciones!. A dejar el pabellón bien alto!
RIBA RIBA!!
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jueves, 6 de septiembre de 2007
- VIII RALLY AVENTURA NOVELDA -
Como ya sabéis, se trata de una prueba en la que te dan el recorrido en una especie de libretilla que tienes que colocar en la potencia, a la que tendrás que haber adaptado previamente una tablilla y una pinza (este año NO se suministra). Además, deberás tener el cuentakilómetros bien regulado para evitar caer en el error y tomarás la salida solo (sale 1 biker cada minuto). Los datos que encontrarás en el librillo de ruta serán del siguiente tipo:
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lunes, 11 de junio de 2007
CRÓNICA DE UNA PEDALÀ
La mañana amaneció gris, las gotas de las calles novelderas a las 7 de la mañana se convertían en cielo más plomizo aún pero sin agua, a medida que nos adentrábamos en los confines del Vinalopó. “Esperemos que el tiempo aguante así, fresco pero no lluvioso”. Es lo que pensamos todos mientras a golpe de ikusi eta ikasi, ellos dicen mierda nosotros amén, salve o si vis pacem parabellum, llegamos a el Pinós, donde una decidida ardilla se convierte, en plena calle, en la postal más amable de hoy. Llegamos pronto, tan pronto que da tiempo a revisar los errores de las inscripciones (solventados sin más), comer, beber, plantar pinos, centrar ruedas e incluso calentar suavemente. Observamos a mucha gente de Novelda y un buen ambiente en general.
Salimos a la cola de 432 bikers. Demasiado atrás. Ya sé que la jornada será larga, pero meterte por polvorientas sendas pisadas por más de 600 ruedas, tiene su punto negativo. Al salir del pueblo vemos una polvareda inmensa en forma de manada. Nunca volví a ver la cabeza de carrera. Mi recuerdo, esa nube blanquecina, ese gusto a tierra en suspensión al chupar el camelbak, y una risa entre desesperada y sincera, al ver lo que llevamos delante. Tampoco volveré a ver a mi colega Berenguelo. “Espero que cojas tu ritmo” le digo mentalmente. Tiro para adelante atravesando pelotones de bikers pinoseros. Los hay por doquier. Se lo toman con guasa. Son de esos tipos que te ponen de buen rollo atascado en mitad de una senda flipante, que no disfrutas por la marabunta de gente que hay. También me acompañan dos tipos muy morenos que me acompañarán todo el camino. José me comenta que tan solo llevamos 95 metros de desnivel positivo, me pasa y tira. Yo me quedo pensativo y compruebo desalentado que nos quedan 1701 mts de desnivel, subo un repecho y digo: “1695”.
Empieza la guerra para unos, y la desesperanza para otros.
Calma. Cartelito de marras indicativo del Barranc de Caseta. Hace poco que rotamos por aquí, cosa que se agradece como experiencia reciente para saber que es una subida por pista ancha, y dura de cojones. Empiezo a contar los que voy pasando. “-1, -2, -3”… me digo mentalmente. Otras veces me pasan y en vez de restar, sumo. Sigo con los pinoseros y los del maillot de Los Calares del Mundo. La visión oscurece el alma. Cielo a punto de reventar, aire muy fresquito, sudor a borbotones, sorbos de camelbak, comunidad de penitentes enfilando las rampas… Sielito Lindo es lo único que me devuelve una sonrisa. Qué bien sube. El propedal en marcha y p’arriba. Llego al Pi de la Farola con la cifra de -15. No está mal, teniendo en cuenta que en el rampón más duro de esta vertiente norte del Barranc de Caseta, pasé por mi primer momento crítico de la Pedalà, con intención de poner pie a tierra. Giro a la derecha y seguimos subiendo entre los ánimos de los espectadores locales que espetan sus ánimos que se cuelan por las profundidades del bosque que atravesamos. Arriba, en aquél lugar en el que terminábamos las cronos del Barranc hace más de diez años, me pasa un chaval preguntándome si ahora ya es todo bajada. “Eso espero” le respondo. Enfilamos las Tres Fuentes en busca del avituallamiento. Las sensaciones son mejores que el año pasado. Me siento seguro con mi Yeti, y en cuanto el camino se torna hacia abajo, las sensaciones de grandeza hasta ahora irreconocibles para mi, se convierten en placer en grado sumo. Pasamos de largo la zona del refugio y nos metemos por el Barranc de les Tres Fonts en busca del ansiado avituallamiento. El fondo del barranco es el típicamente mediterráneo, con acumulaciones de millones de diminutas piedras que zigzaguean las burras provocando algún que otro susto por “comportamiento equivocado”. Atisbo al colectivo biker zampando sandías frescas y pastelitos a diestro y siniestro. También a José que me recibe con los brazos en alto. Diez minutos o un cuarto de hora después avanzamos de nuevo por una senda salitrosa con las barrigas y el camel llenos. La Pedalà siempre olerá a sandía para mi.
Avanzamos por un tramo relativamente largo de senderos yetosos, que permiten disfrutar el momento. En una recta de asfalto decido parar a mear con la vista clavada en mi primo. “Ahora te pillo, es que no me aguanto”, le mando mentalmente. Craso error, pues no lo volveré a ver hasta entrar en meta, por más que mi mente ida lo busque por las alturas del Cabeçó de la Sal cuando los pinos lo permiten. Los Rot Supporters me gritan de nuevo a su paso. Que dulces me las prometía ante el rodar de la pizpireta burra!!. De nuevo craso error. Un giro a la izquierda me estampa de lleno la rojiblanca realidad del Cabeçó. Esta montaña salina demuestra que aunque permite un agarre descomunal, es capaz de destrozar el pulsímetro del mismísimo Moreno. Enfilo una sucesión de empinadas cuestas de nuevo con los pinoseros, en especial con uno que cada vez que coincidimos nos decimos “ja va quedant menos”. Paso por mi segundo momento crítico, y compruebo que la montaña me ha vencido con cien metros de caminar arrastrando a Sielito. Llegamos a la cumbre, tras casi 400 mts de desnivel positivo en unos 6 kms. Tela de la buena! Enfilamos ahora un magistral descenso por una senda típica de esta montaña. Se podrían escribir libros enteros de las trialeras y sendas del Cabeçó por su adherencia y espectacularidad en cuanto el firme es eso… firme. Alucino con el descenso que me pego. No bajo, vuelo! Jamás había disfrutado tanto un senderito tan técnico. Lamo las cubiertas de la gente que tengo por delante, se acojonan y me dejan pasar. Siento una extraña sensación de que algo está cambiando. Miro en las rectas el basculante de Sielito y lo veo en acción… barranco y a por the Cabeçó Second Part.
Segundas partes nunca fueron buenas…
Eso dicen. Y les doy la razón oigan. Charlo con Carmelo (que desde aquí hasta la meta será capaz de meterme veinte minutos), me comenta que espera a un colega que lleva detrás. Yo le digo que tengo uno por delante y otro por detrás. Lo pierdo en mitad de una rampa asfáltica, va sobrado, poderoso. Ya no lo veo. Mi mirada se nubla. Ando más que pedaleo. Ya no cuento la gente como ascendiendo el Barranc de Caseta, simplemente porque el número ahora es positivo. Me doy por vencido. La idea de vencer el Cabeçó tendrá que esperar. Lo maldigo, pero a la vez, me atrae. Me lo tomo con calma, así que como un poco pues me siento flojo, saco fotos… Llegamos de nuevo arriba con general satisfacción, me dicen si quiero agua y respondo que “noooooo” al comprobar el inicio de la bajada trialerosa que nos debe dejar en el llano pinosero 400 mts más abajo. La bajada es salvaje. El terreno está trillado completamente, “debo ir el 400 por lo menos”, pienso al ver el estado del sendero. Parece que estemos descendiendo las dunas del Gobi. La gente me interrumpe. Me arrasan subiendo y los pillo bajando. Inaudito. Paso a un chaval por el sitio más insospechado. La Yeti me da ese coraje y esa valentía necesaria para disfrutar una trialera como esta. Meto la burra por donde quiero, hago todas las curvas sin poner pie a tierra por muy cerradas que sean. Incluso una que tiene una indicación y una tela indicativa de los 100 mts de caída hacia el barranco…
El tío del mazo.
A saco. Tan a saco que estoy desfondado. Bueno, total para lo que queda. El Pinós debe estar ahí. ¿Ahí?. Lo siguiente son 8 kilómetros de los más largos de mi vida ciclista. El tío del mazo me golpeó con una fuerza brutal. La gente me sacó entre 10-15 minutos en un llano picado hacia arriba que a mi me dejó desalentado completamente. Tenía de ganas de pillarme la carretera y pasar de todo, de subir aquella loma y ver el pueblo, de llorar, de… No tengo ganas de describir el calvario que sufrí. Comí dos veces. A punto estuve de tirarme con los pies en alto… Iba haciendo la goma con una Prophet: me pasa, le paso, me pasa, le paso… También va tocao. De repente, mi cuerpo me da las últimas fuerzas que le quedan, pillo de nuevo a la Prophet y me pongo a rueda. Se gira el tío, me mira, y me dice: “joder tío, que huevos que tienes”. La recta de entrada picando p’arriba me cuesta como el mismísimo Cabeçó. Ambiente de meta. Rot Supporters, colegas roteros no vencidos, familia, cansancio, qué se yo… solo sé que espero volver de nuevo. Mención especial para mi colega Berenguelo, que tuvo la cabeza fría y el temple adecuado, como para dejarlo cuando era preciso. Tres horas y cuarenta y un minutos para mi. Tres horas cincuenta y seis para la organización. Primero y segundo dos novelderos.
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Secre
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SENSACIONES EN LA X PEDALÀ DEL PINÓS
Iba a ser chunga, ya se veía venir. Toda la semana mirando en la página web del club ciclista del Pinós que si las inscripciones, que si la altimetría, que si el recorrido, la vista por satélite... Todo al detalle para no encontrarnos con ninguna sorpresa desagradable.
07:00 del domingo 10/06/07. Reunidos Vicente, Bere y yo en la sede rotera, cargamos las burras en el rot-móvil y nos encaminamos rumbo a Pinoso al ritmo que marca el cd rotero (o mejor dicho el loro rotero, ya que lo hace como y cuando quiere, jejeje). Nos plantamos en Pinoso ante el asombro de observar cómo nos da la bienvenida una ardilla que no duda en posar para la foto con sus mejores galas. Llegamos, subsanamos el pequeño error de la inscripción y nos ponemos a calentar.
09:05. Todo el mundo a filas. 432 bikers inquietos esperando la salida. Ambientazo impresionante. Adrenalina sobrealimentando nuestros cuerpos. Se da la salida y comienza el espectáculo. Por delante 54 km. de dura etapa compuesta por 3 puertos de montaña, 1856.78 m. de desnivel positivo y muchas muchas ganas de recorrerlo. Empezamos a buen ritmo, ni fuerte ni flojo, llaneando hasta que comienzan los primeros repechos. En mi cabeza sólo ronda una idea: el Barranc de Caseta, nuestro primer destino de órdago. El tiempo acompaña. Un tiempo nublado que no deja castigar al sol y de vez en cuando alguna que otra gota refrescando el cuerpo caliente por el esfuerzo.
Llegamos al cartel de madera que indica en su mapa la subida al Barranc de Caseta. Un compañero de fatigas murciano que fue casi todo el recorrido a mi lado suspira. "Madre mía lo que nos espera", le comento. Asiente con rotundidez. Comienzan las primeras rampas y toca echar mano del plato pequeño. Miro hacia delante y observo una hilera de bikers que parecen hormigas, en hilera, intentando sortear las zanjas del camino que deja el agua. Vienen a mi cabeza recuerdos de los propósitos del IMBA acerca de los caminos y cómo solucionarlos, cualquier cosa que me haga olvidar el esfuerzo que estoy haciendo para que sea un poco más amena la subida. Todos avanzamos a una velocidad casi nula. Miro hacia delante y veo rampas que no cesan y bikers allá en lo alto. Menos mal que conozco lo que estoy subiendo y sé cuanto falta. Dosifica las fuerzas, José. Dosifica...
Cuando pensaba que ya estábamos en la cima, observo para mi asombro que el camino en lugar de bajar sigue subiendo. Resignación y golpe de pedal, no queda otro remedio... Una vez arriba, a prepararse para la merecida recompensa, el descenso. Pero no recordaba que estaba en una marcha y el descenso no se disfruta tanto como en una rotada. ¿Por qué? Pues porque o yo soy muy osado o la gente que siempre tengo delante de mi en las marchas es muy miedosa. El caso es que siempre tengo que frenar cuando no quiero. Acabamos en una rambla en la que es necesario agarrar fuertemente la dirección de la bici si no quieres acabar en el suelo, ya que hay un mar de gravilla que dificulta el seguir adelante con normalidad. Voy con el murciano hablando y de momento escuchamos a nuestra espalda: ¡Cuidado derecha, cuidado derecha! Nos apartamos y nos pasa un chavalín con aspiraciones de líder que, tras pasarnos 5 metros, da un giro de manillar involuntario debido a la grava y acaba en el suelo. Tras comprobar que estaba bien, seguimos nuestra marcha dejándo al chaval que se quite el polvo y vea el estado de su burra, mientras comentamos la tontería que supone adelantar en una rambla cuando has salido de los últimos y aún queda lo que queda... En fin... Pero dos minutos después volvemos a escuchar: ¡Cuidado izquierda, cuidado izquierda!. No puede ser. Otra vez él. Volvemos a dejarle pasar y cruza como un rayo. Vuelve a hacerle un raro el manillar y de nuevo al suelo. Esta vez se salva por centímetros de que no le pase el murciano por encima. "¡Chavá, deja de hacé er loco que te vá a matá! ¿No vé que no vá a ganá ná? ¡Ayyy, cuando tengas 20 año má ya verá tú como piensas las cosicas de otra forma!". La voz de la experiencia, si señor. El chaval asiente y parece que se calma. Dejamos la rambla y poco antes de llegar al avituallamiento sólido, veo a mi tía Elia y compañía que comienzan a animarme efusivamente. Consecuente subidón adrenalínico que me hace llegar al avituallamiento casi derrapando. Llegamos al avituallamiento sólido. Dejo la bici y voy disparado a por un Aquarius de naranja y un plátano. Mientras lo como veo llegar a Vicentet. Le animo y allí los dos acabamos comiendo y bebiendo mientras comentamos nuestras sensaciones. Después de 15 min., montamos de nuevo en las burras y seguimos por una senda un tanto impracticable que en ocasiones transitaba por bancales de almendros. Noto la rueda de mi primo justo detrás de mí, y por más que aprieto no dejo de notarla. Pienso para mí: "Joder, si que ha salido con ganas Vicente". Al cabo de 5 min. llegamos a un camino ancho y vuelvo a ver a mi tía Elia & Co. Vuelven a animarme fervorosamente y me preguntan por Vicente. Yo, totalmente confiado en que nos estaban animando a los dos, me extraño y digo: "está detrás de mi". Me giro y resulta que no era él... Era un maromo-lapa chupa-ruedas. Le dejo pasar y sigo a mi marcha.
Llegamos al Cabeço de la Sal. Esto no lo conozco y encima nada más empezar a subir me falla el desviador y no me entra el plato pequeño. Maravilloso. Consigo llegar a un rellano y entonces ya bajo al pequeño y comienza la dura batalla de la ascensión. Tengo buenas sensaciones y el paisaje me gusta. Llegamos arriba y comienza un descenso en trialeras en el que llego a alcanzar los 48 km/h., alucinando entre las bajadas. Pero cuando quiero darme cuenta de lo que estoy disfrutando de la bajada, me encuentro de nuevo con otra subida, y esta de asfalto, que corresponde al tercer puerto de montaña del día y que se me hace muy pastosa, aunque el hecho de tener espacio para adelantar (ya que aqui no hay zanjas ni surcos), me supone un respiro. Coronamos y de nuevo el descenso, pero esta vez no muy agradable, ya que la senda era un surco continuo lleno de polvo bastante peligroso, por lo que hice la mayoría del recorrido por la parte exterior del camino. Termina la senda en el km. 40 y cuando ya pensaba que estaba todo acabado, aún quedaban 15 km. de agónico falso llano y alguna que otra subida. El murciano se quedó y yo, totalmente solo en el camino, aproveché para agotar las fuerzas que me quedaban, no sin dejar algo de reserva porque parecía que no veía Pinoso por ningún lado y no sabía cuánto quedaba, ya que en el folleto de inscripción decía que era una etapa de 50 km. y yo ya llevaba 54. Al final, entrada al pueblo y allí veo animándome al Bere, mis padres y mi tía Elia. Todos gritándome, lo que me dio un extra de fuerzas para afrontar la recta de llegada. Al final, 03:38:41.4 y ganas locas de comer algo, bajo los ánimos de la familia.
En conclusión, una marcha algo más dura que el año pasado pero en mejor momento de forma. Al final nos hemos "espolsado" 110 km. en dos días. Un 10 para la organización y el indescriptible orgullo de haber tenido en la marcha a mis dos primos y compañeros roteros. Confío en que al año que viene tendremos en filas a más miembros. Gracias a todos por un día rotero-festivo. RIBA RIBA!!
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lunes, 28 de mayo de 2007
☼ V MARCHA NOVELDA - CAMPELLO ☼
Vaya, vaya... Tenemos un mes de Junio cargadito de actos rotables... Veamosss: comenzamos el mes el día 2 con la TROBADA ROTERA, el acto rotero más importante en años y que todos esperamos con impaciencia y espectación... A la semana siguiente, el día 9 tenemos el DESCENSO DE GUADALEST, competición en la que lógicamente NO participaremos, pero que es digna de ver por lo impresionante que resulta ver a la penya dando saltos como locos, de entre ellos a dos miembros conocidos de la penya "Nasíos pa bajaar". Iremos pues... Procuraremos acostarnos pronto ese día porque a la mañana siguiente tenemos la X PEDALÀ VILLA DE PINOSO, marcha de 45 km. que promete darnos diversión (y sufrimiento), a borbotones...Y si todo esto os parece poco, añadimos el sábado 16 de junio la V MARCHA MTB NOVELDA - CAMPELLO, marcha de 55 km., en la que nos plantaremos en Campello, comeremos y nos volveremos en autobús. El año pasado se nos escapó, pero este año no debería...
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martes, 22 de mayo de 2007
- X PEDALÀ "VILLA DE PINOSO" -
y si no ha sido así, de todas formas voy a postearlo para que el resto de roteros lo vea: la famosa PEDALÁ VILLA DE PINOSO, que este año cumple 10 añitos, y regalan a todos los participantes (eso sí, limitado a 450), el maillot conmemorativo. El coste de la prueba, 16 € para nosotros los federados y habrá 2 avituallamientos líquidos, uno sólido y peazo almuerzo, además del típico diploma de rigor.Personalmente, para mí es una marcha muy atractiva, y TOTALMENTE rotable, aunque exige un estado de forma bastante aceptable (fijaos en el perfil), pero eso es algo que todos tenemos ya, jejejeje.
Sería un pasote que fuéramos todos los roteros, aunque supongo que aún es un poco pronto para
esto, pero quién sabe, igual nos animamos todos. De momento, con estar todos en la TROBADA ROTERA me daré por satisfecho. Ya hubo una ocasión en la que fuimos todos los roteros a una marcha, la de ciclo-orientación de Novelda, ¿la recordais? Ver roteros entre el pelotón es un subidón impresionante. Espero que algún día se repita... Poquet a poquet.
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jueves, 17 de mayo de 2007
III MARXA BTT SERRA D'ONTINYENT
No he podido encontrar más información al respecto. Sería una marcha de 40 km., del tipo similar a la de Novelda, por lo que exige un estado de forma bastante aceptable.
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jueves, 26 de abril de 2007
¿HABRÁ MARCHA EN PEGO?
Bon día a tots. He decidido crear esta entrada al ver el comentario de mi primín mientras consultaba la previsión una vez más para este domingo en Pego. Y lo cierto es que, aparte de la coincidencia en pensar lo mismo los dos, también hay que unir el hecho de que estamos de acuerdo en que lo más probable es que ese día caiga un aguacero. Por tanto, lanzo la pregunta al aire: ¿Vale la pena darse semejante panzada de kilómetros en coche (130 km.), para disputar una marcha de 26 km. en Pego? Obviamente, la respuesta, en condiciones normales, es que si, pero teniendo en cuenta que tan sólo podemos ser dos roteros en la marcha y que el mal tiempo va a estar presente, todo en conjunto me hace decantarme por votar la posibilidad de hacer una rotada de sábado mucho más extensa y disfrutarla todos los roteros, a cuenta de salir a rodar un poquillo para estar frescos el día siguiente. Secre, ¿Tú que opinas?
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martes, 17 de abril de 2007
- III MARCHA BTT PEGO 2007 -
Es un circuito nuevo que consta de 26 km. Según he leído, te encontrarás de todo: pistas, senderos y trialeras.
Aparte del avituallamiento en meta para reponer fuerzas, cada participante tendrá su bolsa personal con diploma personalizado con la posición y tiempo de su vuelta, barritas energéticas, bote isotónico, fruta, chocolatinas, etc..., y, cómo no, una camiseta conmemorativa, por lo se puede decir que no encontraremos con una marcha muy similar a la de Novelda.
Habrá dos avituallamientos líquidos y sólidos en carrera y uno en Meta para reponer fuerzas, así como servicio de duchas para todo aquel que las quiera utilizar.
Los datos técnicos de la carrera son los siguientes:
- Altura máxima: 654 m.
- Altura mínima: 66 m.
- Desnivel positivo: 844 m.
El resto de datos podreis encontrarlos aqui.
¿Qué os parece? ¿Nos animamos?
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viernes, 13 de abril de 2007
II MEDIA MARATÓN VÍA VERDE DEL MAIGMÓ
Pues sí, queridos roteros. Andaba yo visitando la web de competiciones http://www.carreraspopulares.com cuando he visto que el próximo domingo se celebra la II Media Maratón Vía Verde del Maigmó, o, lo que es lo mismo para un rotero, II Media Maratón en los Tunelamens...No obstante, de lo que se trata es de ir mirando la rotadita de mañana, que, según conversaciones mantenidas con el Secre, es más que probable (faltan opiniones del resto de roters), transcurra por la zona de donde es la fotografía de la cabecera del blogamen. Por tanto, hago un llamamiento a los roteros para la decisión en la jornada pre-rotera de hoy viernes. ¿Estaremos a un día del debut rotero del Kuan?
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lunes, 26 de marzo de 2007
CRÓNICA DE UNA MARCHA ANUNCIADA
De ese modo, de la misma manera que en aquellos tiempos convencí a mis padres para ser inscrito con 15 años, me autoconvencí ahora, con el presentimiento que algo grande podía suceder.
Lo cierto es que el devenir de los hechos quiso que nos plantásemos en la salida tres roteros indomables: Juananten, Admin Rotero y un humilde servidor, el Secre. Nos faltó el incombustible Berenguelo, y su ausencia la notamos todos.
No sé, quizá su falta tranquilizadora me impidió la serenidad recomendable en estas lides desde el inicio, porque desde que me espolsé el tazón de cereales ya me corría por el cuerpo un no-sé-qué qué-sé-yo, que ni los ánimos de Cote antes de irme consiguieron evaporar.
Más pronto que nunca nos encontramos en el lugar de los hechos. Tan pronto, que nos dio tiempo a todo sin ninguna prisa, a la vez que a vernos demasiado delante en la parrilla de salida, desde mi punto de vista eminentemente globero.
El caso es que oler tan de cerca el maillot del campeón valenciano de la especialidad, debió producirme aún más respeto, entrecortando mi respiración. Quería salir. Salir ya. Y así fue. Se da la salida y aun nos toca esperar unos 5 segundos para darle al pedal tal es el atasco de ruedas gordas por metro cuadrado. “¿Pues no estábamos delante?”, me pregunto aturdido al verme entre los panxuts del final del grupo a la altura del Vídeo 10. “A on anem?, al Tanatori ja?”. Dos giros a la derecha, ruido de derrapadas asfálticas, manos arriba en señal de peligro, ruido de retrovisor destrozao… la bucle urbana por Novelda fue caótica. En mi mente, los dos últimos hostiones biplaza de las rotadas.
Alguien desde arriba me hace caso al repetirme mentalmente “hay que salir del pueblo, hay que salir del pueblo”… y salimos de Novelda.
La visión inmunda de un rebaño de bikers levantando polvo en el camino de la Huerta del Bere, debió eclipsar la mente de un joven que llegaba de marcha a esas horas, provocando un tremendo atasco en mitad del camino. Miro el cuentakilómetros. “Jose vamos a 31 km/h, oye va a ser cuestión de bajar un poco esos pistones”. Obtengo un sí por respuesta. La serpiente multicolor se alarga. La vista desde lo alto del puente sobre la autovía en pleno Camí de l’Heretat es espectacular. Debemos ir ya a la cola. Los camiones que pasan por debajo de nosotros pitan al ver tan numeroso grupo de colgaos juntos.
Bienvenidos al infierno.
Inicio de la ascensión al Montagut. Recuerdo un tremendo dolor de lumbago. Gente tirada al borde del camino con las ruedas de la burra apuntando hacia el cielo. Primeros pinchazos. Uno de Almoradí que se había colado por la valla en la salida se vuelve andando a Novelda con la cadena colgado del manillar. Todavía veo a Tendero con su maillot amarillo. Jose a tiro. “Vinga aguanta Vicent”, me repito. Pienso que esta gente no sabe lo que le espera. La brutal ascensión que el Club nos tiene preparada, es de las de mear y no echar gota. Hay que dosificar. Dosificar… el Moreno debe estar ya en el avituallamiento.
Senderito para enlazar con la ascensión al Montagut. A pie. Todos los romeros con la burra a cuestas. Tendero se sale de la senda para adelantar a unos cuantos. Yo le recrimino la acción desde la retaguardia al grito “¡que me pisas el bancal!”. Risas. Acento de la Vega Baja en mis espaldas. Sudor. Empieza el espectáculo. Adelanto a unos cuantos cuando tomo la curva. El Montagut en todo su esplendor, pondrá las cosas en su sitio.
Intento coger sitio para hacer la subida a mi ritmo. Encontrar mi cadencia y empezar de nuevo mi propia Marcha. Delante de mi, una biker lucha contra la inclinación del Montagut y contra la transmisión de su bici. Subimos a ritmo. Poco a poco llegamos arriba. 200 metros más arriba, sobre los cortados de la Serreta de les Penyes, el nido de búhos reales debe estar pensando lo raros que somos, definitivamente, los humanos. Le pregunto a la biker si su bici ha entrado en razón, y en menos que canta un gallo me encuentro deslizándome ya camino abajo. Afrontamos el repecho asfaltado de la Balsa dels Xurros buscando un nuevo horizonte.
Diviso a escasos metros un coche conocido. Mi vista alcanza a ver un grupo de cuatro personas en lo más alto. Son ellos. Mi familia está aquí para animar nuestros pedales ya cansados. Los ánimos se convierten en cerrada ovación, cuando Jose alcanza la cima del escarpado sendero. Mi madre se emociona al llegar a su paso y consigue hacerme volver mentalmente, 15 años atrás. Me teletransporto y es como si fuese con mi vieja Orbea Cervino de dinamo incorporada, por aquellas ramblas polvorientas de Albatera. Dejo atrás las familiares voces, y las lágrimas despuntan por mis gafas recordando a mi padre. Me lo imagino animándome, como cuando era un chaval. Con su botellero de agua presto.
El subidón me provoca una mayor concentración en mi mismo y subo a remolque las cuestas de la Lloma Rasa. La gente no habla. No dice nada. Miro el paisaje, que desde aquí arriba adquiere una nueva dimensión. Pronto llega una senda de cazadores artesanalmente labrada. La subo mejor que ayer cuando vinimos a inspeccionar el recorrido, pero no acabo de encontrar el golpe de pedal habitual que me ha acompañado este último año. Hoy no huelo ni el romero. El sol hace brillar los cuadros de la comunidad de penitentes bikers que en fila de uno, ascienden por la ladera de la montaña. Llegamos arriba del collado. El paisaje sorprende con un tupido pinar.
Singletrack del bueno.
Me relajo al pensar lo que me viene ahora. Le digo a mi Sunn que disfrute del momento. Un singletrack compacto en busca de la Lloma Badà nos hace sentirnos libres. El porqué de una subida demencial obtiene su respuesta. El sendero es de órdago. El palmo de tierra por el que se deslizan mis cubiertas penetra barranco abajo. El polvo acumulado en mi cadena interfiere en la cadencia de pedaleo. El resultado es observar de cerca lo espinoso que resulta el matorral esclerófilo mediterráneo. Es lo que pienso mientras me levanto en medio de una ostentosa coscoja. El biker que me seguía por el singletrack me pregunta si estoy bien. “Sí”, le digo mientras la sangre fluye en mi pierna derecha. Monto de nuevo y experimento una nueva sensación sobre la burra. Es como si me hubiese tomado un Red Bull de un trago. Como si los nervios acumulados en las técnicas subidas anteriores, se hubiesen quedado insertadas en los pinchos de aquella verde coscoja. Soy un tío nuevo. El rotero de siempre. Así que apreto los dientes y me pego el bajadón del siglo.
Sigo a dos tíos con maillot KTM. Son ahora mi objetivo. Nos deslizamos por un nuevo sendero entre pinos a piñón. Emito pequeños gritos de satisfacción. Bordeamos y ascendemos pequeñas lomas que guardan pinos añejos desgarrados por los últimos vientos del invierno. Llegamos a la Rambla dels Col·legials. L’assagador de Petrer de toda la vida. Avituallamiento sólido y líquido. Este año no me entretendré demasiado. Los roteros brillan por su ausencia, así que estiro el cuerpo, me como un pastelito, absorbo una naranja y me lleno el camelbak. Después de 8 minutos contados busco de nuevo la ruta. Me encuentro detrás de un chaval. Sí. Podría ser yo en Albatera. Enfilamos la Penya del Sombrero. Buscamos todo un clásico en esta marcha noveldera: la Senda del Kalifa. Entramos en territorio moruno. Aspiro cada peralte del sendero. El chaval me deja paso. Voy lanzado. Me quedo solo en mitad de un paraje que parece sacado del mismísimo Colorado.
El principio del fin.
Termina el Kalifa y voy hacia otro sendero desconocido. Tantos años de mtb en mi pueblo y me doy cuenta que su paisaje esconde múltiples sensaciones no aprendidas. Llegamos a unos pinos descomunales y alcanzo un grupo numeroso. Viendo cómo está el patio, me doy cuenta que bajo mejor que subo, justo lo contrario que creía. Allá voy yo, el único con pinta endurera de la Marcha, subido encima de una rígida de… 13 añitos.
Me desmeleno en la última trialera antes de llegar al Vinalopó, pasando a otra biker que va y viene en mi recorrido de hoy. Me pasa en los repechos y le pido paso cuando se baja de la bici en mitad de los terraplenes. Me cede el paso y dejo a gente atrás. Repecho bestia hacia arriba. Plato pequeño y paciencia, la que me faltó los 10 primeros kilómetros. La barrita de frambuesa de después del Kalifa me ha hecho efecto. Voy mejor.
Reconozco la imagen de un forero de foromtb. Su presencia hercúlea me guía los pasos hacia la escalada de puestos. Llaneamos al fin. Enfilamos ahora un camino de grava asqueroso. Un veterano biker noveldense abre ahora el paso. Hago lo mismo que él y busco la cuneta. Pienso el porqué de este camino después de tanta senda. “No habrá alternativa” -pienso-. De momento alguien me alcanza o yo a él, no estoy seguro, y balbucea unas palabras. Lo miro de reojo y pienso que es un guiri al ver su tez blanquirroja y ojos azules. Lo miro de nuevo y leo “Aprinovel” en su maillot. “¿Luisvi?” –pregunto-. “¿Vicente?” –me responde-. Alegría al ver una cara conocida para afrontar la última subida fuerte: la Mola.
El arquitecto de la Marcha tuvo el suficiente conocimiento de dejar la ascensión más dura para otro día. Dejo atrás a Luisvi subiendo a tren. Empalmamos una trialera que me conozco como la palma de mi mano. Tengo que abrir hueco para llegar tranquilito a meta. En mita de la nada cruzo el Vinalopó de nuevo. Giramos a la izquierda. “¿Izquierda?” espeto al miembro de la organización. Pero si yo quiero ir a Novelda ya…
Al instante me desvían a la derecha y mis ojos vislumbran un subidón por pista ancha que me rompe la moral por completo. Mi queja la oye la misma persona que me desvía, resultando ser una cara conocida. Le digo que estoy muerto. Que soy una especie de niña de la curva en bici… cuando me pasa alguien que aún no había visto. Durante 30 kilómetros me he ido familiarizando con unos 30 ó 40 bikers que pasaba o me pasaban según el momento físico y las condiciones de la ruta. Pero a éste. A éste no lo tenía fichado. Me recuerda a Manuel Maqueda el de la revista. Camelbak de 3 litros y melena al viento. Intento seguirle pero tras cruzar el Barranc de Salinetes le dejo marchar. No es mi rueda a seguir, por lo que gravito sin pena ni gloria en mitad de este pelotón de proscritos. Bajadas guapas me conducen por enésima vez al viejo Vinalopó. Nos meten en la senda que nos llevará directos a la ducha. Las obras de “acondicionamiento” de la Confederación Hidrográfica del Júcar han reventado el sendero y borrado cualquier rastro de vegetación natural en el cauce del río. Ver para creer. Sufriendo me arrastro oyendo de nuevo los resoplidos de Luisvi, que me ha cazado en este último tramo y me grita como un poseso “¡vamos Vicenteeeee!”, a lo que le contesto con un “¡no puedo Luisviiiiiiiiiiiiiii!”.
Llegando a Novelda me doy cuenta que mis manos no sienten los pulsadores. Tengo que arrastrar el brazo para meter o bajar piñón. Tengo los dedos completamente dormidos. Esto tiene que acabar. Me meto de lleno en el río a la altura del matadero mientras Acevedo me grita que no es para tanto y paso al pseudo-Maqueda que está hablando tranquilamente con otro biker completamente parado. El tío parece sobrado y todo. De aquí al final mi mente alcanza a recordar que cada 20 metros tenía que levantarme del sillín para pasar sobre los bloques de cemento del cauce del río. Que perdí de vista a Luisvi de manera definitiva, y que “Maqueda” volvió a alcanzarme. Cuando llegamos al campo de fútbol saludo a Doménech el policía y concretamos un grupo de 4 bikers. Como si me jugase clasificarme para los Juegos Olímpicos me autochequeo físicamente y me preparo mentalmente para los últimos metros. Quiero llegar el primero de los cuatro. “Pero qué leches… no recuerdas el sentido de la Marcha?”, me dice alguien en mi interior, así que me dejo llevar no vaya a ser que alguien me tache de flipao por disputar el puesto 230 de la clasificación.
Dicho y hecho, entro en meta el tercero del grupito de cuatro mientras oigo el pitido del chip. Pongo pie en tierra y mis ojos se van directamente a los de mi mujer. Me emociono al verla. Sí. Para mi esto ha sido un reto personal y me gusta compartirlo con ella en ese mismo instante.
Me dan el diploma y veo que he llegado el 231. Me sorprendo, me veía más atrás. Dos horas treinta y siete minutos, once segundos después de haber salido. A mi me salen 8 minutos menos. “El avituallamiento” –pienso- mientras me acerco a Cote.
Los comentarios roteros de después, el podium, las anécdotas, el masaje final, servirán como homenaje personal y reconocimiento al duro esfuerzo al que nos hemos sometido. Luego todos a casita a soñar despiertos que una vez, allá por 1995 iniciamos un sendero polvoriento… que en 2007 todavía no hemos dejado de pedalear.
Mi más sincero agradecimiento al Club Bicicleta de Montaña de Novelda, por habernos permitido experimentar tantas sensaciones.
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IV MARCHA BTT CIUDAD DE NOVELDA
Sin más, me levanto, me pongo el traje de luces, desayuno, cojo la reluciente y engrasada burra y me dirijo hacia el punto de encuentro rotero, el garaje de Tendero, donde habíamos quedado el susodicho, Vicente y yo. Partimos los tres jinetes del apocalipsis, esta vez sin nuestro querido Berenguelo, que se encuentra en su segundo pueblo por causas ajenas y no puede acompañarnos...
Llegamos, cojemos nuestros dorsales, dejamos las bolsas con los obsequios de la carrera de nuevo en el garaje y comenzamos a calentar. Hace frío, mucho frío...
09:10 AM. Nos colocamos cerca de la primera fila del pelotón de salida. ¿No estamos demasiado delante?, comenta Vicente. En efecto, tenía toda la razón, ya que, al dar la salida, una estampida de ciclistas ansiosos por una victoria imposible acaba haciendo rodar a todo el grupo a velocidades que rondan los casi 40 km/h., por enmedio del pueblo. Acelerones, frenazos, retrovisores de coches que sufren la imprudencia de unos cuantos... Estábamos saliendo del pueblo por Menescal y le comento a mi primo: - No puede ser, debe ser que no saben el recorrido que nos espera -. Vicente asiente y sonríe. Miro mi pulsómetro, y me indica que ya me encuentro a un 86% de mi capacidad. No puede ser, esto no es normal, aunque sí comprensible sabiendo que se trata de una carrera (y digo carrera porque así es, lo de "marcha" es una forma de hacerlo más suave para aquellos indecisos que se acaban apuntando pensando que van disfrutar de un día de paseo en el campo). Todo el mundo está fresco y tiene ganas de seguir al que va primero.
Tras abandonar el pueblo, comenzamos la ascensión por la Heredad, zona en la que yo paso frecuentemente corriendo. Subimos el puente, bordeamos el tramo del AVE y comienza la pesadilla: la primera subida, el Montagut. Ruido de desviadores y ya se empiezan a vislumbrar los primeros pinchazos e incluso partidas de cadenas. El pelotón se estira hasta formarse un auténtico paso de Semana Santa. Todos por la senda con la burra a cuestas. Algunos valientes (o quizá osados), pidiendo paso. A Tendero, que había seguido el ritmo de los primeros de la fila, lo veo con la burra panza arriba, intentando colocar la cadena en su sitio. Acabamos el ascenso para iniciar el breve descenso que nos lleva al asfalto de la Lloma de la Xirixola, una subidita que, a pesar de ser breve, es un pinchazo a la moral. Seguimos la ascensión por un camino paralelo a este último y allí, en la parte alta, encuentro a mi tía Elia que comienza a animarme, con lo cual no sólo subo la rampa de un tirón sino que también hago el descenso que acaba en la rambla como si fuera uno de los dos hermanos Misser, adelantando a un biker y a Tendero. Seguimos la senda y me noto pesado. Noto como si llevara un peso extra, un lastre que.... Mierrrrrda!! Miro la rueda trasera y veo que ha perdido presión. Lo que faltaba!! Un pinchazo!! Se lo comento a Tendero y me dice que si, que parece que voy pinchado. Me bajo y lo compruebo. Efectivamente, la rueda había perdido una presión considerable. Pienso rápidamente y decido no cambiarla, lo que dure, dure. Subo e inicio la ascensión a una loma que rodea el Cid, eso sí, sin dejar de mirar obsesivamente la cubierta trasera y pensar "por qué me ha tocado a mi, ahora que me empezaba a encontrar bien?". Sigo adelante no sin dejar de ver el paisaje que acaba enturbiándose debido a las gotas de sudor que caen sobre las gafas. El esfuerzo está siendo considerable. Acabamos llegando a una "senda de cazadores", que fue tal y como la nombró ayer mi primo, y que no es más que una senda que en ocasiones se vuelve impracticable para el biker, por lo que prácticamente acabamos haciéndola todos andando con la burra a cuestas. Finalmente, al llegar a la cima, empieza un descenso que para mi fue lo mejor de la carrera, tanto por el paisaje como por la dificultad que en algunos tramos supone. Y digo lo de dificultad porque en uno de los momentos de dicho descenso, vi como el biker que iba delante de mi saltó por encima de la burra y se fue barranco abajo, mientras maldecía el freno de la bici. Le pregunto si estaba bien, a lo que me responde que sí, que no ha sido nada, pero que la bici blablabla... Siempre la culpa la tiene la bici... Continúo mi marcha esta vez mentalizado en la carrera, ya que observo que voy adelantando a mucha gente, y las pulsaciones han bajado. Enfilamos unas trialeras que tambíen desconocía y nuevamente una subida en senda, que acaba en un descenso que nos lleva a la rambla que el domingo pasado había disfrutado con el Bere. Saco todo el provecho de esa zona, llegando al avituallamiento. Observo al Kalifa que me saluda y me sonríe. Saludo yo también pero sigo, porque si me paro, la rueda se deshincha... Sigo esta vez en solitario y en un momento me encuentro en Bateig, enfilando la senda del Kalifa. Me preparo para gozar del descenso, que no puedo llegar a disfrutar del todo ya que me encuentro con tímidos bikers que no se atreven a sacar el máximo provecho de esta bajada.
Una vez acabado el recorrido, comienzan a asaltarme las preguntas que había tenido la noche anterior: vale, José, estás en el kilómetro 21.6, quedan aún 18.4 km., tú vas hecho un asquito, tu rueda trasera te está dando una tregua momentánea y según el perfil, aún nos queda una "subida potente". Me paro nuevamente a hinchar la rueda, pues la llanta se aproxima al suelo peligrosamente, amenazando con pellizcar la cámara. Me autoconvenzo de que la cosa no está tan mal y saco fuerzas para seguir. Empiezan subidas que en condiciones normales son "rampitas de mala muerte", pero que ahora son auténticas paredes. El frío de la mañana hacía rato que se había transformado en calor agobiante, y, para colmo, yo era "el hombre de negro"... Doy un sorbo al Camelbak y me doy cuenta de que me quedan un par de tragos, tres como mucho... Acabo dando con Tendero y le adelanto en una bajada trialerosa que acaba en el río, y juntos afrontamos la última subida: la Mola. El pequeño tramo que cojemos recién asfaltado me sabe a gloria, a pesar de mi aprehensión al alquitrán. Inexplicablemente saco fuerzas y la subo casi sin problemas. A continuación descenso y de nuevo enfilamos el camino del río para acabar en la senda que lo bordea. Aqui empezaría mi peor momento de la carrera. Íbamos llaneando un biker y yo entre el destrozado camino (si es que se le puede llamar camino a eso), a velocidades de entre 30 y 35 km/h., hasta que en un pequeño salto, el chaval acaba degustando el polvo de mármol que ensuciaba nuestras cansadas piernas. Le comento si todo va bien y me dice que no ha sido nada, que el problema es que la bici es de su "cuñao" y que "ya verás tú cuando la vea"... Mira chaval, no es por nada, pero tu vida privada no me importa, déjame pasar porque además de tener la cámara trasera pinchada, empiezo a sentirme "pinchado" yo... Y nada más lejos de la realidad: comienzo a sentir frío en las piernas (quizá el previo a un pajarón que hasta el día de hoy no he sufrido aún), apuro el último trago y me autoconvenzo de que según el pulsómetro, tan sólo quedan 4 km. para meta. Pero vaya 4 km... Dando botes sin parar y maldiciendo el camino por el que nos han metido. Incluso acabamos teniendo que cruzar el río por un tramo enfangado y lleno de lodo, que cruzo mientras me hacen una foto. Termino el diabólico tramo y me sitúo en el camino donde ya acaba el infierno, donde está la meta, esperándome, como si fueran las puertas del mismísimo paraíso. Saco fuerzas de flaqueza y doy todo lo que me queda, hasta que entro, triunfalmente. Es una sensación muy curiosa la que se siente al pasar por meta. Indescriptible. Si, ya está, ya he llegado. Se acabó. Entro y voy con la mirada perdida buscando un lugar donde dejar la bici y cojer algo de comida y bebida. Empiezo a comer y no paro, incluso con cierta avaricia. Un hombre mayor que estaba sirviendo me dice: Vols Coca-cola? Et vindrá molt bé!. Miraba al benévolo anciano viendo ante mí a mi ángel salvador, con los ojos como platos y una sonrisa de oreja a oreja. Al final, dos vasos enormes de Coca-cola, dos trozos de coca y medio plátano, además de una lata de bebida isotónica y un botellín de agua. Ya recuperados, a comentar la carrera con el resto de roteros y, finalmente para casa, no sin antes disfrutar de un relajante masaje.
Una jornada agradable aunque no exenta de sufrimiento, pero que, al fin y al cabo, forma parte del sacrificio "agradable" de un rotero. Es una especie de "masoquismo" que te incita a repetir tan pronto sea posible. Pienso que ha sido una lástima no haber contado con el "pitidito cojonero" del pulsometrín Berenguelaico. Pero la próxima marcha será. N'hi ha més marches que llonganisses. Llonganisses? Mmmmh, qué bó!!. Vaig per una!.
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miércoles, 21 de marzo de 2007
RECOMENDACIONES TÉCNICAS PARA LA "IV MARCHA CIUDAD DE NOVELDA"
Por la presente se informa a todos los roteros del especial fin de semana que se nos avecina.
Para la rotada del sábado, se tiene previsto estirar músculos y encoger esfínteres para la crucial cita del domingo. Por ello, esta Secretaría propone la realización de una jornada rotera por la zona de la Font del Cucarró o ascensión al Barranc de Caseta por su vertiente norte (más suave), efectuando una bajada guapa en ambas opciones. Como colofón, y dado que la rotada no será extraordinariamente larga, podremos recuperar hidratos de carbono con alguna cervecita en la sede, o visitar el Llistero de La Romana, dada su cercanía. Como podréis observar, nos saltaremos una vez más, el llibret de rotades’07.
Y el domingo llegará por fin, la anhelada IV Marcha Ciudad de Novelda organizada por el Club Bicicleta de Montaña, ante la cual la Penya propone las siguientes recomendaciones a sus penyistas:
- No pararse en la primera sombra de pino que vea en mitad del Montagut, para zamparse el bocata. Debemos guardar la imagen deportista de la Penya.
- No emitir alaridos en forma de rot de más de 60 decibelios al oído de ningún participante. No queremos que se nos tache de desagradables.
- Guardar las explosiones de metano para zonas en las que el rotero se encuentre a una distancia superior a 100 mts de otro participante. Si puede ser soltado en parajes venteados, mejor. Hay que cuidar el medio ambiente.
- Prohibido tajantemente acudir al evento con pelucas a lo Tinker Juárez o boinas/txapelas del Athletic Club de Bilbao. No hay que llamar excesivamente la atención de los rivales.
- Atender la petición de auxilio de cualquier biker necesitado. El rotero cederá los eslabones que hagan falta a la cadena rota encontrada en mitad del sendero.
- Quitarle el pitido al pulsómetro de marras. Hay que causar impresión de que somos grandes profesionales.
- Dedicar el triunfo a nuestras sufridas esposas besando el anillo del dedo índice al entrar a meta. Que sepan que las queremos más que a nadie en este mundo. En su defecto el Berenguelo podrá realizar el típico gesto de mecer la cuna con ambas manos (como los futbolistas), dedicándoselo a su querida Candela.
- Prohibido de manera taxativa, acudir a la salida con la burra hecha una mierda. Que sepan todos, que la bici es una prolongación natural del cuerpo rotero.
- Se intentará asistir con culottes adecuados, desechando aquellos que de forma sospechosa, cuelguen pseudotruños sobre el sillín.
En fin, estas recomendaciones son las propuestas emitidas por la propia Penya, después que cada uno haga lo que le salga del ojal. Como siempre.
Atentamente,
La Secretaría Técnica de la Penya el Rot.
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