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viernes, 27 de mayo de 2016

CÓMO HEMOS CAMBIADO....


Dicen que esto de los blogs está ya de capa caída, que el "meollo" se encuentra en los grupetos de whatsapp, que ésto tiene los días contados y le faltan dos suspiros. Y puede que sea cierto, sí, no lo voy a negar, pero tampoco voy a quedarme sin decir que este tipo de divagandas o txarraetas que uno de vez en cuando siente la necesidad de decir, pues aquí como en ningún sitio, oigan. Y, sinceramente, uno se queda muy agusto y con la conciencia muy tranquila después de haber podido expresarse como le sale de los bemoles, y de paso haber reafirmado una vez más que el blog, a pesar de haber consumido sus momentos más dorados, aquí sigue presente dando alpiste a quien se asoma en busca de un rato agradable tratando esos temas que envuelven y sazonan nuestras vidas.

La tarde de ayer bien podía haber sido una jornada vespertina ilegal más a añadir a la saca, pero sucedieron una serie de acontecimientos en cadena que para este servidor hicieron que fuera radicalmente diferente. Como de costumbre, Carlos, rotero y compañero del Team Production Privée, con quien afianzo y disfruto mano a mano las ilegales de este 2016, había quedado conmigo a las 19 para dar pedales, pero unos instantes antes me avisa de que la Shanita estaba en curas y saldría con la doble, así que me solidarizo con la causa y de paso desempolvo la Lite, que hacía meses y meses que no tenía una buena dosis de MTB del bueno. 

Como suele ser normal tras una buena temporada sin catar una doble, al subir sientes la sensación de que, o has perdido presión en el amortiguador y lo llevas demasiado blando o acabas de sentarte en el sofá de casa. Las almorranas se relajan y envían mensajes al cerebelo del tipo de "ya era hora, macho", o "al fin un poco de descanso!", y tratas de acomodarte a esa nueva geometría en la que, todo sea dicho, te notas hasta incómodo. Sensación de estar en una chopper y vagos recuerdos de las últimas veces que monté en ella...

Pero lo gordo, lo que me lleva a soltar esta "porroná" de letrajas viene cuando dejamos el agsfalto y comienza el turrón... Y es al enfilar el primer petxugazo con el que, girando a mano derecha continúa el cóctel de desniveles massifs que prácticamente no dejarás hasta la cima,  cuando experimento esa situación que no recordaba haber vivido antes: una tracción espectacular -habiendo, eso sí, bajado el recorrido de la horquilla y desplazado esa zona donde la espalda pierde su honroso nombre- que anima a seguir dando pedales y te recuerda que la Mola es posible subirla del tirón, como antaño.

....Y no es aquí donde acaba la cosa. Una vez arriba y vestidos de romanos, dispuestos a tirarle a la Fullobites, la doble vuelve a demostrar que el trabajo es más fácil si tienes buena herramienta: notaba como si no hubiera baches....

Es ahora, cuando he contado toda la historia, el momento en el que viene la moraleja/opinión/ida de olla que quizá sorprenderá al lector: prefiero mi rígida, señores. Prefiero/necesito mi artefacto de acero que castiga mis posaderas y con el que cuesta más subir por esas pseudo-sendas rotísimas de la muelte. Prefiero/necesito tener que amortiguar con mis piernas, tener que escoger en milésimas de segundo la trazada más adecuada en lugar de apretar los puños y dejar que trabaje la horquilla y el amortiguador. Noto que la domino más, que aprendo más de ella y, por ende, me siento más integrado en el entorno.

Seré un bicho raro, renegaré a la comodidad, a la tecnología...., o igual resulta que me estoy haciendo mayor, no sé... Pero lo que sí sé es lo que hoy por hoy disfruto, y, sin duda alguna, es con la rígida.

jueves, 5 de mayo de 2016

CALDERDALE OR VINALOPODALE OLD SCHOOL



En los años en los que el pelotón rotero se hormonaba a base de poderosos cuadros de doble suspensión, con como mínimo 160 mm, en el Calderdale de Yorkshire se elucubraban prodigios que tarde o temprano, acabarían desembarcando en el Vinalopó.

Pero vayamos antes a las calizas mediterráneas, donde por aquel entonces, andábamos con descubrimientos míticos como el Morro Gros o la Cara Sur del Sit, y experimentando por los cordales de Serrella, Aitana o Bèrnia. Lugares que ponían el listón bien alto, y nos hacían preguntarnos "¿qué será lo siguiente?, ¿dónde está el límite?".

En aquellos tiempos los roteros teníamos bien claro que para hacer aquel ciclismo de montaña se necesitaba una herramienta con garantías.

Al margen de los hidroformados y colores de turno, los ejes de 20 mm, los DHX, las 2 ply y el compuesto Supertacky, así como la eterna Gravity Dropper, fueron objetos de deseo y compra casi compulsiva en la Penya. Mucho se comentaba al filo de la navaja sobre si el librarse del talegazo, había sido gracias a la rigidez de la horquilla y el sofá milimetrado del cuadro, y no al talento del animalico que conducía la bici.

El caso es que gracias a estas bicicletas duras, y con generoso recorrido, podemos decir que aprendimos a quitarnos el miedo escénico del cuerpo, y que el espíritu se elevaba por entre cimas y collados, gracias también al subidón provocado por el chorro adrenalínico obtenido.

Todo eso debe ser más o menos cierto, o al menos así se medio recuerda en la materia gris rotera. Como también lo es que por aquel entonces, ya fluía por la escena endureta un rollo filosofal, que parecía que fuese a derivar en concepto de un momento a otro: el rigidismo endurero.

A ese rollo un buen puñado de rots ya lo empezamos a mirar con el rabillo del ojo, y a la sombra de dos grandes post, se forjó una nueva identidad, que no fue inmediata porque entonces nos creíamos mucho lo de la monogamia bicicletil, y la estrechez económica y la crianza, se dieron la mano.

Tuvo que ser alguien con amplitud de miras quien se plantase de lleno en les Penyes del Sol, con un artilugio que parecía no ir a ningún sitio, y que resultó ir a todas partes. Con la boca abierta nos quedamos al ver llegar al éxtasis a un Pepako que se gastaba el ciclismo de siempre, en las zonas que nunca nos atrevimos a buscar.

Sí, era posible. Ahí estaba el concepto.

Y al primero le siguió el segundo cuadro, y el tercero, cuarto... nuevo, de segunda pata, de un color, de otro... el rigismo endureta había llegado para quedarse a orillas del Vinalopó, y en seguida empezaron a caerle cafradas, de ésas que en este rincón del Mundo, se esconden para quien quiera encontrarlas.

La Mola pareció ser el eslabón perdido, la roca perfecta en la que medir la robustez de los aceros Reynolds 853 y los cromolys 4130, el desafío para bici y ciclista, el todo o la nada.

Aburridos del colchón hormonado, empezamos a ver cuánto de viciados estábamos a que fuese ella quien se lo tragase todo, sin nosotros apenas trabajar el músculo, y hubo que alfabetizar de nuevo cuerpo y mente para afrontar los retos que ya sabíamos posibles, gracias a los 160 traseros que nos habían eliminado el pavor mental.

Mente en equilibrio, toque de freno, mirar tres metros por delante nuestro, y a retorcerse con una sonrisa en la cara.

Mientras el concepto avanzaba entre nosotros, los barbudos del Yorkshire ya se habían convertido en la saga del Calderdale Old School. A ellos les debemos por tanto, que nos pusieran el metal mágico no suspensionado y la geo decente, a tiro de riñón en los escalones de nuestra comarca, que ya por siempre jamás, pasó a llamarse el Vinalopodale.

Ahora ya sabes porqué.

martes, 17 de febrero de 2015

DOMINGUEROS EN CRESTED BrUTTED (15/02/15)


Hace unos meses rotar en domingo era poco menos que sacrilegio. Y no es precisamente por la Fe que profesa el colectivo rotero, no. Es porque el domingo estaba hecho para descansar el músculo y seguir endorfinando tras la severa rotada del sábado.

Pero ahora el pescao está caro. Muy caro. Y si se tercia una escapada el domingo después del paellamen, pues ea, arreando que es gerundio.

El caso es que nos dimos cita 4 cenutrios que oye, nos echábamos mucho de menos. Pero claro, el rotero es un ser que no exterioriza las queriendas, así que nos insultamos un poco entre todos, y tiramos pal monte, que mal que bien, aún se nos da.

Rachas de mestral fuerte, coletazos de un frente a sotavento que a nosotros nos dejó un buen telón de fondo en forma de nubes, a veces amenazantes, y el color de las tardes de invierno, que solo lo superan las tardes de verano.

Qué bueno trones! qué bueno darle al pedal con vosotros, y encima redescubriendo el Territorio Rotero, que lejos de cansarnos, nos sigue sorprendiendo.

Gracias a la colaboración de Pepako/Josele, por las fotancias realizadas.

PD: Sí, son bicis rígidas.
PD bis: Sí, son de 26".

jueves, 8 de enero de 2015

BLUE PIG RELOAD

Amputada de ruedas, tirada como un perro sobre una manta, suplicando y mirando con pena, ha pasado seis largos meses esta bici. Encima viendo como las pocas veces que el ciclista que la montaba, pasaba de su cara las pocas veces que rotaba, y se iba con una doble recién reestrenada.

El caso es que ese ciclista, mentalmente se decía una y otra vez que aunque disfrutaba con la turquesa del logo con la montaña y el piolo, echaba en falta el tiro directo y todo lo que solamente te aporta un cuadro rigidista del palo endulerdo.


Y cómo no, allá estaba el bueno de Pepako para hacer de Celestino, y avivar la llama de una relación distanciada, que no perdida.

                   

Su montaje viene a romper la tendencia a la baja del jartailismo rotero, a la espera de buenas tundas montañeras, y satisfacciones que estas joyas agradecidas, otorgan a la que les dejas hacer.

Una vez más, me deshago en elogios hacia el magnífico mecánico, y mejor compadre Pepako.

La Blue Pig está de nuevo en la pomada.

jueves, 16 de enero de 2014

"0 mm" EPISODIO 3

Las lluvias de agosto dejaron el terreno bueno, así que quisimos desafiar a la Maxi Rotera, 4 rigidistas convencidos, porque aunque Javi montaba doble, ya era carne de rígida casi sin saberlo. Meterse los 15 kms desde casa hasta la punta del Sit se hace durillo, sobre todo en la parte final donde el desnivel es considerable. Entre sofocones decido que necesito un 36 en la piña trasera. La Yeti con el 34 en subida ya se resolvía pastosamente, de ahí que no llevase más, pero la Blue Pig me pide más canasta para llevar más soltura. Ahora me quedo muelto matao.





Hacia abajo, me asombró de nuevo la capacidad de manejo ante tan supuestamente inapropiada bajada. Es verdad que la Costera de la Risa me dio más risa que nunca, y que cierto paso se me sube a la chepa da igual con lo que vaya, pero la Stuff, la Shan y la Pig, corrieron lo impensable desde las antenas del Sit hasta la senda del río pasando por un Kalifa, escalón jodecervicales incluido.



Sin tiempo para pensar, el calendario trajo otro gran rutón. La Alta Ruta del Benicadell es un bucle clásico parido por el núcleo duro del Btt Alcoi, etiqueta que nunca defrauda. Allí coincidí de nuevo con la Ramones de Xore, cliente más que satisfecho con la marca andorrana.





Yo no le doy tanta velocidad a la bici como él, ni tengo tanta clase, pero coincidimos en el tamaño de la sonrisa una vez abajo.



Como problema citar un par de rajas en la Advantage trasera. Me tocó llegar andando al coche.



En resumen otra tunda serrana de las buenas con buen sabor de boca. La subida por sendero desde el Castell de Carrícola resultó muy buena, así como el sendero aéreo que se dirige a la cima. La senda de bajada especialmente adecuada para el 0milimetrismo. Desde mi punto de vista, una ruta hecha para ellas.





A la semana siguiente otro clásico, Guixop desde el Molí la Reixa. Esta vez no subimos por el Badallet, pero se sufrió a base de bien hasta llegar arriba del todo. El principio trabajoso, la zona de piedra se atraganta especialmente, aunque luego mejoró con Mojón, Ermita y Muerto, que ya los había hecho con la naranja. Bien, salvo las paradas necesarias para hinchar la rueda trasera que siguió dando por saco, pese al buen hacer del gran mecánico de siempre.


Parón físico de 3 semanas y vuelta a empezar con una épica inédita. El rutonazo del Cocoll fue mayúsculo, con un acceso complicadísimo por sendero infame, porteable y aéreo. Las partes de bajada que quedaban a medias se me hicieron muy complicadas, no sé qué tal se me hubiesen dado con la doble, no creo que mucho mejor. En este tramo tuve mi primer susto serio con la bici, cayendo de lado desde un poco de altura fuera de la senda, al final sin consecuencias. Pero el hierro grito “yeeeeehhhhh”, que lo oímos todos perfectamente.





La bajada me resultó espectacular. De lo mejor que he hecho con esta bici, junto con la de Serrella y el tramo final de Xortà. Muy bien, pero se escapó la mecha y tuve que tirar de cámara en lo más interesante. El principio de la bajada es rapidísima, muy buena, y el final se torna turronero del todo, con escalones moriscos de esos que se atragantan especialmente al recorrido nulo si no vas con brazos e inercia.



Por cierto, aquella mañana se vio junto a los coches a un gurú de barba poblada rondando por Benigembla. No sabemos lo que llevaba en la bolsa, pero olía que te cagas.
 

A estas alturas ya no me hace falta convencerme de si valen o no estas bicis para épicas roteras. Lo sé de sobra, tal vez alguno se cerciorase mejor de tal afirmación al llegar abajo.



Otros 20 días de parón y mi primera visita a la fisio desde que hago el cerdo por el monte, en teoría eran un buen bagaje para afrontar nuevos retos. A estas alturas, pese a las grandes sensaciones del Cocoll, me sentía que había perdido fuelle y feeling con la cerdita.



"¿Qué me pasa doctor?", pregunté.
 

El Doctor me dijo que a lo largo del año, el ciclista pasa por baches físicos cíclicos, así que me repasó el historial y es cierto que el exceso del verano suele producirme un bajón otoñal, remarcado por esporádicos catarros. Eso se pasa con descanso, masaje y Vitamina C. “Pero… ¿algo más te duele?”. Me sinceré y le dije: “no puedo seguir a mis compañeros, Doctor”. Se rascó el bigote, reflexionó antes de hablar y me dijo lo siguiente: “descubre cuál es tu posición real en el grupo hacia abajo”, “¿cómo puedo adivinarla?”, “cuando veas que la bici que llevas delante te marca bien el camino, y la que llevas detrás no la taponas”. 
 

Pero a todo esto llegó la Cara Sur. Ahí es nada. Aquí no hay trenecito que valga hasta mitad de bajal. La primera, toda una lotería. Bien es verdad que la Ragley se comió sus buenos escalones, que las primeras Zs no se dieron del todo mal, pero por Dios qué vendida iba en las zonas digamos más rectas con toneladas de piedra suelta. Es lo que tiene ser un muñeco que gravita demasiado el cuerpo hacia atrás y peca de tocar mucho el freno trasero. Al llegar a els Plans del Sit, la cosa cambió radicalmente, siendo el día que más he disfrutado en esta parte de la bajada. Fue increíble. Abajo me di cuenta que esta bajada dice más en rígida que en doble, por lo que me queda claro que el disfrute actual para mi, lo dicta un acero bien avenido, una geo apropiada y un horquillón holgado.



Abajo me convertí en un apóstol del simplismo rígido, después del examen de la Cara Sur pregono a los cuatro vientos sus bondades, aunque también sus inconvenientes, que los tiene, pero considero que sumándolo todo, el resultado es altamente positivo.

 



Por cierto, el 36 vino para quedarse, aunque de momento lo use menos que mis pies en las subidas, la Advantage la cambié por una Ignitor LUST en 2,35, y veo que los puños Sram tan anchos no se llevan bien con el gel de los guantes invernales Endura. En bajadas largas y pronunciadas necesitas más agarre en el puño.



Ah, y el café despejante que hay entrando a Loma Badà en forma de escalón, cayó por fin. Antes no me había atrevido nunca a meterme tal chute matutino.



Siguiendo con la tónica general del otoño, volví a fallar en algunas convocandas, pero a la que pude entré a lo grande. Esta vez con un Migjorn con casi toda la tropa. Una vez más con su prima highlander Ramona, a la postre, la que más parece haber acompañado a la Peppa Pig durante estos 5 primeros meses de andanzas.



El Bc de la Llibreria no se le dio mal, dándome la parte trasera esa sensación tan singular que me otorga cuando el ascenso se realiza por el cauce de barrancos de este tipo, léase Llibreria, Pantanet o Badallet. Trabajoso en cualquier caso.



La pista siguiente con el 36 mucho mejor que con el 34, pero coincidió ya con 36 añazos que ya no son los 35, así que unas por otras tocó sufrir y mucho, acabando a zancadas y hablando conmigo mismo, mientras el resto se enfría arriba esperándome.



Muscularmente las piernas fatal, el rigidismo a mi me trata bien de espalda pero mal de cuádriceps, que me petan a cada bajada exigente. Será cuestión de rellenarle los pinchos que faltan a cada cara de los pedales. Si eso.



Tras el desparrame del almuerzo y la aproximación pasada la Martina, llegó el Cabeçó Redó, nombre en éfico antiguo que recibe ese tramazo trialero que no es sino todo un sorteo de la lotería navideña. Se me dio peor que con la doble, pero no del todo mal para un saco patatero como yo. Curiosamente a partir de aquí me vine arriba, y el sendero de acceso al pie del pico, que en doble es fácil pero en rígida no, se me volvió agradable. Jodidas drogas que le hacen a uno perder la perspectiva!!

 



A la hora de portear el kilo menos de peso se nota, y darle al u-turn en un pico aunque es igual, no es lo mismo. Con mi puesto definido haciendo caso al Doctor, comprobé que el tubeless es necesario en la Terreta en cualquier bici que se precie, y si es rígida más, ¿eh Xore?



Cayó el escalón que baja del Migjorn con el cual había soñado toda la semana, y flipé en colorines con todo lo que acontece hasta llegar a Xixona, DH urbano incluido.



Al final lo importante del tema: la comida entre amigos.



Ahora parece que le he vuelto a tomar el pulso a la bici, con alguna más en el seno del grupo y otra en camino, no veo sino el día de juntarlas a todas en mitad de la manada rotera, a sabiendas que encajan perfectamente en el concepto de bicicleta de montaña que tenemos, y se mimetizan muy bien a un entorno mediterráneo que a priori, podría considerarse hostil.



Para terminar, haré una confesión en voz baja: no se lo digáis a nadie, pero en un breve tramo antes de la Llibreria calcé una doble, llegando a la conclusión siguiente, creo que hay que vagar un tiempo continuado sin propardal para saber lo que vuelan los pájaros.



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Bueeeeeeno amiguitos, estas entradas tan sólo hablan de las impresiones de un destalentao sobre una bici rígida de corte endurero. Ni pretenden ser un manual de nada, ni alabar nada, ni tratar de convencer a nadie, ni mucho menos dárselas de pseudoprobador de revista. Proceden de un ciclista amateur, un usuario medio, que no sabe ni desmontar una cubierta sin ayuda. Simplemente están escritas para leérmelas en caso de duda acerca de mi fe, y si de paso ayudan a alguien a imaginar siquiera un 10% de lo que la realidad transmite, fenomenal. La curiosidad está para satisfacerla.



¿Moraleja resumen de todo este rollazo sin venir a cuento? Pues que desde mi modesto y garrulo punto de vista, considero que en personas con sed de bici, lo mejor es tener dos alternativas diferentes pero para un mismo concepto de ciclismo. En cuanto pueda, lo pondré en práctica, de momento no vuelvo al chef longe turquesa.



Aunque al final, la verdad verdadera sólo es la que sigue: que el monte huele igual en rígida que en doble, que la grupeta se reirá lo mismo independientemente del total de mm traseros que atesore, que el bocadillo debe ser proporcional a la dureza de la rotada, que todos sabemos que las bicis no son más que un hobby, que los problemas se hacen más pequeños cuanto más subes… y que las protes siempre, hasta pa cagal.


jueves, 9 de enero de 2014

"0 mm" EPISODIO 2

Con la perspectiva puesta en las vacaciones de verano, intentamos apurar al máximo las tardes de finales de julio, saliéndonos dos intensos bucles cerca de casa.

El primero de ellos fue en compañía de la Shan de Josele, a quien su continua sonrisa delataba lo contento que estaba con la compra efectuada.

Nos encaramamos a Bateig y le tiramos por el Alto de los suspiros a las Zs de después. Cabe decir que esa sucesión de curvas criminalmente empinadas, cerradas y rocosas, constituye en su apenas 1km de longitud, todo un desafío para cualquier ciclista y para cualquier bici de montaña que se precie.

Las dos rígidas se portaron excelentemente, e incluso se diría que la Ragley se dejaba meter mejor que la Yeti. Con el subidón y la noche casi encima, apretamos los dientes llegando al pueblo por el río, que no teniendo ná la senda de acceso, con rígida sabe mucho mejor.

Al día siguiente nos citamos los dos caretos contentos, con un exrigidista forzoso. Pero antes de encontrarnos con JF nos metimos una progresiva pero áspera subida rabosendil que se nota exigente. En la Ermita del Carrascalet y con un sol decadente espectacular, le metimos caña a la Foradà y la Arruisenda. La primera a velocidad absurda y la segunda, trialera notable, se nos atragantó a los tres en la misma Z, pero bien en general. Al llegar a ella recordaba las palabras de Pepako: “primo la arruisenda con la rígida es bestial!!”. Creo que habrá que volver otro día.

Al fresco de la Plaça de la Foia coincidimos los tres en señalar lo divertidas que son estas jamelgas, y JF desveló que la Pig parece más bajadora que su antigua 456 de On One.

Y llegaron las Highlands, con una motivación enorme. El día anterior al zarpe del barco familiar, cambié las cubiertas, manteniendo la Minion 2,50 ST delante y la Advantage 2,10 detrás, ambas tubeless. Cabe decir que la Advantage con el paso de rueda tan grande que tiene la Ragley, queda ridícula. Se nota que el barro es un factor importante para esta gente del Yorkshire a la hora de pensar biciclos. También le puse unos puños Sram bastante anchos por le centro y bien acolchados.

Una tarde típica de Aitana subí hasta uno de sus picos, el venerable Penyó Mulero supone una ilegal vespertina dura como ella sola. 800 mts del tirón y una bajada cresteante y chula, me dejó ver que la rigidez de ahora no tiene nada que ver con la que probé hace años a lomos de la Sunn, acompañando –yo a pata por venirme grande la bajada- a Wokomolo. La bici sube bien, y el ángulo del sillín es mucho más ameno que el de la Yeti Seven, con lo cual se gana en comodidad subiendo.


Me di cuenta enseguida que lo que buscaba para ese verano, una herramienta ruda pero ágil para llegar lo más pronto posible arriba y disfrutar de otro modo para abajo, lo había encontrado. Aunque claro, no es ninguna ralliera, por lo que con poco tiempo y en la inmensidad de la mole de Aitana, a veces el acercamiento debe hacerse en coche. Eso me ocurrió a mediados de agosto, donde no pude cerrar una investiganda inédita y me quedé con el caramelo en la boca en la Cúa del Bacallà, bajando agghhhhh… por camino. Eso sí, la sonrisa ahí bien puesta, pues hasta un viejo carril de montaña aunque no sea sendero, se torna disfrutón.


Debí contagiar el subidón al personal, pues este año el Aplec de las Highlands fue numeroso, y contó con la presencia de otra novedosa y sobresaliente prima aceril: la Commençal Ramones de Rafa Ritxart.

Se portea bien el acero, aunque el cableado inferior es engorroso. Soberana chorrada ésta para el 99% del colectivo biker, pero mosca cojonera para el rotero, que acumula horas de porteos a lo largo de toda la temporada, por lo que “que se deje coger”, no es ninguna ridiculez.

La bajada desde la Penya els Corbs fue muy muy buena y divertida. Buena temperatura y un grupeto que disfrutó mucho hasta el fondo del valle. Casi tanto como en el baño y birra en el río y la comilona posterior. Triunfante todo.

Ya descansado en casa, me dispuse birra en mano a pensar en sensaciones.

El hierro dispone, y tú ejecutas. Parece increíble pero no se echa en falta suspensión trasera en las bajadas, el por qué de esta afirmación, todavía no acertaba a concretarla. Subiendo la bici me pide utilizar el u-turn, dejándola a 145 o incluso 130 en los rampones de Tagarina. Pero sube bien hasta que se topa con piedra suelta, ahí como no vayas con reserva te la juegas.

A esta ragley le gusta la velocidad. Mucho. A mi la velocidad me descontrola, pasar de 30 km/h por trazo estrecho no es mi fuerte, así que toca aprender a controlar la bici y la mente a partes iguales.

Me miro al espejo y descubro que no he parado de sonreír, no sé si por la salida de hace un rato, por la birra o por el txuletón que viene ahora. Bendito verano.

Sí, sí, todo eso está muy bien, pero había que meter al hierro todavía más en harina, y un mes afincado en la benignidad relativa de las Highlands había que aprovecharlo. “Hay que hacérselas pasar un poco putas”, me dice alguien dentro de mi inconsciencia, igual se lo dicen a la bici, quién sabe.

Esos días de agosto, con el propósito de no pensar en que en esas fechas solemos estar de viaje norteño, preparamos un buen tinglao. Me salieron dos buenos compinches para meter el morro a un territorio duro como él solo, por lo más recóndito de la Marina Baixa.

La épica de la Serra Xortà fue muyyy buena, con una bajada final en la que salieron a relucir mis primeras limitaciones a bordo de la Peppa Pig. De las paredes salvajes que bajan desde la Penya Alta, se desparrama un senderillo que con 700 de desnivel te deja ciego de endorfinas al llegar abajo, al primer bar del pueblo.


Allí sufrí como un condenado las salidas en curvas cerradas que seguían a poderosos escalones, viendo que tras 6 horas de ruta, el físico lo es todo y la rígida te exprime aún más. Eso sí, el final de la trialera se volvió más rápido pudiéndole sacar las tripas a la naranja.

Al trago de las cervezas rompí una barrera mental interna. Sí se puede tirar de rígida en toda una señora épica endurera por las Highlands, ¡claro que se puede! Y lo que es más importante, con un buen estiramiento e hidratación a base de cebada, el día siguiente es un día normal y no infernal.

Decido que debo cambiarle el sillín que llevo, que aunque comodísimo para ruteo, impide hacer el “cul arrere” de manera adecuada, con el peligro que ello conlleva. Tiramos de precio y clasicazo montándole un WTB Rocket V que se acopla bien a la naturaleza de ambos engendros: el de ruedas y el de piernas.

Las vacaciones llegaban a su fin, pero el cuerpo seguía pidiendo mandanga style, y sin el quórum de las últimas embarcadas, me lié la manta la cabeza proyectando una épica encubierta… y en solitario.

Medí mal la magnitud de la encomienda y las fuerzas propias, y todo quedó en un rutón por las Rabosendas, que se dice pronto y suena a poco, pero que la recuerdo como un bajón mental casi continuado, acompañado de gritos de subidón en mitad del bosque, y en medio de una bajada preciosa como la de Nadalets. Por enmedio, combinaciones varias de sendas históricas propias de la zona. La tunda fue escandalosa, y aunque no la metí por el Morro Gros como era mi intención, la bici salió bien templada de nuevo.

Verano finiquitado con muy buena nota. Solamente faltó meterla en harina por el Pirineo. Otra vez será.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

"0 mm" EPISODIO 1

Absorbido por la crisis del calzoncillo, con un bienvenido aumento familiar a principios de julio, y el verano en las Highlands por delante, el horizonte ciclista me planteaba una meditada alternativa, que me pudiese ofrecer una entrada directa hacia la montaña en busca del paisaje y de la consiguiente dosis de turrón.

Así pues, y como ya es conocido, engordé la familia rígida rotera con una Peppa Pig, cleta totalmente venerada y respetada, en el circuito y el argot yihaidista no suspensionado.

Dicho esto, y ya hablado y requetehablado el tema del rigidismo endurero por este blog, entremos en materia sobre lo que da de sí este concepto del mtb, tan válido o tan odioso como cualquier otro. Pues ya se sabe: el concepto, es “el concepto”.


Y es que algo debe tener este tipo de bicicleta de montaña, que tantos adeptos está generando dentro del grupo, en forma de nuevas adquisiciones. A contracorriente de lo que brinda ahora el mundo del mtb, el rotero parece haber sido contagiado por un virus que aunque ya hace muchos años que le entró en vena, y hubiese un exponente de “tipo iluminado” bajo la figura de Pepako, al resto el virus demoledor ha empezado a tener su efecto perverso ahora.

Lo primero que hubo que hacer, una vez nos convencimos del contagio de tal enfermedad, fue tomarse el mtb desde una nueva perspectiva, so pena de no salir airoso en la prueba, desperdiciando con ello un bono bici ya de por sí escaso. Liberar la mente es algo que uno puede hacer mientras se calza las zapatillas y llena el camel de agua, pero es un estado pseudo hipnótico que dura, lo que tardas en dar la primera pedalada.



Un sábado de finales de junio de 2013, del maletero de los coches salieron dos primas rígidas dispuestas a experimentar. Tras las comparativas y fotos de rigor, empezamos con la subida por camino y pista supuestamente agggsfaltada del Sit, que suena totalmente distinta con la Peppa Pig. Aunque el hecho de llevar una aplastante Minion 2,5 ST de cubierta delantera, unos 66,5º delanteros y una Lyrik de muelle, no convierte a la bici en una herramienta 100% pistera precisamente. Pero desde luego no es el colchón alumínico de la Yeti Seven, de donde servidor procede.


Tras llegar al Abeto, encarrilamos la pista que se mete de lleno en esta montaña, que dicho sea de paso, era el campo de pruebas perfecto para comparar primeras impresiones. Por primera vez en muchos años, pude hacer entera esta pista, desde el Abeto hasta el balcón natural donde solemos reagruparnos. Es dura, pero desde luego no un muro infranqueable, sin embargo con la doble siempre se me atragantaba en algún tramo. Falta de físico, se llama.


A partir de aquí tomamos la Senda de les Cordelleres, trazado aéreo y empinado en el que la bici me puso en los primeros apuros, y detecté sus primeras limitaciones. Las sendas técnicas y empinadas hacia arriba, esas que requieren un plus de agarre cuando el físico va al límite, no son su fuerte, siendo aquí donde necesitas ese plus de agarre, que imprime la suspensión trasera. El golpe de riñón a veces choca contra las piedras, saliendo mal parado o exigiéndote todavía más a la hora de aguantar el equilibrio. En cualquier caso, y como en todo buen estreno que se precie, patear tramos se convierte en una buena excusa para sacarles cuantas fotos sean necesarias, y más con el Mediterráneo brillando al fondo. No hay mal que por bien no venga, jejeje.


Los primeros tramos de senda trillada hacia abajo fueron inolvidables, sobre todo llevando a otro yonki rígido delante como Josele, que andaba también flipando lo suyo en su estreno. Ese sendero aéreo y cresteante, además de producirme una sensación de vértigo controlado, le imprimió todavía más aceleración a la nueva sensación. Fue como volver a sentir por primera vez, una bajada.

Así nos lo percibieron los demás, que destacaban la sonrisa de nuestras caras. La Senda de les Cordelleres fue el principio de una mañana alucinante por las faldas del Sit, que empezó a velocidad absurda por el Zubi, a todo lo que pudimos darle de rápido, con la horda de dobles pisándonos los talones. Cayeron todas las Zs, y un paso que debido a un desprendimiento, ahora toca hilar fino. Un paso que se me atragantaba con la 7, y que con la Peppa cayó con autoridad. Era tal el estado de embriaguez que llevábamos los yihaidistas, que intercambiamos las bicis con infieles intentando meterles el veneno, en el tramo final de esta clásica senda. Con el paso del tiempo hemos podido comprobar que el virus volvió a hacer su efecto maligno con alguno, tal y como demuestra la más reciente incorporación a filas: una nueva Peppa Pig bajo el trasero de Jag.

Después cayeron el Bitxo y los Totxak, en una mañana memorable. Eso sí, el Bitxo me resultó incómodo en su Z final fagocitante, recordando que con la 7 entré por la puerta grande. De haber caído ese paso, creo que el orgasmo cletil hubiese alcanzado la proporción de chorreo total.


Al llegar abajo, los cuerpos estaban molidos totalmente. La exigencia física es notablemente mayor, igual que la atención que requiere, pues en cualquier descuido a velocidad alta, te puedes ir de baretas.

Un tiempo después volví a la carga, esta vez en solitario y por un escenario teóricamente idóneo para una rígida endurera: las Rabosendas.


La dosis fue corta, apenas una subida por el Barranc del Badallet y una bajada por los Nazarenos, pero suficiente para ver que la fuerza del pedal se imprime directamente a las ruedas en subida ciclable, que la petación por el lecho del barranco fue sublime al llegar al castaño de la Casa de l’Administrador, y que los Nazarenos tienen un punto de risa tonta que creía olvidado.

TO BE CONTINUED... SI ESO.

lunes, 18 de noviembre de 2013

OTRO CERDO RIGIDISTA YIHAIDISTA


Las huestes yihaidistas no suspensionadas traseramente van en aumento. El otoño ha traído al corral rotero un nuevo ejemplar porcino. Al nacer ha pesado lo justo que un animal de estas características debe pesar. El color: más negro que las lycras del Juanako, pinceladas de azul Alted.

Le damos la enhorabuena al marrano que va a alimentar de bellotas a la marrana, esperando que el cóctel fructifique en forma de jamón de jabugo. Y si no es de jabugo no importa, pues ya se sabe, el cerdo... es pecado según la Yihad...

PD: ¿quién será el próximo?

viernes, 26 de julio de 2013

PRIMERAS IMPRESIONES DE LA SHAN 917

- Pincha para ver las afotos -

Después de unas cuantas rotadas con mi nueva máquina, la Production Privée SHAN 917, he de decir que me ha sorprendido más de lo que esperaba (aparte del tema estético que, todo sea dicho, fue amor a primera vista). Trataré de explicar mis impresiones dentro del nivel de muñonismo que me caracteriza en estos temas de profundización de ángulos y demás historias, ya que, a servidora, lo que realmente le importa es que le sirva la máquina para dar pedales a gusto enmediolmonte.

Desde el primer día me pareció muy agradable la posición que se adopta, muy similar a la de la Liteville, y me invitó a recordar sensaciones que creía perdidas, como la de notar que das pedales y la fuerza se transmite directamente a las ruedas, por lo que la aceleración es directa. Por contra, y a pesar de lo confortable que es el sillín, se hace patente la inevitable necesidad de llevar buena protección contra las posaderas, pues en primer lugar son ellas las que sufren los rigores del más mínimo bache, pasando posteriormente a la espalda, lo cual obliga a adoptar una nueva postura de conducción, sobre todo a la hora de bajar, donde quienes tienen que absorver los baches son las piernas. Y es bajando donde mayor sorpresa he tenido. Cierto es que ayudan gomas de 2.5 y 2.4 delante y detrás respectivamente, pero el slooping del cuadro que te permite adoptar una postura muy cómoda bajando y el eje de 135x12 la hacen muy muy segura y te dan mucha confianza, además de que el paso por curva es impresionante. Me atrevería a decir (aunque quizá es muy pronto), que la seguridad bajando a alta velocidad es mayor que con la 901. Y en lo que concierne al paso por trialera, que es nuestro punto fuerte, es manejabilísima, pudiendo mantener el equilibrio perfectamente y trazando las Z's con mucha estabilidad, amén de la corta longitud del tubo superior en talla M, que es la que tengo.

Así es que, aquí hay un usuario de Production Privée muy satisfecho y que espera poderle sacar todo el jugo posible a este bicharraco!.

jueves, 27 de junio de 2013

ESTRENO BLUE PIG Y SHAN EN EL SIT - Parte 2 - (24/06/13)


 Como ya se ha comentado, el sábado pasado fue una mañana de esas fetén-fetén. El terreno estaba en el punto gracias a la tormenta que cayó de madrugada; el pinar del Sit, que hace unos meses estaba completamente vendido a la plaga de procesionaria, prácticamente recuperado del todo; una buena grupeta; una temperatura espectacular para ser principios de verano; un par de estrenos bicicletiles... y un bucle conocido pero inédito en la forma de enlazarlo, gracias a la propuesta final de Joandu, que nos triunfó a todos. Como nos triunfó el as que se sacó de la manga el amigo, en forma de alargamiento final de los Totxak.

Sendereo a tope y trialeo made in "la montaña rotera".

Pa qué más?

lunes, 24 de junio de 2013

ESTRENO BLUE PIG Y SHAN EN EL SIT - Parte 1 - (24/06/13)

Lo del sábado pasado fue todo un mundo nuevo de sensaciones. Sensaciones que no había experimentado desde hace mucho tiempo, sensaciones que le hacen a uno recordar cómo ruedan las rígidas, sensaciones que te dejan muy buen sabor de boca....

Y es que el sábado hubo estreno de dos rígidas que dejaron a sus dueños más que satisfechos por haber hecho una buena compra, así que esperemos que nos sigan dando muchas alegrías. Se trata de entrar en una experiencia distinta, notando como la bicicleta va como un tiro, notando la entrada en los pasos de curva... En fin, una gozada.  Como gozada fue la rotada, con risas desde el minuto 0 y hasta las cervezas, tal y como ha de ser toda rotada que se precie.

Salut i bones sendes!