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sábado, 26 de septiembre de 2020

DE SEMBRAR Y RECOGER FRUTOS


Iba a subir esta crónica a Facebook... pero luego me lo he pensado bien... que mejor sitio para escribir lo que viene a continuación que hacerlo en el Vloj que es mi casa desde hace años, no?

Además, os debo una entrada de presentación de 🚵🔋 pero estoy seguro que esta  a los Rot les va a gustar mucho más...

Alla voy!

Yo antes era de hacer crónicas de las rutas... pero hace mucho tiempo que dejé de hacerlas por diversos motivos... la ruta de hoy bien merece una lineas... no porque sea la madre de todas las rutas, pero es una ruta muy apañá (la he podio hacer varias veces, una de ellas con mis queridos Rots)... son 30 km y casi 1200 AC, con su tramo durillo de senda al inicio para subir la Carrasqueta, luego pisteo un pelin pestoso porque unas maquinas de triturar madera han triturado la pista también, mejora al rato, cuando enganchas la pista que va a la Font de Vivens para encarar el “pepino” de la Martina... paramos para tomar el bocata y fijamos la vista en el objetivo: la Penya Migjorn que aun queda algo lejos y “sólo” llevamos la mitad del acumulado... bien, poco a poco... seguimos por pista y algún atajo de senda que se agradece en constante sube-baja qué va sumando metros al total de ascendido y finalmente cogemos ya la senda final con varios repechos de empujar la bici (o no, depende si vas electrificado 😬)... ya se ve el tramo final de subida, que normalmente se portea o empuja (según los gustos del biker)... no es ninguna barbaridad, pero hay que hacerlo si quieres llegar hasta la cima... la subida no está muy suelta y tiene buen agarre, pero se inclina muuucho... 

(Abrimos paréntesis)

Desde que tengo la eléctrica, si voy con los compis con sus bicis que ahora dicen “musculares” (😬🤷🏻‍♂️) voy con el mínimo de asistencia, me permite ir a su ritmo, sin que me tengan que esperar en cada tramo de subida, sudo lo mío (evidentemente no es lo mismo que ir sin 🔋) y no llego agotado a la bajada... disfruto como nunca y estoy más feliz que una perdiz (quien las llama máquina de la felicidad, no se equivoca)... perdón, que me he ido con la divagación filosófica de mi concepto de e-bike...  cada cual tiene el suyo, todos respetables. 

(Cerramos paréntesis)

A lo que iba, la subida final es si o si empujando una bici sin asistencia... peroooooo... y oh, sorpresa! la he podido ciclar prácticamente toda hasta la cima ⛰, eso si, a máxima asistencia y sacando el higadillo... alguno con mas tecnica y más fondo se la ciclará entera seguro... una flipada. 

Ya en la cima ⛰ vistas impresionantes en 360º, unos minutos de vida contemplativa y saborear el momento (para mi muy especial, luego diré el porqué... me dejo lo mejor para el final)... protecciones y bajada larga, con un poco de todo, turronera como no podía ser de otra manera estando en Xixona... aunque sin parar a hacer fotos en un momento estas abajo (con lo que ha costado subir!)... finalmente con unos repechos de premio llegamos a la Font de Nutxes... punto de inicio de la ruta...

Querido lector... si has llegado hasta aquí, gracias por tu tiempo... dirás... pues una ruta más!... pues NO! Lo mejor como siempre la compañía... y no hablo de JR, Raul, Diego y sus dos amigos de Alicante (un saludo si leéis esto 👋🏻👋🏻👋🏻)... que siempre son una excelente compañía, buenísimos compañeros de ruta de hace años...

Hoy era un día superespecial para mi... mi hijo Nicolás ha venido y se ha marcado esta ruta con sus 14 años recién cumplidos sin rechistar una sola vez... subiendo a ritmo del grupo, ciclando casi todo lo ciclable... y bajando como un campeón a mi rueda... 

Dicen que quien siembra, cosecha... y ese momento en la cima de la Penya Migjorn, es el fruto de hacer muchas pequeñas salidas desde pequeño con la bici, de acompañarlo muchos años a clases de bmx (desde aquí me agradecimiento  al club BMX Alcoy, empezando por el presi, Bala y acabando por todos los monitores que ha tenido: Kike, Pau, Nico, Alejandro, Carlos o Sergi)... nuestro objetivo no era que compitiera en bmx, porque desde el principio no ha sido un niño competetivo... la idea era que adquiriera la habilidad para llegado el día, poder llevármelo de ruta con la bici y enseñarle todos estos sitios que he podido disfrutar durante muchos años y que tan buenos paisajes, momentos y amistades me ha dado la bici 🚲 y la montaña ⛰ 

Ahora sé que se va a poder venir siempre que quiera conmigo... que podemos pensar en hacer rutones de los buenos... Fredes, Pirineos, Enduroland, Rio Mundo, Morella, Ainsa... esas escapadas que te recargan las pilas y te dan mucha vidilla.

Siento el “tocho” pero es que estoy muy orgulloso de lo que ha hecho Nicolás hoy... yo, a su edad, estaba a “otras cosas” 😂😂😂

Prometo no hacer más crónicas de estas hasta dentro de unos 5 años, cuando Daniel decida un día subir hasta alguna de las cimas de “la Terreta”... junto a su padre y hermano...

Mientras seguiremos sembrando... 🚵⛰🧒🏻

domingo, 4 de noviembre de 2018

OTOÑAL POR AITANA (3/11/2018)


Echando un tronco a la estufa, tratando de calentar la casa, fue cuando me vino a la mente mi primera semana de estío highlander: no me lo podía creer, una sofoquina que no dejaba ni conciliar el sueño, "¿cuándo llegará el otoño?", pensaba.

Y apenas le cayeron tres hojas al calendario cuando el ocre tocó a la puerta. No había elección, debía subir a verle.

Al cerrar la puerta comprobé que la mañana era un regalo. Sin frío, con el solecito calentando lo justo, arranqué la marcheta dejando atrás los labrantíos, cargados de aceitunas prestas al varado, abducido por el remor de las acequias que bajan desde el Molí, y saludando a Miguel y a su perro, fieles a su feligresía montañera matutina diaria.

Sin apenas darme cuenta compruebo lo estupendo que me encuentro a lomos de este acerito pensado en el Peak District, que me pareció gamberro en la foto, pero que en realidad es de un noble que tumba. Pedal tras pedal y gracias a lo bien pisado que dejaron el camino tras las trombas de hace dos inviernos, a la que me doy cuenta estoy arriba del Mal Passet, sin andar. Vaya. A tiro de umbría de mi objetivo me doy cuenta que llegaré arriba así, cosa que me alegra, creo que no lo hacía desde 10 años atrás.

En el praderío me zampo el bocata, y me dejo el café con turrón para la cumbre, miro la hora y tiro porque me toca. Le llega el turno a un sendero espitoso, que llevaba dejando de lado cosa de 10 años también. De veras. Hoy le llegó el turno. Altivo como un demonio, remonta en diagonales agonizantes en busca del Portet de Tagarina, salvando unos 200 mts en apenas 900 lineales. Pero me dió todo lo que buscaba, vistas al valle y al mar, azules, verdes, ocres, rojos y marrones caducifolios en un paraje excelente, que muy pocos saben cruzar. Casi me voy al vacío, me sentí tontolculo de ver lo que se rifaba entre losas húmedas y porcentajes severos, pero conseguí llegar arriba, muy contento de comprobar que nadie me vio haciendo el zumbao.

Enfilé y aluciné con el verde intenso maridado con los colores del otoño...

En la cima me sentí lleno, contento de ser del terreno, viendo las primeras nieves del Ibérico, el Golfo de Valencia, Ibiza entre brumas y la Terreta en 3D y 360º. Cualquiera bajaba. Pero la gloria no fue completa, perdí el café que traía enganchado a la riñonera que llevaba de estrenanda. Lo siento, mucho, por tan feo recuerdo en la montaña, aunque lo compensaba con los envoltorios e incluso una funda de gafas que venía recogiendo. El turrón sí lo llevaba.

Luego todo paso rápido, unos alemanes que saludan, una bajada que supo a gloria, una pareja noruega que me abrieron las puertas del Portet de les Boges, y un enganchar de sendas, vericuetos y caminos con un poco de desbroce incluido que tenía pendiente. Abajo... arròs amb fesols i penques de mi suegra, y una Mahou de mi suegro.

Ay otoño, ¡cuánto te echaba de menos!

-álbum completo clickando en la imagen de arriba-

lunes, 1 de agosto de 2016

POR UN PUÑADO DE ROCAS

Un puñado de bicis y una cima altiva es lo único que hace falta para venirse arriba. Y si no, que se lo cuenten a los 5 vividores que el 26 de julio se plantaron en la base del gigante pétreo del Sur alicantino: el Maigmó.

Tras los reencuentros iniciales iniciaron la marcha acercándose poco a poco, hacia el corazón boscoso de la montaña. Esta vez se echó en falta alguna tormenta previa, pero poco hay que quejarse ante una subida como ésta, que combina camino y sendero peleón hasta el Balcón de Alicante, que a esas horas, ya se veía envuelto en esa atmósfera veraniega tan peculiar y tan poco imaginada por las hordas turísticas que se asfixian en la línea de costa, apenas unos kilómetros más abajo.




Viento de levante, marino, húmedo y fresco, ideal para someterse a un porteo de los que se apegan las suelas. A pesar de todo, el ambiente que otorga este pico y el ir adquiriendo vistas realmente espectaculares, unidas a las risas de la grupeta, que a esas alturas ya arroja la venerable cifra de 4'5 paridas por minuto, hicieron que al emprender la diagonal estética y fotogénica antes del casco rocoso cimero, la sensación de cansancio fuera muy asumible.


Alguna trepadilla final de las de pasarse la bici dio paso finalmente a la cima. Noble, caliza, enhiesta e imperturbable cima. El saltillo final con patio a ambos lados, volvió a erizar las cejas de quien este año se estrenaba en el bucle, mas no impidió culminar la fabulosa visión a los 4 puntos cardinales de la Terreta, en unos 360º memorables con el atardecer en marcha.


Los 20º graditos escasos, con el levante parecían incluso menos, y eso es algo que para nosotros, autóctonos con taparrabos y maillote ciclistamontañés, no te tienen que contar, sino que tienes que sentir a finales de julio por ti mismo.

Con el sol con prisa por esconderse allá en la frontera meseteña, emprendimos el camino de vuelta, que nadie diría que es el mismo de subida, pues el prisma cambia por completo, y lo que antes porteando parecía imposible... ahora también lo parece, pero no hay más opción que tirarle, o dejarte la badana restregada por el rocaje.


En este primer tramo, este año lanzamos tres hurras por aquellos que han adecentado el sendero de subida a la cima, plantándole cara a la erosión y a las trazadas multitudinarias, y estructurando una línea de disfrute y acongojamiento a partes iguales, que se deja hacer y mucho. Damos fe que el paso de las 5 bicis no incidieron negativamente en el sendero, demostrando con ello que somos un usuario más de la montaña.

De nuevo en el Balcón cambiamos vertiente, y nos dejamos llevar por la rapidez del senderazo final a través de uno de los más bellos bosques de pinar carrasco de toda la Montaña de Alicante, llegando abajo con tiempo suficiente y con el frescor de la tarde noche, que invitaban a dejarse seducir por las más suculentas carnes de ciervo, jabalí o conejo, regadas con una más que ganada cerveza, mientras enfrente la cúpula del Maigmó cierra sus ojos y descansa, alegre por habernos tenido de visita.

miércoles, 27 de abril de 2016

SI TE DICEN QUE ESTÁ AHÍ

No somos muy dados a las efemérides, pero sí nos gusta mirar atrás de vez en cuando. El próximo 11 de mayo hará tres años de la ascensión al Puig Campana en bici de montaña. Un día impresionante, que a pesar de la distancia, queda bien fresco en nuestras retinas y materia gris.
Como para no recordar que, aquel día...


Ilusiones extremas.

Desde la Penya el Rot soñamos con abordar esta ruta desde hacía años. Pero por unos u otros motivos, no se pudo concretar el pegue definitivo a esta cima inédita para el ciclismo de montaña. Que nosotros sepamos, nunca antes había subido ninguna bici a su cúspide de 1.410 metros.

Aunque el motivo principal de nuestro propósito no era el de culminar ningún récord, sino más bien, disfrutar de la travesía y saber qué se siente en tan privilegiado balcón, rodeado de colegas y con tu bici impaciente por despachar una antológica bajada de 1100 metros de desnivel negativo, y 8 kilómetros de longitud, con una dureza muy extrema. Y todo ello con el Mediterráneo como telón de fondo.

Con semejantes ingredientes nos plantamos 6 ciclistas de montaña a los pies de la colosal pirámide de piedra, para poco a poco ir ganando altura por un sendero peleón, de ésos que toca emplearse a fondo y saldar metro a metro con esfuerzo y entrega.

La visión inicial es engañosa, pues la cima principal está escondida justo detrás del espadán rocoso que tenemos de frente, y al que el sendero se ve obligado a bordear. ¡Parece mentira que vayamos a subir hasta allí arriba!

Aúpa!

Con la ilusión de las grandes jornadas de ciclomontañismo, avanzamos casi sin darnos cuenta. La grupeta sabe muy bien a qué juega hoy, sabe que cualquier exceso se paga, y que la montaña que tenemos delante es poderosa, así que es preferible aliarse a ella de manera venerable, a infravalorarla sabiendo que muy probablemente tendremos que suplicarle clemencia.

El sendero se empina por momentos, pero se deja hacer. Este tipo de trazados mediterráneos resultan antiquísimos, y se alzan progresivamente por las laderas en busca de enlaces y collados, sobre los que comunicar los diferentes valles que ríos y barrancos han creado en busca del eterno azul del mar.

La diagonal nos vence en ocasiones, y a ratos bajamos de la bici. El clásico sonido de los canchales calizos en ahora quien nos acompaña. En este terreno la cubierta ha de ser generosa, con taqueado blando y suficiente para equilibrar el agarre, y cuando se echa pie a tierra el calzado debe resultar tan cómodo como seguro ante posibles torceduras. Es mayo, la primavera está totalmente instalada en la montaña, y las fragancias que despide la vegetación embriagan casi tanto como las vistas que se abren hacia la ladera Sur de la Aitana, hermana mayor de nuestro objetivo de hoy.

Tras pasar por un refugio libre, el bosque tapiza el único tramo de camino en toda la ruta, y con él alcanzamos el Coll del Pouet, que a 884 metros de altitud constituye una auténtica base para enhebrar rutones a este lado de la Montaña de Alicante. Para nosotros simboliza el fin del acercamiento progresivo, y el sendero gradual deja paso a las angosturas de la Cara Norte del Puig Campana. Aún así, todavía nos permitimos el lujo de meter riñón y ciclar hasta rozar la cota 1000 con bastante esfuerzo.

Últimos metros meridianamente cómodos.

Tocando el cielo.

En ese momento las nubes que se han ido alzando animadas por el viento húmedo de levante, ya tapan por completo los paredones calizos, impidiendo ver lo que nos espera. Al pasar junto a un pozo de nieve, empezamos a portear de verdad. Llega la hora de la paciencia infinita y la sonrisilla nerviosa, mientras nos vamos animando unos a otros.

A pesar de haber pasado toda la vida por estas montañas, nadie de nosotros ha subido nunca al pico, por lo que el desconocimiento nos provoca mucha incertidumbre, y le da un punto épico a la jornada.

Los primeros canchales y el ambiente de fresnos, arces y carrascas junto con la niebla, hicieron el resto.

A malas penas de vez en cuando algún rayo de sol traspasa la niebla, dándole luz al verde primaveral del bosque mixto compuesto por arces, fresnos y carrascas, que resiste de manera increíble entre desniveles y desplomes.

Los senderistas que bajan desde la cumbre alucinan al ver salir de la niebla a 7 tipejos cargando con sus bicicletas sobre el hombro o sobre la chepa. Ríen, nos animan y nos sacan fotos, lo cual nos hace  plantearnos sobre la sensatez o no de lo que estamos haciendo. Justo cuando la ascensión se vuelve más inverosímil, cuando avanzar cuesta horrores por el desnivel y el firme, plantamos campamento y parlamentamos entre nosotros. Allí literalmente colgados sobre el canchal, tomamos aire antes de opinar.

Hale hop!
Un, dos, tres, un pasito p'alante María...

En este punto nos damos cuenta que será imposible bajar montados este tramo, pues el nivel técnico necesario para hacerlo es superior al que tenemos, y que siquiera intentarlo puede poner en juego mucho más de lo que estamos dispuestos a arriesgar. Sin embargo, decidimos seguir adelante, sabiendo que nos encontramos en el punto más mordoriano de la ruta, y que hemos venido a sentirnos montañeros al fin y al cabo, confiando porqué no negarlo, en que el Puig Campana nos brindará una tregua y se dejará querer en forma de tramos más ciclables.

"Veo todo, en blanco y negro..."

La humedad es salvaje, y el escenario pone los pelos de punta. Ver a los de delante ascender con dificultad es un penoso espectáculo, que sin saber muy bien porqué, nos hace partirnos de risa. O reír y seguir, o llorar y darnos por vencidos. Nos decantamos por la primera opción.

Sin embargo, de pronto dejamos de oír la huella sonora de la caliza que levanta el grupeto de cabeza, y casi por arte de magia, rayos de sol y esperanza van cambiando el gris panorama. En un último paso en el que nos ayudamos para pasarnos las bicis, el sol empieza a dar calidez a nuestros corazones, ¡parece que por fin estamos llegando al collado inmediato a la cima!

Sobre un mar... de nubes.

Alcanzamos los 1277 metros del Collado del Bancal del Moro contentos. El sol brilla y nos hace ser optimistas. Hemos porteado unos 400 metros desde el Coll del Pouet, y apenas nos quedan 140 más.

Emprendemos la marcha y al girar hacia la ladera Este nos sorprende la impresionante visión del mar... de nubes. En vez del azul del Mediterráneo, un espeso manto blanco oculta por completo la línea de costa, dando la sensación de estar alcanzando un objetivo aún mayor del que inicialmente pensábamos. La dimensión de la ascensión adquiere mayor envergadura.

Vistas al mar... de nubes.
Poco a poco seguimos porteando o empujando la bici por una diagonal bien marcada y mucho menos empinada, que al cabo de un rato nos dirige al momentazo indescriptible que acompaña a toda culminación cimera. Lo conseguimos.

Cuando los abrazos y las fotos se terminan, damos buena cuenta de los bocatas que llevamos en la mochila. La culminación del sueño cumplido está por encima de la escasa visibilidad que ofrece el día, aún así ver la altivez de los picos del Ponotx, Aitana, Serrella, Penya Alta o Bèrnia, asomar entre las nubes junto a las islas de Ibiza y Mallorca, no tiene precio y justifica el esfuerzo.

Mal de altura.

Bajada arrolladora.

Nos ha costado llegar y se está tan bien arriba que da pereza mover campamento, pero lo cierto es que nos morimos de ganar por empezar a bajar, así que con el nervio propio de una bajada inédita y antológica, nos ponemos las protes y con cautela y tiento, comenzamos a descender por un marco incomparable.


Banzaiiiii

La primera parte se deja hacer, salvo un puñado de pasos infranqueables, y tras dejar atrás de nuevo el Bancal del Moro, nos metemos nuevamente en la nube directos a los tramos más difíciles de la jornada.

Nos costó mucho enlazar pasos verdaderamente expuestos, algunos tras varias intentonas salieron bien, pero aún así, dimos por imposible la zona más vertical del caos de piedras que rompe en dos la Cara Norte de la montaña. Pero casi de inmediato empezó el increíble éxtasis que solamente regalan las grandes ascensiones, y enlazamos tramazos de agarre increíble, con otros plagados de Zs de esos que te hacen gritar de júbilo, para luego dejar fluir las bicis tocando lo justo el freno para controlar la velocidad, entre una arboleda misteriosa por la niebla, hasta que nos reagrupamos.

Mejora la ciclabilidad.
Madre mía qué caras de satisfacción y esto no ha hecho sino comenzar. Aún nos quedan unos 700 metros de desnivel negativo en unos 5 kilómetros de bajada. Solventamos el único repecho que nos queda y enfilamos el Puig Campana por la vertiente que da al mar, ahora los farallones de roca quedan sobre nosotros, y volamos por la trialera ya por debajo de las nubes.

A un tramo muy rápido le sigue otro muy técnico de roca, aderezado con curvas cerradísimas con el desnivel justo para dejarnos fluir. No nos quedan brazos pero no dejamos de flipar por la grandiosidad del momento. En las partes más complicadas paramos, y cuando no sale de primeras un escalón, se repite.

Volvemos a las brumas.

Vemos la corona de nubes que oculta la cima y no podemos creer todo lo que hemos bajado, y casi sin poder tragar más roca, las horquillas exigen piedad. Pero la trialera no da tregua alguna todavía. A un tramo largo de velocidad absurda, le acompaña la traca final, compuesta por pedrolos, escalones al límite y Zs que parecen querer sacarnos de la trazada. Sin darnos cuenta llegamos al punto y final, justo en el momento en el que la última nube salta de ladera y nos deja una visión completa del eterno gigantón de roca que guía los destinos de la Costa Blanca.

La envergadura de la montaña resulta totalmente abrumadora, y por fin somos conscientes del reto afrontado a cara-perro, pero asumido con la humildad e ilusión necesarias para hacer frente a un pico como éste.

El abrazo colectivo final de los 6 ciclistas que aquel día culminamos un sueño, será recordado para el resto de nuestras vidas, y la merecida cerveza que vino después, nos provocó toda una borrachera de sentimientos.


Sin duda alguna, el Puig Campana nos ha dado mucho más de lo que fuimos a buscar. 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

MAIGMÓ: CLÁSICO DEL VERANO ROTERO

Los últimos días de julio siempre resultan un tanto revueltos dentro del panorama rotero. Con la perspectiva de las vacances a la vuelta de la esquina, el rebaño procura ir poniéndose a tono para próximas convocandas por terreno serio.

Y en ésas, llega una cita ineludible: el ascenso y posterior descenso al Maigmó. Todo un clásico del verano rotero, con todos los ingredientes que un buen aficionado al ciclismontañés busca. Buena subida por bosque tupido con gloriosos tramos de sendero, porteo de los que se agarran, una sensación de pico brutal al culminar arriba, un entorno mucho más imponente de lo que a priori pueda parecer desde abajo, y cómo no, un final a mesa puesta que te deja bien preparado para irte a dormir.

Con semejante panorama, se comprende que la maigmonada rotera haya ido desplazando poco a poco a otros eventos erótico-festivos de antaño, como la Maxibirronxe al Sit, y ha generado un conjunto de adeptos fijos a esta cita ineludible en el calendario ribarribista.


Dichos adeptos se caracterizan por arquear una ceja, fijar una misteriosa sonrisilla tonta en el careto en los días previos al evento, una terrible sensación de necesidad por poner el biciclo a punto para que todo esté en su sitio, y una elevada y anormal dosis de verdura y ensalada enchufada al cuerpo, para favorecer la ingesta de proteínas cárnicas esa noche.

La edición 2015 de la maigmonada rotera fue sencillamente espectacular. A sus pies nos citamos 5 yonkis del pedal, y poco a poco con la paciencia por bandera, fuimos ganando metros a través del boscazo que caracteriza esta montaña, y que para gran gusto de los presentes, rezumaba un efervescente aroma a tormentones previos. Poco a poco, nos encaramamos hacia el Balcón de Alicante donde cambia el signo del partido. A partir de aquí pasas a ser tú quien sostiene en la chepa o el hombro a la bici, durante un porteo durillo que dura algo menos de una hora para ganar 300 de desnivel.


Pero aquí fue, hamijos y hamijas, donde el Maigmó nos llevó en volandas. La montaña se vistió de nimboestratos, cumulonimbus y txungolunimbus, negando sus prodigiosas vistas al mar, pero dándole ese toque misterioso que solamente proporcionan las mejores umbrías y las mejores brumas montanas.

Es muy habitual toparse con el nieblazo en esta montaña, y más en esas tardes de levante marino a poca tarde, pero entre lo llovido previamente, y el ir y venir de ráfagas de nieblina, nos regalaron a los sentidos una ascensión muy bonita. Casi inolvidable diría yo.


El momento pico fue como siempre, sensacional. Y es que uno no se cansa de ver cómo en fila de uno, saltan ciclistas y bicis el efímero pero con más muelte que molongo pasito final a la cumbre. Allí a 1296 mts y a tiro-japo del mar, uno fluye, flota, evade sus preocupaciones y se deja llevar entre el tordismo del rebaño. Tal fue el refinamiento de la pituitaria, y tan cerca tuvimos el cielo, que acertamos a descubrir la marca del gallumbo de San Pedro, y supimos por fin, a qué huelen las nubes. Jrandioso.

Pero no era tiempo para Rototomerías, y hubo que mirar hacia el fondo de la nube, más baja que nuestras ruedas supertackys, y con el cagalló assomant digno de toda gran jajabajal que se precie, y el “aguanta los machos que te queda todo el verano”, besamos las manetas de los frenos y enfilamos hacia el precipucio. Primo hermano de los acantilados judíos. Digo jodíos.


En ese pedazo de roca cada cual hace la mili como buenamente puede. Puedes reconocer tu falta de talento y a la escaramuza siguiente pegarte en el pecho por lo bien que lo he hecho. Abrazarte a un congénere mientras tus piernas tiemblan todavía, intentar admirar el paisaje con un giro de cabeza que puede acabar con premio... indeseado, y todo, todo, entre el gozo que otorga solamente el saber que estás descendiendo una montaña. 

¿Comprendes lo que te digo?


Antes de llegar al collado del Balcón de Alicante, ya no veíamos nada. La luna no había salido aún, pero la espesura de la niebla y la del bosque impedían siquiera sacar el objetivo de la cámara sin empañarse.

El reagrupamiento de los cinco se terminó dando paso a un rapidísimo tramo de sendero de los que quitan el hipo. Y no los quitó, pero no el sendero, sino el par de truenos que dejaron su sello en la cara Norte del Maigmó y que nos hizo enfilar como alma que lleva el diablo hacia el fondo del valle.

Allí nos esperaba un congénere más, que ni dio pedales ni los porteó, pero que estaba igual de hambriento que nosotros, y hubo que atacar uno detrás de otro, cuantos platos de cosas buenas nos pusieron delante.

El año que viene más. Hasta entonces, de momento cuando paso cerca del Maigmó... me coge la risa tonta y arqueo una ceja.

Aúpale, que no tiene ná.

martes, 18 de agosto de 2015

PIRINEOS 2015 - COTIELLA - COLLADETA L'IBÓN (La intentona) (Parte 1)

Tercer y último día y segunda ruta de día completo, que nos hizo amanecer con la duda, pues se pasó la noche con un tormentón de espanto y las previsiones no eran nada halagüeñas. A eso de las 7 el cielo descargó un buen aguacero, pero, señores, estamos en los Pirineos, y aquí la tierra sabe gestionar perfectamente lo que es el agua. A las 9:30 un sol que se dejaba ver entre las nubes nos indicaba que debíamos asomar el hocico y así fue. Manos a la obra, mochilas preparadas y al sarao. Esta vez tocaba subir por pista 8,5 km. de cuestas que, aunque se dejaban hacer, junto con la humedad de la lluvia le hacían a uno sudar a chorros. 

Paradita a almorzar en pleno Barranco de la Cruz y, durante el almuerzo, análisis pormenorizado de la previsión climatológica, que parecía que empezaba a emborronarse. Cabe destacar la premonición del Zam, que estaba seguro de que hoy nos tocaría mojarnos. Un poco más tarde, acabaríamos dándole la razón...

Seguimos la ascensión, esta vez ya en forma de porteo, tras dejar el último refugio, hasta que llegamos al Collado Angón, justo a 200 m. de desnivel para alcanzar la cima. Allí fue donde, primeramente con un pequeño lío con el track y después con la posterior granizada, la cosa se fue al traste. Todo habría sido de fácil solución de no ser porque la tormenta apareció en forma de rayos, lo cual nos hizo abortar la misión automáticamente sin dudar. Primer rayo, su consecuente trueno y, sin preguntar, hacia abajo con la bici hasta dejarlas y marcharnos a buscar el mejor refugio posible. Y ese fue, sin duda, al lado de un grupo de vacas que estaban en unas rocas, inmóviles y mirándonos fijamente. 

El Collado de Ibón nos quedó a un tiro de piedra, pero dado lo preocupante de la situación, se tuvo que abortar y decidimos volver por donde habíamos venido. Ganar más altura era mayor exposición a la tormenta. La montaña hay que admirarla pero también respetarla. Otra vez será.

Eso sí, que nos quiten lo bailao.

https://goo.gl/photos/HJDopsViYqor8Ct66

PIRINEOS 2015 - PUERTO VIEJO DE BIELSA Y LA BARROSA (Parte 1)

Segundo día pero primera ruta de día completo. Bestia. Muy bestia. Sin duda, una de esas rutacas que te hacen relamerte una vez terminada, por el contenido de alta montaña, por el contraste del paso por varias zonas en el que la altura determina el paisaje y, sobre todo, por la dureza en todo momento, pues prácticamente la subida se hace empujando la bici (salvo portentos como nuestro Xore que cicló buena parte de ella).

Una vez arriba, la sensación es indescriptible, así como la exaltación de la amistad que nos hace fundirnos en abrazos y un subidón de adrenalina increíble. Bajo nuestros pies, 2715 metros de altura con respecto al mar, lo más alto que hemos subido nunca. Al frente, una senda espectacular pseudo-canchalera, similar a los escenarios apocalípticos de Mad Max nos espera. Protes y descenso por la mismísima frontera con Francia, dejando atrás 9 km. de subida infame y dignificadora, para dejar paso al máximo disfrute en senda con pasitos chungos, zetas, zonas rápidas de hierba y senderistas que se llevaban las manos a la cabeza al ver bicicletas por allí (algo a lo que ya nos hemos acostumbrado).

Al final, casi 12 km. de descenso que hacen a uno llegar con una sonrisa imborrable y la sensación de haber experimentado lo que significa zambullirse de lleno con la alta montaña y la bicicleta. Rutón épico que se queda grabado a fuego en la memoria. Tal y como se comentó, rotada dentro del top 3.

https://goo.gl/photos/QFMELEJLmBWVoyDm8

lunes, 17 de agosto de 2015

PIRINEOS 2015 - ILEGAL POR PUEN PECADÓ (Parte 1)

Acabábamos de llegar a San Juan de Plan y ya estábamos más que impacientes por taquear la zona, por dejar esa huella rotera que deja tufo a diversión, y qué mejor forma de hacerlo que con una ilegal, rutita corta a modo de toma de contacto con el terreno...

Poco tardaríamos en darnos cuenta del brutalísimo paisajazo que envuelve el pueblo. Zona donde el verde y su gama cromática son dueños y señores, se respira el más puro de los aires y el agua fresca rebosa por donde pasas para justificar semejante explosión de vida, en pleno parque natural de Posets-Maladeta.

Saliendo desde la misma puerta del apartamento ya montados, comenzamos a remontar una pista que se dejaba hacer perfectamente, ideal para no cargar las piernas que, al día siguiente, tendrían una buena sesión de cargamenta. Fotos y más fotos, para acabar poniéndonos las protes, no sin la mala pata de que a pocos metros del descenso, la potencia de la Hectik del Zam dijo basta, partiendo por segunda vez en el Pirineo y haciendo un tanto agria la bajada. No obstante, mejor en la ilegal que en las dos rutancias brutas que nos esperaban.

Bajal, llegada al apartamento, reparanda de potencia, duchas y a Casa Anita a por las viandas, regadas con buen vino de la tierra.


https://photos.google.com/album/AF1QipN9OsabGar3GxPlTCkwo145iBdpk1f63nAqqFqg/photo/AF1QipN6oPNrUpTMp7vEvdfwVGlQPL4X0tYZFKiNmOzB

viernes, 31 de julio de 2015

ILEGAL VERANIEGA?? EN EL MAIGMÓ - Parte 1 -

El verano, con su "caloret", hace que el rotero sea un animal de costumbres más bien vespertinas, por aquello de no sufrir en demasía, o bien de madrugar más de la cuenta para que, cuando Lorenzo comience a espolsar a diestro y siniestro, ya pueda estar a salvo con una birrilla bien fresquita en la mano. Por tanto, las rotadas están más que contadas...

...Pero, eso sí, rotadas de calidad. Rotadas que, por sus peculiares características, acaban como fijas en el calendario y se repiten año tras año. Sanas costumbres que da gusto disfrutar.

Y una vez más, junto con los primos del norte (con un nuevo añadido, Simón, hermano del alcalde de L'Alquería), allá que fuimos y le tiramos a "tó". Aunque, en esta ocasión, el Dios de las sendas nos preparó una tarde muy especial, de las que jamás se han visto en el Maigmó a ojos del rotero y que difícilmente volverán a repetirse. Un Dios que cuidó de nosotros y nos permitió disfrutar de ese tipo de visiones que le llegan a uno a la patatorra, como lo es verse en lo más alto de la montaña y por encima de un mar de nubes: espectáculo sublime. Clic, clic, clic..... Fotos por doquier para tratar de inmortalizar semejante momento y protes entre risas.

Eso sí, juro que, tras realizar la última de las fotos y, tras comenzar a ponerme las protecciones, nos fagocitó un nubarrón enorme que hizo que, prácticamente, se hiciera de noche. Por contra, no recuerdo haber disfrutado tanto bajando semejante gigante de piedra....

.....Y poco puedo decir del festín final en Xirau, donde el bueno de Juanito se añadió a la cata de viandas.

Muy, pero muy grande esto del mtb rotero, oigan.
 
https://plus.google.com/photos/102090763904624214330/albums/6177546137163542465/6177546168285416978?pid=6177546168285416978&oid=102090763904624214330

domingo, 26 de julio de 2015

SANTA POLA HELL'S ROUTE 2015 -Parte 1-



Un año más llegó esta cita, y un año más un puñado de roteros nos armamos de valor y nos untamos con kilos y kilos de protección solar para dar un garbeo por el cap de l'aljub o sierra de Santa Pola.

El día ya nos anunciaba que "lorenzo" nos iba a abrazar cariñosamente, o más bien, nos iba a abrasar sin compasión, porque esta edición fue una de las más calurosas con diferencia de todas las hells.

Nada más empezar la rotada, un llantazo del que suscribe, y casi al final de la misma, una rotura de cadena del bueno de Zam en el barranc de Catarra, inédito hasta la fecha, hizo que perdieramos un tiempo valiosísimo (entre risas y buen rollo, claro está) y que abortaramos la trazada por el barranc del manyaco, muy del gusto del rotero, por su diversidad técnica y belleza, y que fijáramos rumbo al inicio para poner a remojo nuestros calenturientos cuerpesitos.

Esta edición tuvo algún que otro cambio con respecto a otras ediciones, al añadir el citado barranc de Catarra o de la Palmera, una senda también inédita hasta la fecha que va paralela al barranc de les botelles, y una mini-bajada también inédita para iniciar la clásica senda de la ermita que va paralela al camí del carabassí que bordea a escasos 200 metros del mar todo el cabo de Santa Pola.

Pero el cambio más significativo de este año fue, sin duda, la exclusión de la mítica bajada por las escaleras desde la Torre del Moro, muy a pesar de la campaña que hizo Josele para no eliminarla (mil perdones Admin, pero el calor y el tiempo apremiaban).

El final, eso sí, fue como siempre, todo un clásico con sus cervecitas y jacuzzi, que un año más no funcionaba, pero que no por ello tuvo sus correspondientes burbujas roteras (ya me entendéis ....), y donde pudimos lucir con orgullo nuestros esculpidos cuerpos serranos, y posteriormente la jamplancia de arroz a banda en la terracita de siempre.

Sin más que decir, una gran rotada, muuuuuuuuy calurosa, en la que reino el buen rollo y el calor abrasador del payo de la torre. Mis agradecimientos por la visita a todo aquel que pudo venir, incluida la aparición de Oscurín nada más sacar las cervezas de la nevera (como si las oliera, oigan) y lamentar la ausencia de los que no pudieron, a los que se les echó mucho de menos, como siempre.

Riba, riba penya el Rot.

lunes, 23 de marzo de 2015

DESPEDIDA DE JOSELE (21/03/2015) 1ª parte


QUE ALGUIEN LE CONTESTE AL ROTOGRAFO!!!!

Asi comienza el ultimo capitulo de este cuento, cuento escrito a muchas manos y lleno de intrigas y engaños.

Ya anteriormente pudimos ver como los embajadores enviados por los señores de los dos reinos, curtidos e instruidos en el noble arte del cansinismo consiguieran que el conde de silvoturismo rindiera la plaza. Mientas tanto, intrepidos exploradores recorrian vastos territorios en busca de una taberna donde mas tarde nuestros personajes pudieran reponer fuerzas. Un grupo de guerreros acorralaba a un ingenuo ejemplar vacuno que ignoraba cual seria su final. Esmeradas costureras eran las encargadas de confeccionar tan bello vestido que luciria para la ocasión. Monjes de la orden del fuego abrasarot ofrendaban al dios del caloret para que ahuyentara borrascas.

Pues bien. Llego el dia y fue alli en el valle de los primeros onvres, caballeros llegados del norte y el sur se dieron cita ataviados con sus mejores armaduras y sus monturas impolutas para acompañar al gran señor de la mola en esta aventura.

Guiados por angostos y tortuosos senderos fueron sorteando toda clase de adversidades. Eran dragones de cabeza pelada los que ponian en la peligro la expedicion, ya que precisamente no exhalan fuego por la boca si no mas bien por otro orificio, provocando el panico en mas de una ocasion. No fue facil, pero llegados a la fortaleza y una vez despojados de armaduras dieron paso a los festejos. Malabaristas y juglares que cantaban viejos himnos roteros, Comieron, bebieron y rieron. Velaron armas hasta que el cuerpo aguanto, y a la mañana siguiente tal y como habian acordado, the lord of the mola fue entregado al señorio del palomar donde en breve sera desposado con su bien amada y a buen seguro les espera una larga y dichosa vida.

*Y fueron felices y comieron perdices !!!!

*perdices escabechadas en reduccion de vinagre del alto modena sobre lecho de mousse de aguacate con queso quark, pistachos y miel (pos no tie morrofino el joio, ni na).


pd. muchas gracias Ana por tu complicidad.

lunes, 15 de septiembre de 2014

ILEGAL MOLONGA POR LA TRILOBITES (31/07/2014)


Antes de cargar la burra en el coche con destino Highlands, suelo estar unos días militando en el "rodriguismo", y lejos de quedarme en casa, este ferviente discípulo del yolondrismo ribaribista suele solicitar asilo en cualquier ilegal rotera que se precie.

Y claro está, ahí surge la figura enhiesta de Josele. Un crack. Me juego el pellejo que es el ciclista de montaña que más veces ha enfilado sus tacos por la Montaña Rotera. Se lo encuentra hecho eso de ir en solitario, dueto o grupeto, por cualquiera de las faldas de esta rocalla. Oye y yo lo admiro, porque mi mente a la que sabe que se dirige hacia la Mola, se alborota y emociona a partes iguales, reblandeciendo mis 83 kg humanos.

Jodo con la Mola. Tela con la Mola. Una ilegal de hora y media sería poco menos que un trámite en cualquier territorio común, pero aquí amigos, aquí te puedes meter la endorfinada de tu vida mirando desde la cima la azotea de tu casa. 

En esos minutos veraniegos en los que el día se te escapa... pones el nervio a templar, le tiras al pasito inicial, pones rumbo hacia el collado donde acaba el único acceso ciclable a la montaña y a por la Trilobites, curvas cerradas, escalones, vieja roca minera, pasos inverosímiles y cuando el esfínter te hace palmas con las orejas, te viene un tobogán calizo que arranca lo que llevas dentro, otra roca más y salida por el único paso viable. Luego toca darle la vuelta al conjunto, y buscar el Castillo, la Font dels Tres Amics, y ahí tienes ya esa sonrisa tonta tan típica. Solamente queda ya fluir por el sendero largo del río... a buscar la birra y la ducha.

Pero, pero, peroooo, pero qué grande!!!!!

viernes, 1 de agosto de 2014

EL OLIMPO DE LOS DIOSES

Tener al lado de casa un soberano pico en el que matar el gusanillo del ciclomontañismo en una tarde de verano, no tiene precio. Compartir filosofía y modo de entender esto de las bicis con toda una grupeta de paletos mentales, tampoco.

Hay quien tiene ambas cosas y no las aprovecha. Ayer 5 de los nuestros sí lo hicieron.

Desde la Venta Xirau, uno entiende porqué los encargados de la escenografía de la película “Astérix y los Juegos Olímpicos”, se fijaron en el Maigmó como montañote ideal para el papel de Monte Olimpo.

Tarde típicamente veraniega en esta zona. Esto es, rozando los 28º a las seis de la tarde, mitigados por el bosque, sediento este año pero ahí bien puesto, y por el viento de levante. Ese aire marinero que calma el ímpetu y la mala leche de nosotros los temperamentales mediterráneos.

Mola mucho enseñarle un patio nuevo a amiguitos que no lo conocían anteriormente. A la que nos dimos cuenta estábamos en el llamado “Balcón de Alicante”, con las brumas que no dejan ver el horizonte, pero que calman algo la ansiedad de los poros de nuestra piel.

Luego todo fluyó. 300+ de bicichepa a los que hay que invertirle cerca de una hora. No alcanzamos a saber a ciencia cierta, qué nos empuja a esbozar una sonrisa tan tonta cada vez que nos metemos en harina de esta manera. Pero muchas veces filosofamos sobre ello entrecortadamente mientas ascendemos (qué bonita palabra!). Algún día habrá que grabar la conversación y transcribirla.


La sensación de pico es parte del juego, de la necesidad, de lo que veníamos a buscar cuando cerramos la puerta de casa. Hacerlo en camaradería es lo que nos movió las piernas sendero arriba.

Las tardes de verano tienen un no-sé-qué-qué-sé-yo, a las que hay que exprimirle todo su jugo a base de cámara de retratos. A veces sale lo que estás viendo en ese momento, otras no. Uno quisiera captar las sensaciones que produce el momento, como queriéndolo inmortalizar para siempre, y para compartirlo con quienes se quedaron allá abajo.


Luego todo fue un pregón en directo de lo que estábamos viendo a través del móvil (bendita o maldita tecnología, según se mire), una xarraeta, un giro de 360º, un nervio previo antesala de un bajadón (qué bonita palabra!) con ambiente.

Se cerraron 8 horas de rollo rot, a base de otro tipo de animalada. Pulpo, conejo, ternera y jabalí.

Aún ahora roto el civet del jabalí. Es que ya lo dice la frase: “tornar el rot”.

Pues que torne. 

Y tan pronto como sea posible.

TALLERES PEPAKO



Para un tipejo como yo, que le cuesta lo suyo cambiar un simple pedal, montar una bicicleta le resulta algo inalcanzable. Imposible. Pedir favores es también complicado, pero antes de hacerlo ya tienes ahí a Pepako dándolo todo. Qué digo Pepako!... el Gran Pepako!!!

Es difícil encontrar a una persona tan sumamente curiosa, y con una materia gris tan absolutamente orientada al ingenio y al desarrollo cognitivo más mecánico de ésta. De verdad lo digo. Yo, un ser absolutamente nulo para tales menesteres, tan inútil con una herramienta en la mano como un orco en un Druni, no puede más que repetir una y otra vez la palabra “artista” y “gracias”, hacia un rotero que se desenvuelve como supertacky en el Morro Gros, montando estos hierros roteros.

Ayer cerré un episodio personal de viaje introspectivo biciclista. Muy grato. Muy educativo. Diría que hasta necesario para alguien que en junio de 2013 dudaba mucho de si mismo, y de sus aptitudes al manillar en un escenario dantesco como el nuestro.

Ese episodio terminó a base de nocturnidad y alevosía. A base de Bombay Saphire, agualimón del Kiosko Ibáñez, y no sé qué hierbajos sueltos que le echó el mismo druida que con su conjuro, unió múltiples piezas de aquí y de allá, en dos noches en vela al calor del verano mediterráneo, el ruido de fondo de los ventiladores, y muy buena onda.

Hemos pasado mucho sueño matutino, pero se parió una ferralla creada para fusionarse con las sendas del terruño, cual chicle de la Glorieta en suela de chancla.

Grande primo, no nos cansaremos de repetirlo. La única pena fue no compartir el estreno.


martes, 22 de abril de 2014

TOUR DE LOS DOLOMITAS DE LA COSTA BLANCA (19/04/14) -Parte 1-










Podría hablar de lo clásico. Que si un rutón, que si la dureza, que si la compañía de 11 sobre 10, que si Arturo es un tío grande de verdad, que si los paisajes, paredones calcáreos, pasitos y sendukis son lo más de lo más, etc, etc.  Pero eso ya es por todos sabido.
 Así que voy a compartir algo que me ronda la cabeza desde el momento en el que intercambié una mirada con aquel aquel tipo esbelto, silencioso, e inquietante que vestía de azul.


El león dormido nos esperaba ajeno a lo que iba a suceder. subíamos, bajábamos, observábamos el paisaje y hablábamos de banalidades tales como ¿si mi talla es la M para que me compré una S?.
pero un pinchazo puede cambiarlo todo cuando sin saber ni cómo ni porqué te ves rodeado de budas, que a modo de sigilosos ninjas se han colocado estratégicamente para eschuchar nuestra alterada y ruidosa conversación, que versa sobre el talonamiento de una cubierta tubeless. Alboroto que irrumpe la paz y el sosiego de los que allí meditan. La ignorancia en aquel momento te hace pensar que son gente extraña, cuando igual no son más que roteros vestidos de azul que conjugan el verbo caminar en lugar del rotar, y descubres que tres de sus reglas básicas son las tuyas

1- Propósito.

Al rotar no te enfoques en ningún propósito en particular.
Disfruta simplemente el hecho de rotar.
Date el permiso de disfrutar y observar intensamente si ningún juicio a cada paso que des.

2- Desapego.

Despréndete de tus preocupaciones y ansiedades mientras rotas. Cualquier pensamiento que llegue a tu mente simplemente déjalo ir, una y otra vez.
Al entrar en esta dinámica de rotar conscientemente, no hay cabida para ningún otro pensamiento que no sea el de estar atento al presente.
Date permiso de simplemente rotar unos cuantos kilómetros… simplemente por el hecho de rotar.

3- Sonríe.

Si dibujas una leve sonrisa en tu rostro mientras rotas, comenzarás a experimentar una profunda sensación de paz, serenidad y bienestar total.
“Al sonreír todo tu ser se renueva y tu práctica se fortalece. No tengas miedo de sonreír.”

¿No es eso el flow del que tanto hablamos? la fascinacion al observar "la cresta de els castellets", la sensacion de levitar al gestionar cada una de "las zetas de la canal", la sonrisa que vence al sufrimiento en los momentos duros de la subida a "la casa dios".

Pos eso. No sé si sería el sol sobre la mona, el cansancio, que 12 horas en el monte dan para mucho flipar, o es que soy carne del templo abrasa-rot, pero desde aquí os digo a todas ¡¡oommmmmmmmmmm!! 


lunes, 17 de marzo de 2014

GALLINA VELLA FA BON CALDO: RABOSENDEO MASSIVE (15/3/2014) PARTE 2


 






Espero que no sea cierto eso de que hay trenes que solo pasan una vez en la vida, porque el sabado perdimos el AVE a la Gallinera. Asi que confio en que pronto salga aunque sea un borreguero capaz de cargar con toda la tropa.

No recuerdo si fue en una revista llena de modernidades o en un blog de tendencias pero por suerte leí algo sobre " trenes con encanto", y resulta que desde "station central la reixa" a las en punto y a las medias salian trenes de cercanias sin destino ni trayecto definido, la cuestion es que los pasajeros interactuaban con el maquinista de modo que igual paraba para visitiar un legendario ribazo donde un cenutrio se dejo cinco costillas, como improvisaba un apeadero para que un trotamundos de pantalones negros y verdes subiera a bordo, de la misma forma cambiaba el trazado subiendo por donde toda su vida habia bajado y se alzaba a panoramicas en las cuales no se veian los ocho pueblos de la vall, pero si tres pueblos unidos por su aroma a gaspatxos que tentaban a decir aquello de "senyor maquinista enfile cap a cá el roch".

Tras unas cuantas vueltas mas a las en punto entraba de nuevo en la estacion, algunos viajeros se apeaban mientras otros continuaban con una visita guidada por callejuelas que siempre van a parar a un bar.

De ahi a su localidad natal ya no se si aquel tipo que blogueaba tendencias volvio en avion o en autostop.

El caso es que cuando encuentres compañeros de viaje de ese calibre cuidalos, son para siempre.

sábado, 15 de marzo de 2014

GALLINA VELLA FA BON CALDO: RABOSENDEO MASSIVE (15/3/2014) -PARTE 1-

https://plus.google.com/u/0/photos/105657311320992184367/albums/5991129420473764385/5991129433518559026?pid=5991129433518559026&oid=105657311320992184367



La visión al alcanzar el pico de los 8 diminutos pueblos que conformar la Vall de la Gallinera resulta espectacular. Pero más sin duda alguna, al dirigir la mirada al prodigioso sendero que salva el precipicio de manera inverosímil, y más aún, sabiendo que por ahí nos dirigimos...

pipipipipíiii-pipipipíiiiii-pipipipíiiii

"gmamñmffff, pero qué c...??". Vaya sueñecito colega, pareces un pelín obsesionado. Es sábado, ayer hubo cambio de planes a horas intempestivas, hoy toca Rabosendeo, amigo.

"Pues tampoco parece mal plan". En los churros menos gente de lo habitual, pero suficiente para saber que has hecho lo adecuado al levantarte. En nada nos juntamos el trío calavera que empezando con unos buggies, seguimos por el Bc del Badallet. Parece que gustó.

Al salir de aquel submundo, aparece el "chico de la curva". Jodo qué susto!!!, y qué alegría. Joandu nunca dejará de sorprendernos. Oct dice de subir a una nevera, que igual quedan cervezas. No quedaban, pero el paseo nos puso a tono y el paisaje, aunque falto de lluvia, resulta poderosamente bello.

Tito Oct nos enseña un balcón de los de pegar polsegueras. Pero hace fresco y hay que buscar la rebequita. A pesar de todo, pillamos sitio, que no cacho. Una familia venía a procrear, pero debimos cortarles el rollo.

Igual pasó con una grupeta de bikers antes de tirarle al Mossén Francés. Años y años sin darle calamardos a esa trialera, tiesa, dura, pero corta. Abajo empalmes a espaldas del levante. Sudamos. Carlos está falto de brújula, habrá que verlo. Mojón Oscuro a fuego, salvo para saludar parando a una grupeta de senderistas. El mar debe andar por ahí pero hay bruma.

Decidimos salvarle la birra coleguil de Carlos, y tiramos por la Ermita y luego a los Nazarenamens. Como si fuese verano oye, qué suelto!! Un poco de mediterranean flow después, y a continuación... empalmamos con más de lo mismo. El Muerto está también que da risa.

Besitos en los morros a Carlos. "Me vuelvo en bici a Novelda", digo. Sigo a los dos eldericos. Senderitos, barrancos con agua, charcas, precipucios, pasos malignos... oye que perguapo está estoooo!!!

El chico de la curva se despide con más besitos en los morros, curra en un rato. Pedazo de crack. Oct y yo nos hacemos un aperitivo en el Petrer profundo. El "Petré-Petré".

Xàaaaa què bóooo!!. Llamada al palomar, todo en orden, se paga lo que se debe y Oct que se ofrece a acompañarme a la Lloma Badà. Con un par de enlaces llegamos. Nuevos morreos y me quedo sólo.

El aire de nuevo se deja notar. Miro al Sit, pensando que hace un rato se veía por la otra cara y un tanto lejano. Las bravas, ensaladilla y queso frito no me han saciado el hambre del todo, así que paro a la entrada del Bc dels Col·legials. No fue la mejor comida campestre de la historia, pero me sentía verdaderamente afortunado por el momento.

Protes y rambla para abajo. Clot de la Sal, llometa, ermita de Salinetes, enlaces sieeeempre por senderitos y pal Kalifa. Asomo el morro al escalón y jjjajjjjajjjjjj qué risa me da. Le tiro al Kalifa menos Hard. A pesar de todo fibrilo. Me siento fuerte, muy fuerte, diría que con pedalada poderosa. Algo que no sentía desde hace mucho tiempo, así que sigo con la película.

A estas alturas incluso sueño con subir la Mola y al menos, bajar la Cal Conill y luego dar la vuelta y bajar por la Font dels Tres Amics, pero alguien me dice que ya me vale. Voy parando, me resulta inevitable sacar fotos, qué vicio tengo!!

Al paso por debajo del Castillo bajo piñones y le meto candela, la senda del río a fuego te deja con la sonrisa tonta, pero al llegar a Novelda por el cauce y darlo todo, después de semejante rulo... me noto ya con los brazos completamente dormidos y la rodilla derecha tocada. La lejanía de la Sur del Sit, me dice a la cara la verdad de los hechos. Vengo de a tomar por saco enlazando sendas... es momento de ponerse bajo el chorro de la ducha caliente y sonreír feliz.

La Gallinera? no dudo que será bonita, pero hoy el paisajazo vinalopino, con sus constantes contrastes, el sendereo continuado y sobre todo la compañía... nos han hecho olvidar los planes iniciales.

Gracias amigos, por tanto en tan poco.

PD: Al terminar este relato, un whatsapp de Vicente Sala nos comunica que acaba de terminar ahora, la Ultra Trail de Elx, 100 kilómetros de nada. Eso sí, compadres, merece una soberana reverencia!!!