TRAS LA PISTA DE ALGO SOBRENATURAL...
Se oyen rumores de que algo grande está sucediendo. Algo mitológico. Sobrenatural. Un anhelo en forma de espléndida especie nunca fotografiada, parece que está a punto de ver la luz…
Los pastores que guarecen a sus ganados entre el magnífico triángulo conformado por los macizos del Cid (1.127 mts), el Maigmó (1.296 mts) y el Despenyador (1.261 mts), hace tiempo que se preguntan a qué especie pertenecen las huellas que merodean los entrecortados senderos tan frecuentes en estas aisladas montañas.
Cerca del Coll del Tros, hace tan sólo unos días, un grupo de senderistas atisbó a lo lejos la silueta de un fabuloso especimen momentos antes de caer la tarde.
Los ungulados que viven en libertad en la profundidad del bosque, parecen inquietos desde hace unas semanas, y permanecen agazapados en grupos, cual ganado inquieto ante el severo aullido del lobo.
La guardería forestal de estas montañas públicas, permanece en silencio. El Seprona busca ansiadamente más huellas de lo que califica como “un milagro natural”.
En Rabosa, al caer la noche estrellada, las personas que guardan el albergue, dicen haber oído extraños silbidos que parecen no proceder de rapaces nocturnas.
El bosque guarda su miedo… mientras hay quien dice, que algún avispado rotero, lo ha visto con sus propios ojos…
Parece mentira, que entrados en el siglo XXI, la Naturaleza haya guardado celosamente este misterio.
…el Yeti, amigos, convive cerca de nosotros…
Cerca del Coll del Tros, hace tan sólo unos días, un grupo de senderistas atisbó a lo lejos la silueta de un fabuloso especimen momentos antes de caer la tarde.
Los ungulados que viven en libertad en la profundidad del bosque, parecen inquietos desde hace unas semanas, y permanecen agazapados en grupos, cual ganado inquieto ante el severo aullido del lobo.
La guardería forestal de estas montañas públicas, permanece en silencio. El Seprona busca ansiadamente más huellas de lo que califica como “un milagro natural”.
En Rabosa, al caer la noche estrellada, las personas que guardan el albergue, dicen haber oído extraños silbidos que parecen no proceder de rapaces nocturnas.
El bosque guarda su miedo… mientras hay quien dice, que algún avispado rotero, lo ha visto con sus propios ojos…
Parece mentira, que entrados en el siglo XXI, la Naturaleza haya guardado celosamente este misterio.
…el Yeti, amigos, convive cerca de nosotros…




