..:: BLOG DE LA PENYA EL ROT ::..

sábado, 26 de septiembre de 2020

DE SEMBRAR Y RECOGER FRUTOS


Iba a subir esta crónica a Facebook... pero luego me lo he pensado bien... que mejor sitio para escribir lo que viene a continuación que hacerlo en el Vloj que es mi casa desde hace años, no?

Además, os debo una entrada de presentación de 🚵🔋 pero estoy seguro que esta  a los Rot les va a gustar mucho más...

Alla voy!

Yo antes era de hacer crónicas de las rutas... pero hace mucho tiempo que dejé de hacerlas por diversos motivos... la ruta de hoy bien merece una lineas... no porque sea la madre de todas las rutas, pero es una ruta muy apañá (la he podio hacer varias veces, una de ellas con mis queridos Rots)... son 30 km y casi 1200 AC, con su tramo durillo de senda al inicio para subir la Carrasqueta, luego pisteo un pelin pestoso porque unas maquinas de triturar madera han triturado la pista también, mejora al rato, cuando enganchas la pista que va a la Font de Vivens para encarar el “pepino” de la Martina... paramos para tomar el bocata y fijamos la vista en el objetivo: la Penya Migjorn que aun queda algo lejos y “sólo” llevamos la mitad del acumulado... bien, poco a poco... seguimos por pista y algún atajo de senda que se agradece en constante sube-baja qué va sumando metros al total de ascendido y finalmente cogemos ya la senda final con varios repechos de empujar la bici (o no, depende si vas electrificado 😬)... ya se ve el tramo final de subida, que normalmente se portea o empuja (según los gustos del biker)... no es ninguna barbaridad, pero hay que hacerlo si quieres llegar hasta la cima... la subida no está muy suelta y tiene buen agarre, pero se inclina muuucho... 

(Abrimos paréntesis)

Desde que tengo la eléctrica, si voy con los compis con sus bicis que ahora dicen “musculares” (😬🤷🏻‍♂️) voy con el mínimo de asistencia, me permite ir a su ritmo, sin que me tengan que esperar en cada tramo de subida, sudo lo mío (evidentemente no es lo mismo que ir sin 🔋) y no llego agotado a la bajada... disfruto como nunca y estoy más feliz que una perdiz (quien las llama máquina de la felicidad, no se equivoca)... perdón, que me he ido con la divagación filosófica de mi concepto de e-bike...  cada cual tiene el suyo, todos respetables. 

(Cerramos paréntesis)

A lo que iba, la subida final es si o si empujando una bici sin asistencia... peroooooo... y oh, sorpresa! la he podido ciclar prácticamente toda hasta la cima ⛰, eso si, a máxima asistencia y sacando el higadillo... alguno con mas tecnica y más fondo se la ciclará entera seguro... una flipada. 

Ya en la cima ⛰ vistas impresionantes en 360º, unos minutos de vida contemplativa y saborear el momento (para mi muy especial, luego diré el porqué... me dejo lo mejor para el final)... protecciones y bajada larga, con un poco de todo, turronera como no podía ser de otra manera estando en Xixona... aunque sin parar a hacer fotos en un momento estas abajo (con lo que ha costado subir!)... finalmente con unos repechos de premio llegamos a la Font de Nutxes... punto de inicio de la ruta...

Querido lector... si has llegado hasta aquí, gracias por tu tiempo... dirás... pues una ruta más!... pues NO! Lo mejor como siempre la compañía... y no hablo de JR, Raul, Diego y sus dos amigos de Alicante (un saludo si leéis esto 👋🏻👋🏻👋🏻)... que siempre son una excelente compañía, buenísimos compañeros de ruta de hace años...

Hoy era un día superespecial para mi... mi hijo Nicolás ha venido y se ha marcado esta ruta con sus 14 años recién cumplidos sin rechistar una sola vez... subiendo a ritmo del grupo, ciclando casi todo lo ciclable... y bajando como un campeón a mi rueda... 

Dicen que quien siembra, cosecha... y ese momento en la cima de la Penya Migjorn, es el fruto de hacer muchas pequeñas salidas desde pequeño con la bici, de acompañarlo muchos años a clases de bmx (desde aquí me agradecimiento  al club BMX Alcoy, empezando por el presi, Bala y acabando por todos los monitores que ha tenido: Kike, Pau, Nico, Alejandro, Carlos o Sergi)... nuestro objetivo no era que compitiera en bmx, porque desde el principio no ha sido un niño competetivo... la idea era que adquiriera la habilidad para llegado el día, poder llevármelo de ruta con la bici y enseñarle todos estos sitios que he podido disfrutar durante muchos años y que tan buenos paisajes, momentos y amistades me ha dado la bici 🚲 y la montaña ⛰ 

Ahora sé que se va a poder venir siempre que quiera conmigo... que podemos pensar en hacer rutones de los buenos... Fredes, Pirineos, Enduroland, Rio Mundo, Morella, Ainsa... esas escapadas que te recargan las pilas y te dan mucha vidilla.

Siento el “tocho” pero es que estoy muy orgulloso de lo que ha hecho Nicolás hoy... yo, a su edad, estaba a “otras cosas” 😂😂😂

Prometo no hacer más crónicas de estas hasta dentro de unos 5 años, cuando Daniel decida un día subir hasta alguna de las cimas de “la Terreta”... junto a su padre y hermano...

Mientras seguiremos sembrando... 🚵⛰🧒🏻

miércoles, 23 de septiembre de 2020

LOS CALARES DEL RÍO MUNDO (18-19/07/2020)



Se supone que un 18 y 19 de julio la gente andaría liada con las fiestas del pueblo, pero en esta época tan diferente, triunfamos como la Coca-Cola dándole a la bici, juntando grupeta como hacía años y coincidiendo con muchas ganas con Hipólito y Nacho.

Sin duda alguna ha sido una escapada con mucho simbolismo, y con un poso muy muy agradable a unos paladares que poco a poco van recuperando el regusto rotero. 

Ahí va una tanda de fotos que complementa al vídeo anterior, sin retoques, tal cual salen de la cámara, que estoy un poco perruno para la editancia.


viernes, 4 de septiembre de 2020

Y VOLVIMOS A LOS CALARES



Muchos, muchos años después, los roteros volvimos a los Calares. Tierra mágica para los amantes de la montaña, que se combina a la perfección con buena mesa y mantel. El origen de este fin de semana hay que buscarlo en la propuesta que los amigos Subterfugers plantearon, de modo que nos volvimos a encontrar en este 2020, que pese a las cuestas arriba que presenta, también las tiene hacia abajo, solo hace falta buscarlas.

Es imposible resumir en 6 minutos de vídeo las 12 horas de ruta que nos metimos, pero al menos trata de recoger la alegría de volver a vernos en las sendas muchos de nosotros, y en un entorno tan querido para el ribaribismo.


martes, 21 de julio de 2020

THE MOLA LA NUIT (2/7/20)



El título no es una pregunta, es una afirmación, y es que... ¿a quién no le apetece subirse a mirar el valle, ver cómo la luna llena repunta por el Portitxol y luego bajar al pueblo a la fresca?. A todos, claro. Y si a eso le sumas el gourmetismo desbordante del Chef Josele, ¿pues para qué contar?.

Tremendo.

domingo, 7 de junio de 2020

CONFINADAmente




La verdad, fue todo muy rápido. Un día nos hallábamos compartiendo catas de cervezas artesanas pasándonos impunemente las birras, cogiéndole simpáticamente la patita al perro del vecino después de su paseo callejero, y al día siguiente, nos encontramos corriendo de camino a nuestras casas, con los ordenadores del curro debajo del brazo, haciendo de nuestra compra en el supermercado una verdadera pista de coches de choque, y cocinando entre geles hidroalcohólicos.

Sí, ahora lo piensas y oye, fue todo un vértigo.

Poner las noticias a la hora de la cena constituía un auténtico tormento. Todo eran curvas alcistas, que parecían sacadas de las mejores portadas del Expansión en los mejores tiempos del rodillo especulativo, o de un fotograma del Altimetrías.

Fue, cabe admitirlo, algo terrorífico. Más aún para aquellas personas que enfermaron, y cayeron de bruces en la cruda realidad escrita en los ojos de profesionales de la sanidad que afrontaron a pecho descubierto una cruel situación.

Nos encerramos a cal y canto. El más bello ejercicio de amor hacia nuestros mayores fue no verlos en persona. En casa seguir haciendo piña, intentar disimular la preocupación y tratar de aprender de los más pequeños, quienes una vez más, mostraron su capacidad de resiliencia, de adaptación al cambio repentino, y a mirar el mundo desde sus ojos, aplicando su aplastante lógica sobre lo que verdaderamente importa.

Y así fue como continuó esta historia, que a pesar de su amargura escondió episodios bellos, de los que suman, de los que se meten ahí dentro para siempre.

Poco a poco se encendió la chispilla que toda la comunidad ciclista tiene. Dependiendo de las condiciones de cada cual, algunas personas desmontaron y engrasaron rodamientos que ni siquiera las marcas del sector sabían que existían. Otras repasaban una y otra vez vídeos propios y ajenos, llorando por los rincones de manera incomprensible por no saber cuándo volverían a montar en bici. Hubo quien se refugió en buscarle los tres pies al gato, e indagó hasta las entrañas del ciclismo montañés, su origen, su evolución… su todo, como queriendo saber qué carajo es esto que tanto engancha realmente. Mucha otra gente se descargó todo Wikiloc, luego siguió con medio Trailforks, y acabó creándose un login en Mtbproject, y vio que todo aquello valió la pena, pues recompuso su escuálido nivel de inglés, y también sirvió para descubrir la ingente cantidad de senderos que hay por muchos sitios, y lo absurdo que resulta que siempre vayamos por los mismos.

A la que las vídeo llamadas se sucedían, y las teclas del móvil se borraban de tanto grupo de WhatsApp a flor de piel, empezaron las voces con el típico tópico de “en salir de esta vamos a ir a…”, “con lo que me estoy ahorrando en bares me voy a comprar la…”, proferidas después de haber visto de reojo nuestros propios reflejos barrigáceos fruto del confinamiento en cada espejo de la casa. ¡Agh los espejos!, ¡menudo invento del demonio!

Las gentes metidas en las urbes adivinaban rutas vecinales en las terrazas. Las comunidades rurales no entendían el esperpento que supuso no dejarles salir al sendero que justo termina en la esquina de arriba de sus casas. Y casi todos nos presentamos puntualmente a la cita diaria virtual para soltar estupideces y frustraciones en foros, redes sociales y demás formatos de vida enlatada, farfullando disertaciones sobre cómo arreglar la economía, combatir el maldito virus, gobernar un país, y construirse un rodillo casero.

Todo a la vez, durante unos dos meses, y sin salir más allá de lo que dicta un BOE.

Mientras tú tachabas 14 días desde que fuiste a currar, a comprar y te tosieron al lado mientras la mascarilla la tenías torcida, te cayó la compra en el portal, o tocaste el pomo de la puerta de entrada a la comunidad de vecinos y luego te rascaste la nariz porque te picaba… la naturaleza allí afuera, campaba a sus anchas, con osos que decidieron subir su termostato y abandonar la hibernación para reírse de la humanidad, abejas que colonizaron estatuas, águilas perdiceras con tres pollos en los nidos, y senderos absolutamente perdidos por la vigorosidad vegetal y el nulo trasiego humano. El planeta parecía estar bastante cómodo sin las estelas de los aviones, sin los barcos rozando las costas, sin los coches por las autovías.

¿Pero sabes qué?, durante esos días, nuestras mentes grabaron muchos más momentos buenos de los que crees, empatizaron con los esfuerzos, conectaron con todo lo que se puede hacer en la vida, enfatizaron el gusto por las cuestiones cotidianas, y revalorizaron aquellas otras que no pudimos hacer.

No soy quién para decirlo, pero tal vez nuestra misión ahora es dejar que todo fluya, dejar libres las mentes, no atarlas más allá de lo sucintamente necesario, tener la suficiente entereza para hacer frente a las vergüenzas que supimos destaparnos mientras estábamos agarrotados de tensión, y cultivarnos, para ser capaces de sumar todos juntos.

Y todo ello dando cíclicas vueltecitas con los pies para impulsarse, cogiendo con adecuada presión de manos aquello que te permite guiar el rumbo, fijar la mirada por delante para visualizar los baches o la suavidad inminente, y sonreír sin saber por qué, porque es así como sencillamente se debe vivir la vida.

sábado, 30 de mayo de 2020

PAPÁ, A MI ME GUSTAN LAS SENDAS!!


Primera rotada mia después de hace mucho mucho tiempo y doblemente especial, sobretodo por la compañía de Hugo, que durante este confinamiento me decía que le gustaría rotar un día con la bici de montaña por los sitios que yo iba con mis amigos. Y hoy ha sido el día, muchísimas sensaciones me abordaban cuando lo veía delante de mi con su bici y una sonrisa de oreja a oreja cuando dábamos pedales por la senda Del Río, la cual he de decir que hay tramos donde se cerraba de arbustos y Hugo 3 veces ha volcado hacia las matas 😅, se levantaba de un salto y decía: papá estoy bien, COMO ME GUSTA ESTA SENDA 🤣🤣🤣🤣, después hemos pasado por el tramo de rocas y sorpresa la mia el tío las ha ido sorteando y ha atravesado el tramo mejor que el papa (el cual nota el tiempo sin subir en la hectik 😰).





 Y que os voy a decir del momento sándwich, MOMENTAZO, cuando Hugo no paraba de preguntarme mirando La Mola, papá cuando subimos allí arriba? 🤣🤣🤣🤣 más adelante Hugo, que el papá ahora no lo ve nada claro 🤣🤣🤣😰