PALABRA DE BUDA... TE ALABAMOS SEÑOR
Desde la Comunidad de la Túnica de la “R”, nos vemos en la misión de promulgar las sabias OCTavillas de nuestro noble hermano, siguiendo con las especificaciones de Buda.
Jran discípulo este monje rot, rapado de manera natural, ávido de sabiduría y capaz de retener lo que la Naturaleza ofrece. No en vano, fue el elegido para dar traslado de lo que Buda ha dispuesto para los roteros, al encontrárselo reencarnado en forma de níspero, en la margen izquierda del Barranc del Gulapdar, allende las urbanizaciones babilónicas de los 3 primeros kilómetros de Terreta.
Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca.
Si te viniste arriba flipando en colores viendo un 0-0 con lluvia y viento... ¿cómo no ibas a hacer lo mismo con un mapa delante lleno de curvas de nivel y rayitas discontinuas a modo de retorcidos senderos? Arriba no... a lo más alto!!
Alucinaste bellotas de carrasca asida a la roca del Ponotx, babeando cuán de potente podía ser aquella rotada. Tu mente buscaba una brutalidad a tiro de piedra de tu sofá, un bucle bárbaro que le hiciese sombra a famosos rutones de nombres enhiestos: “Urdiceto”, “Mines de Liath”, “Transxiritxola”... “Tour de los Dolomitas de la Costa Blanca”!!
“Tour de los Dolomitas de la Costa Blanca”?? Menuda frikada!!!
Lo peludo del tema no fue inventarse una película de dudoso guión adaptado, lo peligroso fue abrir la boca y soltarlo sobre la mesa camilla rotera. Ainsss hamijos!!! ahí sí que ya la cagásteis!!!!
Habla solamente cuando sea necesario.
No bastó con soltarlo en la mesa dicharachera y ya está. No. Encima se lanzó una entrada trampa en el blog, y allá que picaste. Hablaste, te retrataste, aceptaste el reto. Hubo incluso quien estaba de vacaciones en la playa y dijo un “sí” rotundo, sin condiciones. “Hasta la hora que sea!”, “me meto el frontal en la mochila!”, “yo preparo tres bocatas!”, “barritas Trek como para una boda!”, “barritas Trek como para seis bodas!”, “yo hago pedido a www.camellosreaction.com!”.
Pero a la que te diste cuenta, te encontraste todos los bares del pueblo txapados a esa intempestiva hora. Era hora de tomarse la última en el pub, o de mojar el txurro en cualquier cuneta, no en una mesa de una cafetería.
Luego te viste con otro monje tibetano como tú, en una salida de autopista. Acento norteño, amistad sincera. Túnicas y al turrón. Entorno himaláyico. Paredes. Verticalidad. Paz. Espiritualidad. Naturaleza intacta tras los muros de hormigón. Todo según lo previsto.
Desarrolla el arte de hablar sin perder la energía.
Te pierde la labia. Que si me vendieron mal la talla del cuadro, que si cuéntame qué te pasó, que si mi primo se bebió 78 plis plays una tarde y sí durmió esa noche, que si el rigidismo es la verdad y el doblismo la mentira, que si la body geometry de Specialized es una copia barata del Forward Geometry de Mondraker, que si hay agua por el camino... Y poco a poco te desgastaste sin detectar a tiempo que ganabas altura.
Llenaste el camel de la fuente sagrada del personaje con cabeza elefantina y ni te diste cuenta. Es más, te tordaste en ella. Hubo incluso quien se ñofló a posta!!!
Aunque para ñofla la que se espolsó una cleta alemana de talla supuestamente acertada. Allá que se desparramó el campamento, y cada uno se metió en su papel: unos tumbados entregados a la meditación trascendental, otros sintiendo miedo hacia congéneres de intelecto superior, que creímos malignos y que en realidad, bastante tenían con no huir despavoridos ante el sórdido corrillo levantado en aquel valle de paz... hasta ese momento. Tu energía se fue a tomar fresco levante.
No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas.
La hostilidad empezó al llegar a los llanos del Sanxet. Los arces de las pedreras vestidos de incipiente verde. El sendero que exige riñón, la roca que empujes, y el paisaje que eches no una, sino decenas de fotos.
De repente las paradas fijaron su punto de mira en la vara gandalfiana. 7 míseros kilómetros... “¿peroooo lo de hoy no eran 48?”. Te aguantaste el improperio o se lo espetaste al tomillo, eso no se sabrá jamás.
“Qué bien estaría yo en casa ahora, o incluso comprando en el super!”, te vino a la mente. Te viste allí pagando plácidamente yogures de sabores, comprando cosas que luego no comerías, echando mano de la tarjeta de manera placentera. “Hoy hace un día de PM para hacerte la tarjeta-club del súper de la esquina, joder!!!”, soltaste mientras le pasabas la bici a otro túnico de la R, por aquel infame paso de roca. Y el otro asentía.
Deja que cada cual resuelva sus propios problemas y concéntrate en resolver los tuyos propios.
A tiro de lapo de la costa ya. Airecillo que llega del mare nostrum, otro horizonte en la retina, barbaridades y caos occidental allá abajo, orientalismo y mentalismo a tu espalda, y un jodido collado que puede ser la antesala del tordo, o la narda.
La túnica es molesta para abajo, se te puede enganchar en una rama, en una Z dejarte con las protes al aire, pero es necesaria para alcanzar el buen karma trialero. Se desvaneció la grupeta. Zetangas. Júbilo. Aggghhh. Oooopppsss. Uyyyyy. Tus pensamientos contradictorios chocan contra las tres torres del Ponotx. Tre Cima di Ponocchio en el Tour Dolomítico. Tus limitaciones fueron lo único que realmente te impidieron elevarte sobre la Canal. Y lo sabes.
Debiste hablar con los miles de congéneres que reencarnados en rugosas carrascas y enormes pinos, te animaban a ser mejor biker.
Tu silencio interno te vuelve sereno.
Tuviste suerte, aún así, pues hubo quién te salvó la vida y te dio de beber, aunque te mintió en la procedencia del líquido elemento. El tiempo cambió, se comió en grupeta sobre un absurdo mirador inaugurado por coches oficiales, y para hacer la digestión, elegiste arrastrarte en silencio por senderos ancestrales, cada vez más purificado, cada vez más liviano.
Solo se oía el viento que bajaba del collado, y el clic clic del inmortalizado momento. Respiraciones entrecortadas y pulsaciones a flor de piel.
Cultiva tu propio poder interno.
A la que volviste al Llamp pareciste otro. Menos pelo, túnica que podria escribir un libro. Jodido pero contento.
Tu bici y tú entendiendo que lo verdaderamente importante no era el material del que estaba hecho, no era la cantidad milimétrica que hunde de delante, no era el tamaño global de las ruedas... esa semilla sembrada en el Goleró, en el Morer, en el Sanxet, la Carrasca, el Llamp y la Canal... se refundó en la morada de un Dios un poco más abajo y en un collado inmediato de nombre “moscarda”, insecto repelente en el que se reencarnó el maestro muchísimo antes de que se tirasen aquellos barbudos por las Reppack.
Luego todo fue un fluir... un no parar... un xé què bó... xé què collons... tordo en uno... uno en tordo...
Thich Nhat Han... o lo que viene siendo un clarísimo...
HBTVN!!!!
Escrito por
Secre
a las
23:49
45
rotadas
Etiquetas: DIVAGACIONES EN MITAD DE UNA SENDA
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