jueves, 26 de abril de 2012
NO ME GUSTA
MTB o BTT, tres letras que, si estás metido en este mundillo, te dicen mucho. Pero a cada uno se la dice a su manera. Y como lo bueno de este deporte es la tremenda variedad que hay y, por si fuera poco, nosotros nos encargamos de subdividir lo dividido, acabamos teniendo colores para todos los gustos.
Uno llega a esto porque le gusta y porque se ha dado cuenta de que dando pedales se siente bien por dentro y por fuera, pero es a partir de aquí donde empieza a ramificarse el tema, creándose submundos bien diferenciados, donde cada uno disfruta a su manera, mereciendo respeto y admiración por ello. Ninguno es mejor que otro pero, eso si, siempre que no se perjudique al prójimo. Y es ahí a donde voy.
Independientemente del tipo de bici que lleves (aunque una cosa condiciona la otra), lo que está claro es que cuando te federas (por aquello de tener un mínimo de seguridad cuando haces el loco por el monte), ya te dan a elegir si tu práctica va a ser catalogada como ciclismo de competición o cicloturista. Pues bien, puedes decantarte por la competición, tener una burricleta de 9 kgr., pagar menos en cada carrera, entrenar tus piernas para dar el máximo y, quien sabe, igual llegar muy lejos profesionalmente o planteártelo como un reto meramente personal. Es un sufrimiento que proporciona grandes satisfacciones, entrenando varios días con los miembros de tu club, siguiendo su disciplina, disfrutando de los circuitos que se preparan en diferentes localidades, muy entretenidos y con soporte, avituallamiento y mucha gente animando y dando palmas en todas las partes del recorrido. Fotos, masajes, chips que pitan al llegar a meta, diplomas, camisetita conmemorativa, palmaditas en la espalda y la enorme satisfacción de ver que has superado el tiempo que esperabas o, incluso (este no ha sido nunca mi caso), verte en un podio levantando una bonita copichuela. Ojo, hablo sin acritud. No se me malinterprete. Respeto al máximo este tipo de práctica, pues me parece muy sufrida y he tenido mi época en la que lo he practicado (a mi nivel, eso sí).
Luego tenemos la otra cara de la moneda, tan válida como la anterior: el cicloturismo. En este caso uno sale con su grupeto y simplemente se dedica a disfrutar de la ruta que se ha trazado en ese gran escenario que es el monte. Es un ambiente más distendido y en el que se cambian las barritas y los geles por bocadillos o sandwiches. Uno va a pasar la mañana con sus amigos y su premio es el paisaje, la senda, el pasito....
Ahora voy a adentrarme un poco más en el subgrupo en el que me encuentro: los bocadillos son generosos, a veces se brinda con mistela y el ritual del almuerzo dura lo que el bocata o el tema del que se esté hablando, llegando incluso en excepcionales ocasiones a alargarse con una bien merecida "siesta rotera" (unos minutos de relajación escuchando el silencio que te brinda el monte). Por otro lado, las rutas no suelen superar los 30 km., aunque no están exentas de sufrimiento, pues cambiamos kilómetros por desnivel y el reto de coronar una cima haya o no senda, cargados de una mochila de 7-8 kgr. y una bicicleta al hombro de 15 kgr.
En ambas disciplinas, en el momento de máximo sufrimiento se dibuja una sonrisa de oreja a oreja en que te pueden calificar de masoquista, pero persiguen, aunque de forma distinta, una finalidad concreta. También en ambas disciplinas, puesto que engloban a este bonito deporte, se da por hecho que quien lo practica ama el monte, sus caminos, sus sendas, su vegetación, la irregularidad de su orografía..., en fin, ese encanto a veces inexplicable que hace que el alma encuentre la paz y el equilibrio que necesita y que no consigue en la selva de hormigón y alquitrán. Por tanto, el ciclista está moralmente obligado a respetarlo y tratar de que no quede huella alguna tras su paso. Respeto, deferencia, miramiento, consideración... Nos hace más humanos si minimizamos el impacto que causamos sobre las sendas, dejando todo como lo has encontrado para que otros puedan disfrutar igual que tú lo has hecho.
A estas alturas de la entrada, supongo que más de uno ya sabrá hacia donde voy encaminando al lector (sobre todo tras ver la foto de portada), y otros se preguntarán a qué viene todo esto. Pues bien, ayer por la tarde, tras una cansada jornada laboral delante del pc, el cuerpo me pedía movimiento, y, saliendo a las 19:00 se tiene el tiempo justo para coger la burricleta, hacer una subida exigente (la Mola), comer algo de fruta mientras te relajas allí arriba viendo los últimos rayos de sol y respiras aire puro, vestirte de romano y meterte una cresta + canteramen entre pecho y espalda. Rotada completísima que no me canso de repetir. El caso es que cuando dejo el asfalto y me dispongo a enfilar la senda del PR me doy cuenta de que hay un cartel en el que pone "MARCHA MTB" y pienso: "vaya, por aquí pasó la marcha del domingo". Bajo plato y subo piñones mientras hago suposiciones de por dónde iría la marcha. No hay prisa. Por delante toda una subida y bastante dura. Sigo mi camino preparándome para lo que viene. De pronto, en un desvío de la pista, otro cartelito de marras y una cinta. Adelanto mi vista y veo, a unos metros más, otra cinta blanca y roja en un matorral. Ya no me gusta.
En esta época del año, a eso de las 7 y pico de la tarde, el sol ilumina la Mola de una forma espectacular, dándole un aspecto dorado a la sierra y fundiéndose con las abundantes matas de esparto, y te hace sentir que estás en el mejor sitio para encontrarte contigo mismo. Y, ciertamente, lo que menos espera uno es encontrarse los plastiquitos y los cartelitos de marras afeando y "desnaturalizando" el paisaje, además de los botes y tubos de gel, que por lo visto suponen un lastre inmenso que frena cualquier expectativa de podio... Para la gente que deja este tipo de desperdicios por el monte sólo se me ocurre un adjetivo pero afearía bastante esta entrada que pretende ser, ante todo, respetuosa pero tajante y clarividente.
Por tanto, sirvan mis palabras de profunda y pacífica queja, y espero que inviten a la reflexión de quienes han aceptado la responsabilidad que conlleva realizar una marcha (y de los participantes a quienes no les remueve la conciencia tras arrojar basura), pues no sólo está el mérito humano de conseguir reunir a gente para realizar una prueba que fomenta nuestro deporte, sino también y tan importante o más es el hecho de ser una organización lo suficientemente digna como para dejar, una vez finalizada la prueba, todo como se lo han encontrado. Personalmente, ésto lo concibo como una obligación moral en primer lugar y de estatuto en segundo.
Aún hoy se pueden observar cintas de la marcha de hace 4 ó 5 años y, señores de la organización, me parece LAMENTABLE.
Espero que durante los próximos días se proceda a quitar las marcas y carteles, quedando las sendas tan sólo con la inevitable huella que dejan 400 bicicletas (número aproximado pues no sé la cantidad de corredores que participaron), y que es un mal asumible dado que este tipo de pruebas han de realizarse (pues todos tenemos derecho a disfrutar a nuestra manera de la montaña), para que el resto de personas que por allí pasamos, respetamos profundamente el monte y deseamos que todos sientan esa paz interior que sentimos al estar allí, las veamos como siempre y volvamos a sentir esa fascinación por nuestras sierras.
Sirva esta entrada de llamada/queja/protesta para que la Unión Ciclista de Novelda que realizó la IX Marcha BTT Novelda cumpla con sus responsabilidades como organización de tal evento y retire todas las marcas que ha dejado en el trayecto de la prueba.
Agradecido de antemano,
Un rotero.
Uno llega a esto porque le gusta y porque se ha dado cuenta de que dando pedales se siente bien por dentro y por fuera, pero es a partir de aquí donde empieza a ramificarse el tema, creándose submundos bien diferenciados, donde cada uno disfruta a su manera, mereciendo respeto y admiración por ello. Ninguno es mejor que otro pero, eso si, siempre que no se perjudique al prójimo. Y es ahí a donde voy.
Luego tenemos la otra cara de la moneda, tan válida como la anterior: el cicloturismo. En este caso uno sale con su grupeto y simplemente se dedica a disfrutar de la ruta que se ha trazado en ese gran escenario que es el monte. Es un ambiente más distendido y en el que se cambian las barritas y los geles por bocadillos o sandwiches. Uno va a pasar la mañana con sus amigos y su premio es el paisaje, la senda, el pasito....
Ahora voy a adentrarme un poco más en el subgrupo en el que me encuentro: los bocadillos son generosos, a veces se brinda con mistela y el ritual del almuerzo dura lo que el bocata o el tema del que se esté hablando, llegando incluso en excepcionales ocasiones a alargarse con una bien merecida "siesta rotera" (unos minutos de relajación escuchando el silencio que te brinda el monte). Por otro lado, las rutas no suelen superar los 30 km., aunque no están exentas de sufrimiento, pues cambiamos kilómetros por desnivel y el reto de coronar una cima haya o no senda, cargados de una mochila de 7-8 kgr. y una bicicleta al hombro de 15 kgr.
En ambas disciplinas, en el momento de máximo sufrimiento se dibuja una sonrisa de oreja a oreja en que te pueden calificar de masoquista, pero persiguen, aunque de forma distinta, una finalidad concreta. También en ambas disciplinas, puesto que engloban a este bonito deporte, se da por hecho que quien lo practica ama el monte, sus caminos, sus sendas, su vegetación, la irregularidad de su orografía..., en fin, ese encanto a veces inexplicable que hace que el alma encuentre la paz y el equilibrio que necesita y que no consigue en la selva de hormigón y alquitrán. Por tanto, el ciclista está moralmente obligado a respetarlo y tratar de que no quede huella alguna tras su paso. Respeto, deferencia, miramiento, consideración... Nos hace más humanos si minimizamos el impacto que causamos sobre las sendas, dejando todo como lo has encontrado para que otros puedan disfrutar igual que tú lo has hecho.
A estas alturas de la entrada, supongo que más de uno ya sabrá hacia donde voy encaminando al lector (sobre todo tras ver la foto de portada), y otros se preguntarán a qué viene todo esto. Pues bien, ayer por la tarde, tras una cansada jornada laboral delante del pc, el cuerpo me pedía movimiento, y, saliendo a las 19:00 se tiene el tiempo justo para coger la burricleta, hacer una subida exigente (la Mola), comer algo de fruta mientras te relajas allí arriba viendo los últimos rayos de sol y respiras aire puro, vestirte de romano y meterte una cresta + canteramen entre pecho y espalda. Rotada completísima que no me canso de repetir. El caso es que cuando dejo el asfalto y me dispongo a enfilar la senda del PR me doy cuenta de que hay un cartel en el que pone "MARCHA MTB" y pienso: "vaya, por aquí pasó la marcha del domingo". Bajo plato y subo piñones mientras hago suposiciones de por dónde iría la marcha. No hay prisa. Por delante toda una subida y bastante dura. Sigo mi camino preparándome para lo que viene. De pronto, en un desvío de la pista, otro cartelito de marras y una cinta. Adelanto mi vista y veo, a unos metros más, otra cinta blanca y roja en un matorral. Ya no me gusta.
En esta época del año, a eso de las 7 y pico de la tarde, el sol ilumina la Mola de una forma espectacular, dándole un aspecto dorado a la sierra y fundiéndose con las abundantes matas de esparto, y te hace sentir que estás en el mejor sitio para encontrarte contigo mismo. Y, ciertamente, lo que menos espera uno es encontrarse los plastiquitos y los cartelitos de marras afeando y "desnaturalizando" el paisaje, además de los botes y tubos de gel, que por lo visto suponen un lastre inmenso que frena cualquier expectativa de podio... Para la gente que deja este tipo de desperdicios por el monte sólo se me ocurre un adjetivo pero afearía bastante esta entrada que pretende ser, ante todo, respetuosa pero tajante y clarividente.
Por tanto, sirvan mis palabras de profunda y pacífica queja, y espero que inviten a la reflexión de quienes han aceptado la responsabilidad que conlleva realizar una marcha (y de los participantes a quienes no les remueve la conciencia tras arrojar basura), pues no sólo está el mérito humano de conseguir reunir a gente para realizar una prueba que fomenta nuestro deporte, sino también y tan importante o más es el hecho de ser una organización lo suficientemente digna como para dejar, una vez finalizada la prueba, todo como se lo han encontrado. Personalmente, ésto lo concibo como una obligación moral en primer lugar y de estatuto en segundo.
Aún hoy se pueden observar cintas de la marcha de hace 4 ó 5 años y, señores de la organización, me parece LAMENTABLE.
Espero que durante los próximos días se proceda a quitar las marcas y carteles, quedando las sendas tan sólo con la inevitable huella que dejan 400 bicicletas (número aproximado pues no sé la cantidad de corredores que participaron), y que es un mal asumible dado que este tipo de pruebas han de realizarse (pues todos tenemos derecho a disfrutar a nuestra manera de la montaña), para que el resto de personas que por allí pasamos, respetamos profundamente el monte y deseamos que todos sientan esa paz interior que sentimos al estar allí, las veamos como siempre y volvamos a sentir esa fascinación por nuestras sierras.
Sirva esta entrada de llamada/queja/protesta para que la Unión Ciclista de Novelda que realizó la IX Marcha BTT Novelda cumpla con sus responsabilidades como organización de tal evento y retire todas las marcas que ha dejado en el trayecto de la prueba.
Agradecido de antemano,
Un rotero.
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lunes, 23 de abril de 2012
HOMENAJE A UN HÉROE ANÓNIMO
Cerca de casi 5 años y medio de resurgimiento rotero al máximo nivel dejan como herencia en nuestro blog, aparte de infinidad de anécdotas, un extensísimo archivo de imágenes que, a día de hoy, rondan las 12.000 fotografías (que se dice pronto); postales que se encargan de congelar grandísimos momentos en el mejor de los escenarios que la Penya el Rot puede tener, con una inmensa variedad y un gusto siempre exquisito para el paladar rotero. Por esto y por mucho más quiero hacer un merecidísimo homenaje a ese rotero anónimo que, en ruta, y, en ocasiones, cuando ya el cansancio se hace más que patente, no duda en sacar un extra de energías para dar varias pedaladas rápidas o subir sin pensar media sierra en busca de ese plano que lleva en mente donde encuadrar y capturar la imagen que anda buscando, a pesar de que los kilómetros y el cansancio que tiene ya al lomo o, por el contrario, espera pacientemente a que la manada se aleje, saca la foto y luego le toca remontar. En cualquiera de los casos, el procedimiento es siempre el mismo: se para, respira profundamente, desenfunda su cachivache, encuadra y dispara. Y, señores, quizá no nos demos cuenta, pero es una labor agotadora hecha con la mejor de las intenciones y siempre con una sonrisa en la cara, intentando sacar la mejor de las fotos de su álbum particular. Sin él, esos momentos sólo quedarían guardados en las cabezas de quienes allí estuvieron y al final caerían en el olvido.
Somos poseedores de un grandísimo tesoro que aún no nos hemos parado a valorar. Un archivo extensísimo que crece cada sábado, al igual que el número de roteros que se animan a robar intimidad al monte, y que, con la experiencia, van ganando en calidad exponencialmente, al mismo tiempo que se van enriqueciendo conociendo nuevos trucos y tácticas de procesado.
En ocasiones, una práctica muy saludable que suelo hacer y que aconsejo a todo el mundo, es pillarse una buena cervezuela y unas olivas, sentarse en el sofá y hacer un viaje en el pasado a golpe de ratón. Escoge el año que más te apetezca, si te apetece vernos sudando tinta china o enmedio de la nieve, o busca la montaña/rotada que tienes en la cabeza en ese momento, ponla en el buscador y dispara. Tendrás al momento una dosis de morfina rotera a modo de imágenes. Pulsa el botón del pause y analiza cada una de las fotografías. Observa la evolución en las rutas, las burras, el equipaje..., y alucina viendo como, a pesar de todo esto, la esencia que se palpa en cada una de las fotos es la misma. Buenrrollismo del bueno y, de fondo, paisajazos y pedrolos por doquier.
Y sí, ese rotero anónimo que, a golpe de botón captura no sólo imágenes sino también sentimientos, está aportando inconscientemente un ladrillo más a la inmensa pared que ya se ha alzado durante este tiempo. Álbumes que son como el buen vino, pues se revalorizan conforme envejecen.
Algún día agradeceremos este gesto altruista de mano del rotero anónimo, que nos hace ser más grandes y da a conocer nuestra forma de disfrutar de la bici, los amigos y el monte. Aúpa pues!
Somos poseedores de un grandísimo tesoro que aún no nos hemos parado a valorar. Un archivo extensísimo que crece cada sábado, al igual que el número de roteros que se animan a robar intimidad al monte, y que, con la experiencia, van ganando en calidad exponencialmente, al mismo tiempo que se van enriqueciendo conociendo nuevos trucos y tácticas de procesado.
Y sí, ese rotero anónimo que, a golpe de botón captura no sólo imágenes sino también sentimientos, está aportando inconscientemente un ladrillo más a la inmensa pared que ya se ha alzado durante este tiempo. Álbumes que son como el buen vino, pues se revalorizan conforme envejecen.
Algún día agradeceremos este gesto altruista de mano del rotero anónimo, que nos hace ser más grandes y da a conocer nuestra forma de disfrutar de la bici, los amigos y el monte. Aúpa pues!
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Etiquetas: DIVAGACIONES EN MITAD DE UNA SENDA
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domingo, 22 de abril de 2012
COMPTADOR-NADALETS-RABOSA-CASTELLARETS -PARTE 2- (21.4.12)
Segunda tanda del sábado. La verdad es que muchos coincidimos en señalar que apetecía otra de estas por esa zona del Sit. Aparte del recorrido, estuvo fetén veros los caretos a más de uno que hacía ya un rato que no rotábais.
Agradecer el furgue de tracks y la arrimada de hombro a la hora de confeccionar una rotada de las buenas. Sigamos por esta línea de rutones!!
Agradecer el furgue de tracks y la arrimada de hombro a la hora de confeccionar una rotada de las buenas. Sigamos por esta línea de rutones!!
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Etiquetas: FOTOS
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NORTE DEL SIT-CASTELLARETS -PARTE 1- (21.4.12)
Primera tanda de fotos de la rotada del sábado, que reunió a buena cantidad de roteros y sirvió para enlazar Mecas Roteras por senderos inéditos o que hacía mil años que no transitábamos, y además en un sentido bastante rebuscado. Al final, nos salió un bucle redondo, casi del todo definitivo, y que consigue enlazar nada más y nada menos que una vuelta entera a la Cilla del Sit, y enganchar por Rabosa a través del Barranc de Nadalets, y una rapidísima vuelta al inicio por los tramos de sendero de Castellarets y Rambla de Puça.
Un día divertido y una Senda del Comptador: espectacular!
Un día divertido y una Senda del Comptador: espectacular!
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Etiquetas: FOTOS
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viernes, 20 de abril de 2012
CONVOCATORIA DEL VIERNES: VUELTA A LA CILLA DEL SIT
Parece que mentalmente somos un buen puñado de rots, los que le teníamos echado el ojo a la misma zona esta semana, y son casi 16 ó 17 años sin hacer la senda del Comptador. Demasiados para una sendaza con una legendaria Z con centenaria carrasca esperando un nuevo fotón. La propuesta, que espera sea sacada entre todos finalmente, plantea darle la vuelta a la Cilla del Sit, subiendo por el lado de la pista de asfalto que nunca tomamos, esto es, la vertiente de Petrer por la Chabola Forestal.
La historia es subir desde abajo al Abeto y luego tomar el recorrido conocido hasta el principio del Comptador, desdepués de esta senda, caben dos opciones:
- Una más opción larga empalmando por el Camí Vell de Petrer a Rabosa a mitad de bajada por Nadalets, luego Rabosa, senda dels Castellerets y por la Rambla de Puça a Petrer. Para ello habría que llegar primero de todo de Petrer a la Chabola por tramo pestoso.
- La otra opción es salir de la Chabola en bici, y después del Comptador remontar un poco la pista de la Cara Norte del Sit, y a una determinada altura pillar una senda que te deja en los coches.
Vosotros diréis. En cualquier caso, nos vemos a las 7,30 en Moldavia.
Vienes?
Coches?
Al fin es viernes!
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Secre
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Etiquetas: CONVOCATORIAS
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