Sábado allá de ves al migdia, resién torcada la boca, me s’arromango la camisa de cuadros, típico atuendo de la gent d’alta muntanya, resuello un rot d’all, resién terminado el minxo, y espolvoreando la botella casalla no habiendo caído aún la primera goteta, que va y oigo una espesie de grasnido galopando sobre la planisie que de manera formidable, ensierra la dolina en la que nase la Font de l’arbre.
“Colló!, pos que seraixò?”. Musito al oído de mi palomita, a casi ocho metros de ella, no en vano, estaba en la cosina preparando xofes. Yo es que soy de los de hablar muy fuerte.
“Què dius?”, me contesta ella, mientras el maís se convierte en xofa. Jran instante. La dejo estar con sus cosetes, me rasco la barba y desido salir al exterior de nuestra caseta.
Allende el hogar, mirando hasia la planisie pleneta sirerers sense fulla incara, miro. Plou. Però plou poc per al que hauriaploure. Dejo mi reminissènsia de gent d’alta muntanya, y diviso, allá enfrente’l mancal, cuatro garrulacos…pero garrulacos… xà com es diría yo… garrulacos de bona collita!
“Els refills de putes estos què faran ahí en la que cae?”. Me pregunto desabrochándome un botón por abajo de la panxa, que la cremor hase acto de presensia y el almax caducó anoche. Total, que me quedo un rato ahí vent lo que fan es resinvergüenses estos. Emiten grasnidos que pa mi sonaban a mitat de camino entre un corb negro como el follí, y una piula de las festes d’agost.
“Los veig inquietos por algo”, me digo pa mis adentros míos. A vueltas los adivino con poblemas con sus besicletas. "Todas de color marrón, paresen”. Y vinga l’alarido, y vinga la carcajada. “Ah, pos no parese que se encuentren muy mal, no”.
A la que me giro mi palomita ya está arreándole a la xofa, una detrás de la otra, asina que desido investigar algo, total, pa no probarlas siquiera… Me calso las Katuxques marca “bombi”, y m’afono un par de sentímetros nomás, sobre la delgada línea de fango que fagosita la pepita al foraster que no conose bien estos solitarios mancales.
Y hostia tú, no sé que haser, pues a mitjan camino ya los oigo claro, y con vosarrones tremolosos por el frío imperante, endivino que uno llama por el móvil que no arriba al carnaval de los xiquillos, mientras el otro crida que si l’ha costao cuatro leuros no sé qué gaita “universal”, otro se forra el cos serrano con una capelina que yo no me la posaría ni pa buscar esclatasangres, y otro endeviduo más, l’arrea con un palo mandurriaes a una rueda plena fango hasta les orelles.
Dantesco aquello, tú.
El caso es que la imagen, m’acollonó, y arreé p’atrás como los conillos cuando se ven a tir de pixum por una lista rabosa. En mi pensamiento m’enrecordava de lo que muchas veses m’había contao el iaio: historietas de adustos lobesnos plenos de pelo, aulando a la luna mentres las gallines se le volvían locas d’oír aquellas caninas cansiones.
“Xà Paco, que mal paper faries en aquell entonses”, me dise el dimoniet que todos tenemos clavado en la orelleta isquierda. Pero mira, de valentets está lleno el mancal de Marselino, aquell aon enterraban a los vesinos del pueblo.
Al rato ya paró ploure, las gotas pendían de las ramas sense sirera, y se levantó un auroset que feia fredat de los de veritat. De xofes no en quedaban en la mesa, las bombi no les cabía más fango mancalero, y la banda de melsosos estos, paresía dispuesta a partir, camino la Font de l’arbre. A los sinco, u a lo sumo seis metros, pararon, tresaron a còrrer a lo que les donava les cames, y dejando tras de sí un grapallat de xafaes, miro la casa del vesino y asierto a desir con vos bien firme:
IEEEEE REFILLSDE PUTES LIMPIEU EL MERDEGAL
QUE VOS HAU DIXAT!!!!!!
El próximo minxo que me minge, i cassalla que me beba, me los voy a arrear en la pérgola, y a la que caigan chusos de punta, m’agarro la escopeta y si algún besiclista le furga la casa al vesino…
más le vale que duga protes!!!