..:: BLOG DE LA PENYA EL ROT ::..

domingo, 19 de octubre de 2008

BIAR - NAIXIMENT DEL VINALOPÓ (18-10-08)

Fotos testimoniales de la rotada desde Biar hasta el Nacimiento del Vinalopó, con seguimiento de track generado sobre el GE, en una mañana sin lluvia, con el buen rollo marca de la casa, y unos paisajes al agrado del rotero, con "profiteroles" finales en forma de golosa trialera con piedras para hartar.

PD: Zambu = mariquita. Vende la Hectik o déjanosla.

viernes, 17 de octubre de 2008

- PROPUESTA DE ROTADA -

Bon dia. Voy a colocar en esta entrada una propuesta de rotada (siempre y cuando el tiempo lo permita), por la siempre impresionante zona de Biar, que desconocemos en la estación otoñal. Son dos alternativas, una de ellas bien conocida por el rotero (Biar 55), y la otra, aunque tiene como objetivo llegar al nacimiento del Vinalopó, toma parte de la primera rotada y discurre hasta el nacimiento por caminos inéditos nunca pisados por nuestras ruedas. El nivel de diversión de ambos es prácticamente el mismo, ya que las zonas técnicas y la última trialera están garantizadas. La única diferencia la tenemos en la longitud de las rotadas:
  1. Biar 55: 22,56 km. - desnivel acumulado de 740 m. - 3 h. 15 min.
  2. Biar - nacimiento: 40,62 km. - desnivel acumulado de 850 m. - 4 h. 50 min.
A continuación os dejo los tracks en formato .kmz para poder visualizar las dos rotadas en Google Earth y barajamos la posibilidad de hacer una u otra.

El lugar y la hora de salida es: 07:15 en el 24 horas de la rotonda de los médicos.

Habiendo concretado por unanimidad la ruta más larga, concretemos quiénes vamos, disponibilidad de coches y vayamos perfilando la rotada de mañana, que después del fiasco del sábado pasado, hay ganas de yolos.


P.D.1: viernes ya!
P.D.2: RIBA RIBA!!

lunes, 13 de octubre de 2008

A LOS DOS EXTREMOS DE UN SENDERO.

He salido esta mañana en busca de paz con mi mundo. Así que mientras apuraba mi café matutino en esa venta al lado de carretera que tanto me gusta por la disparidad de gentes que acude, unos en tránsito, meros viajantes, otros pernoctadores en busca de calma montañesa, y una mayoría abrumadora de habitantes perpetuos de unas montañas incrustadas en una cordillera cuyo nombre tan solo utilizan los libros; pero que también me atrae porque en ella alcanzo placeres intangibles que solamente creía que existían allende las fronteras de la terreta. Mientras apuraba ese café, decía, leo la prensa dominical, veo tristemente en un mapa que trae en esta edición, una costa cementada hasta las calas, y leo que siguen tratando de menospreciar esta tierra a base de burbujas de cristal, con forma de una copa a disputar por apenas 8 barcos veleros, rodeados de joyas y corbatas en cuellos de mujeres y hombres respectivamente.



Así que caigo en la zozobra fundamentada por una realidad, que en ese submundo en el que me encontraba, se me antojaba lejana. Decido cerrar el diario, pagar mi café, e inmiscuirme en la soledad de la montaña, para buscar aquello por lo que me levanté no tan temprano como uno quisiera, pero lo suficiente como para dar un paseo. Y tras un breve rodeo plagado de curvas asfaltadas llego al sitio donde estalla una soberbia fuente. Bajo del coche y engancho un senderito apenas andados unos metros desde el portazo del vehículo. Y empiezo a ver, a oler, a respirar, a oír auténticos trabucazos que me avisan de la muerte de animalitos, pobres, que hasta que salió el sol, disfrutaban como yo de la montaña. El senderito se sumerge en un ruido de arroyo prodigioso. Han caído muchas lágrimas desde el cielo y la tierra parece que ya no puede absorber más, y las deja correr, simplemente correr, ladera abajo.

Me sorprendo viendo dos robles, que empiezan a deshojar sus copas de tono amarillento. El senderito se vuelve canal de agua, que cruje las piedras de los muretes que aguantan bancales de almendros aletargados, después de haber aguantado la sacudida de cañas y palos cosecheros, hace apenas unos días. Y pierdo el rastro humano y oigo el canto de una perdiz orgullosa, que desafía a los cazadores atrincherados apenas unos centenares de metros más abajo. No sé si la oiré cuando regrese al coche, pienso, y prosigo diciéndole mentalmente al ave aunque no quiera en verdad, que calle y sea prudente, porque en ello le va su propia vida. Me sorprendo ante un escaramujo que ofrece frutos cargados de las últimas gotas de lluvia, huelo el tomillo y me pincho con la aliaga, omnipresente allá donde vayas en esta serranía. A levante, mis ojos ahora despiertos, alcanzan a ver el amarillo de nuevos robles, el ocre de los arces y el ceniciento de las carrascas. Unas nubes parecen querer envolver el paredón rocoso que yergue enfrente mío, y predicen que el episodio de lluvias aún no ha sido zanjado. Un tejado moruno al lado de una colosal piedra que hace las veces de pared, son el preludio de un sendero de montaña precioso, de los más perfectos que mi mente recuerde. Un paso y otro que me adentran en la soledad de un auténtico serac de calizas descomunales caídas, desprendidas de lo más alto. Y sigo haciendo fotos, como queriendo inmortalizar el momentazo. Y siguen disparando allá abajo, y llegando coches cargados de botellas vacías para abastecerse de un agua que mi cuñado, habitante sempiterno del valle, me acaba de comentar en el pueblo cuando me lo he cruzado, que no es buena en grandes cantidades para el estómago. Es el precio a pagar por querer llevarse a la ciudad, lo que era para el monte, vuelvo a pensar. Y me sorprendo pensando, porque lo fácil aquí es mirar, oír y nada más.

Dejo el congosto de bolos del tamaño de paredes humanas, por una sucesión de lazadas inauditas por las que discurre la senda. Alcanzo un collado, saludo a otro arce que posa en mitad del serac, y al pico altivo que me está llenando de vida con solo mirarle a la cara. Paro en el collado mientras el aire frío se deja sentir, me encapucho y alcanzo un peñasco, no sin antes cruzarme con un sapo despreocupado, que hace su vida como yo la mía. Y oteo desde arriba, la indescriptible sensación de armonía en un valle que merece que se quede como está, antes que declararlo con un calificativo propiamente humano, que no haga sino atraer a unas masas que ahora no pasan más allá de la venta de la carretera, o todo lo más, en la fuente de aguas cristalinas, pero dañinas para el estómago. Miro la hora que guía nuestras vidas, y vuelvo a la realidad, es hora de desandar el sendero, de comprobar cómo parece otro distinto pese a no haber transcurrido ni quince minutos desde que pasé subiendo. Y me sorprendo una vez más, de oir con vida el canto de la perdiz orgullosa, con la cual he quedado dentro de unos días, para que me cargue de nuevo de energía y esperanzas…

viernes, 10 de octubre de 2008

CONVOCATORIA DE ROTADA

Se convoca a todo rotero disponible para mañana sábado 11/10/08, a las 08:30 en la Pastelería Fernando, siempre y cuando el tiempo lo permita, para poner rumbo hacia el Cid y explorar la nueva bajal que se nos presentó en su día repletita de Z's. Eso en principio, aunque, si el día pinta chulo, podemos dirigir las ruedas hacia el GR-7 con su consecuente bajadita por el Morro Gros, para ir educando un poco la Hectik.

Coloquen su asistencia a modo de comentario, sisplau (a vore si no mos plou).

P.D.: viernes ya?

jueves, 9 de octubre de 2008

SERRELLAZO vol. 2 (12-7-08)

Serrella
Por fin he podido conseguir colgar las fotos de esa pedazo de rotada épica por Serrella, la cúal marcó un antes y un después en el cuerpo y mente del rotero.

P.D: Más vale tarde que nunca.

CRESTA DEL FRAILE III (30-8-08)

Cresta del Fraile