..:: BLOG DE LA PENYA EL ROT ::..

miércoles, 5 de abril de 2017

RECUPERANDO SANAS COSTUMBRES



Para Semana Santa la Penya siempre se ha sacado un buen as de la manga, y este año no iba a ser menos. Durante algún tiempo fue costumbre darle a la épica más absoluta sin salir del Sit con la Integral del Sayyid, mientras que otros años empezamos a dibujar una delgada línea entre los espadanes rocosos en el denominado Tour de los Dolomitas de la Costa Blanca

Pues esta vez la propuesta que ahora lanzamos pasa por darle otra vuelta de tuerca a una parte de este TDCB, intentando ver enlaces nuevos que faltan por la zona entre Aitana y el Puig Campana, con el fin de ir desgajando posibilidades a la hora de confeccionar el rutón del siglo, que dejaremos para mejores tiempos, y de paso hacer algo que cunda y mole, sin morir en el intento.

Con todo, y por resumir, te proponemos calzarte una bibocata por un entorno espectacular, saliendo cerca de Sella y dando un bucle con un par de porteadas asumibles, y terminando con 7 kilómetros de bajada final a través del bosque.

Sobran comentarios, ¿no?

El plan para Jueves o Viernes Santo, el que consiga reunir mayor número de gepetos. Sin prisa. Sin pausa. Muy RoT. Porque sigues siendo un RoT, ¿norl?

sábado, 1 de abril de 2017

RABOSENDAS (26/02/2017)



Lamento la tardanza en colgar este álbum de la rotada que nos llevó por lo más profundo de las Rabosendas, pero es que me he peleado con Goolge+, y yo no sé si es que cada día soy más muñón o que de tan bonito lo ponen más complicado, el caso es que me ha costado varias intentonas colgar el álbum, y una vez hecho no sé ni arreglarlas por orden.

Pero bueno, lo importante es reflejar la pedazo mañana que nos pegamos Joandu, Chopi, Zambu y servidor por ese laberinto de senderos entre Rabosa y Xorret de Catí. A la espera de una primavera apoteósica, se despidió un invierno húmedo que ha dejado el monte impactante.

SaluZ!

sábado, 25 de febrero de 2017

CONVOCATORIA DOMINGUERA: RABOSENDEO MASSIVE



Pues aunque ya tenemos prácticamente todo el pescao vendido, no nos resistimos a colocar una nueva convocatoria en el blog. Y es que por estos pagos las cosas son así: o no llegamos o nos pasamos. Mucho tiempo sin convocar y en un margen de horas ahí va la vidilla.

La idea es verse en los txurrots a las 7:15 para desayunar y enfilar hacia el Molí la Reixa, desde donde arrancaríamos sobre las 8:15 h. con destino al epicentro rabosendil. Se han comentado varias opciones, que pasan o bien por un bucle intenso por todas las Rabosendas o bien meterle un pegue a la bajada que desde el Despenyador y la Cresta del Frare cambia de vertiente. 

Como la idea es llevar dos bocatas en la mochila, pues llevamos la independencia por bandera para hacer lo que nos plazca, y si acabamos a hora y apetece bar, pues bar. La idea es dar cancha también a aquellos que no pueden comer, para que el escape no les pille a desmano.

Con todo, muchas, pero que muchas ganas para echar la mañana por ese paraíso enmarañado de senderos en un final de invierno que se antoja próximo.

Rotas?
1 ó 2?
Bugancio?

lunes, 20 de febrero de 2017

Y AL SÉPTIMO DÍA... DIOS CREÓ EL ENDURO



No quisiera precipuciarme demasiado, quizá no debiera o debiese (mi profe de Lengua jamás hubiese creído que 25 años después recordaría las dos formas del pretérito imperfecto de subjuntivo) haberle dado al teclado, pero qué narices... 

Al pan cuando no es pan se le llama bromballa. Al montanbai cuando no es montanbai se le llama enduro, y nos quedamos tan panchos.

Joder, qué tiempos aquellos en los que a nadie nos identificaba la palabra, cuando todos renegábamos del mote. Éramos como los Eskorbuto escupiendo sobre la etiqueta del RRV, como los verdes que alaban el ciclismo urbano y en redes sociales estigmatizan las bicis de monte.

Éramos. Así, puesto al verbo, en pasado. Imperfecto. Porque ese pasado cercano fue imperfecto.

Y es que el mundo se volvió loco. Nos sumimos en una crisis, otra palabra desdeñada, como el enduro, que nadie quería decir pero que oías miles de veces al cabo del día.

Y luego llegó el mañana, así despacito, como dándote un bofetón a dos manos, zas, zas. Y el enduro, ese mote maldito, eso que to dios preguntaba qué era, se nos metió en la vena. Sí, como a los 80 el caballo.

Al tema llegaron aquellos que antes nos dejaban flipando con sartus de tres metros, aquellos para los que el pedal era solamente un punto de apoyo, aquellos que no entendíamos su jerga en ciberincones de extrarradio. Y se pusieron las pilas. Con cierto aroma a gimnasio para algunos, con un regusto a bebida energética para otros, y con un vestuario más propio de una pista de reggaeton para todos, el caso es que empezaron a llegar a puntos en los que antes solamente se juntaban las cabras con los cabrones. 

Con todo, llegó el pensamiento único: la velocidad. Como en la play station claro. Bajar a tope. Gas que dicen. Gas, tócate los huevos. Y por supuesto el King Of Mountain, el putoamismo a este lado de la montaña. Hoy es necesario llevar 65,5º delante para alcanzar el flow, nada menos, el flow, palabro propuesto por un tío italiano con nombre croata que te indica un estado mental brutal, no un sendero liso.

Y a la velocidad claro, se le unió la 3ª Guerra Mundial, la de los tamaños de rueda, para acabar de dividir, desprestigiar y ahondar en las miserias de los foros y sus foreros, esos sitios hoy arrasados por el compra y vende, por el encefalograma plano propiciado por las máscaras, los integrales y el marquismo por encima de todo.

El enduro señores, eso que no quisimos tomar como ejemplo una generación chorra de ciclistas de montaña que pululamos aquí y allá, erráticos perdidos, sin vernos representados en ningún rincón de internet, y que tan sólo nos hayamos metidos en hábitat cuando subimos alto, muy alto, para luego bajar claro, pero no sin antes alucinar bellotas con las vistas tratando de adivinar siluetas verticales, imaginando nuevos sueños, y por supuesto, sin darle gas a nada y sin temblarnos el pulso al final del sendero ávidos perdidos por ver una mierdecilla de pantalla de móvil que nos dará el todo o la nada, en una especie de summum del egocentrismo absoluto llevado al monte, donde en realidad, todo lo que no sea verde o lleve cuernos sobra.

Pues eso, que quizá no debiera o debiese haberle dado al teclado, pero qué narices... 


CONVOCATORIA MOLERA PARA EL SÁBADO TARDE



Sonido de vintiseisers en ristre, de esas que ahora parecen pequeñas cuando antes todo el mundo nos llamaba exagerados, ruido de muelle bajo los culamens made in GD, la tijapija más fea del mundo para algunos y la más rotera del mundillo, el "cris cras" de los velcros y las risas eternas como telón de fondo.

En juego nada más que nuestros veteranos y serranos cuerpos, ni KOM's, ni miradas de reojo, ni pasteladas propias de otros sitios.

Esto es la Penya el Rot, y esto La Mola. Sábado por la tarde, de finales de invierno, no hace falta que te diga que si te lo pierdes será por fuerza mayor.

Zarpe: 17 h. Ca'l Secre.

Vienes?

miércoles, 25 de enero de 2017

EL FUEGO DE SAN TELMO, A ORILLAS DEL PATARA ENGURI



Apenas unas horas después de abandonar el Hotel Riho, a orillas del Patara Enguri, revisaron sus bicicletas y uno al otro, sana costumbre de chequearse en un viaje como aquél, para continuar rumbo a los contrafuertes del Monte Dij-Tau.

Sin idea alguna de cómo avanzar hacia el Norte, les cogió por banda la tempestad.

El frío viento rugía. Decidieron entonces abandonar el río al comprobar que los rayos hacían acto de presencia cada vez más cerca, pero para refugiarse en el bosque, debían cruzar sus aguas cada vez más alteradas. Finalmente lo consiguieron a través de un recodo en el que el Patara Enguri se dividía en varios brazos, por lo que la maniobra equivalía a sortear cinco ríos, tantos, como brazos extendidos contenía el río en aquel inhóspito lugar de Georgia.

En esos instantes previos que preceden a la tormenta, a Dave le vino a la mente algo leído acerca del "fuego de San Telmo", y contemplaba su Kona Unit compuesta de elegante material y perfecto conductor de descarga. Porter iba a la suya, mirando aquí y allá las vicisitudes del estrecho horizonte, y se mantenía siempre vigilante del oscuro cielo que amenazaba con desplomarse de un momento a otro.

Y sin más, lo hizo.

El ruido ensordecedor del rayo y la tromba de agua que caía del cielo, mezclada con la del río, hicieron perder esa conexión tan necesaria en aquel momento: decirse el uno al otro lo que pensaban. 

Por inercia, por azar, o por simple miedo, continuaron avanzando con rumbo Noreste hasta alcanzar los mismísimos pies del Glaciar Shkhara, cuando de repente la tierra cedió al derrumbe. Dejar la bici a un lado y estremecerse fue cuestión de un segundo, arquear las cejas y gritar a Porter otro más, justo el doble de lo que tardó la montaña en desvanecerse sobre él.

Con el estómago encogido Dave se armó del valor suficiente para abandonar su posición a salvo de nuevos derrumbes, e iniciar la búsqueda desesperada de su amigo. Gritar era un simple acto de rebeldía hacia la montaña, de nada valía, pues casi ni él mismo era capaz de oírse. 

Rasgó sus guantes y quebró sus dedos moviendo cuantas piedras pudo, cayó rodando, se caló hasta el tuétano, y perdió la noción del tiempo, hasta que sin saber cómo, el "fuego de San Telmo" apareció sobre lo que se asemejaba a un eterno cuadro de bici, como le sucediese a Colón en su segundo viaje a América en los mástiles de su barco.

A Dave se le erizó el cabello y el ruido fue aberrante y descomunal. 

Nunca supo si Porter falleció arrastrado por la fuerza del Patara Enguri, por la del descomunal derrumbamiento de la ladera que sostenía los glaciares Shkhara y Namkuani, o porque el destino, ése que sirve de resignación que no de consuelo, se había citado con él aquel día.

Hoy un túmulo de piedras yace junto al paso que antecede a los cordales que separan el Dij-Tau del Koshtan-Tau, donde aún ningún ciclista sabe si es posible acometer.