
El Ponoig, el último murallón de la Aitana hacia el mar. Supone a La Marina una especie de cólico nefrítico de extraordinarias proporciones, que para subirlo nos va a doler hasta en el testamento, y para bajarlo... para bajarlo con que se deje llevar, nos daríamos por vencidos.
La rotada tiene más variables que el Polinomio de Taylor, pero creo que lo que procede es hacerlo elegantemente. Así que traje rotero de gala para endiñarnos un rutón dolomítico con el olor a after sun guirufo de fondo, sin excesos, pero sin pétalos de rosa por el camino.
Voto pues, por la opción de montar un pifostio al estilo rotero, esto es, encarando la subida a cara-perro, la dog-face de toda la vida (no confundir con la North Face). Cierto es que hay formas más cómodas de montar la rotada, pero eso a nosotros nos motiva poco. Es más, la intención es subir hasta el pico del Ponoig, si ha lugar y tiempo.
Lo cierto es que la rotada no es larga, pese a todo, por lo que saliendo temprano nos puede cundir. Además, mañana no dan muy buen oratge que digamos, así que todo lo que podamos hacer tempranito mejor.
Hora de salida: 6,45h. desde Kiev. A las 8h. nos vemos en la rotonda donde quedamos siempre en Polop que hay justo enfrente del Hotel León Dormido, el Lion Sleeping the Mona Hotel de toda la vida.
Te lo vas a perder? pos vaya...