..:: BLOG DE LA PENYA EL ROT ::..: 2016

domingo, 11 de diciembre de 2016

VALLES OCCIDENTALES: PETRETXEMA-CASTILLO D´ACHER

https://www.flickr.com/gp/74409155@N02/484j5S
- Pincha para ver las fotangas -

Por fin he podido sacar algo de tiempo, para poder seleccionar las mas de 200 fotos que se hicieron en nuestro viaje de este verano hacia los pirineos, concretamente a los Valles Occidentales, lugar que me enamoró y espero volver no muy tarde. 
Pinchando en el enlace se verán todas las fotos en el albúm de Flickr, ya que las tengo todas ahí y me resulta mas cómodo y rápido compartir el albúm.
Por cierto, fué un viaje espectacular en todos los sentidos, para mi personalmente tenía una deuda pendiente con el Petretxema.

PD. contando los días para la próxima rotada por Pirineos con toda la tropa.

Riba, riba!!!!

jueves, 1 de diciembre de 2016

THE MOLA (13/11/2016)



Como ya se venía comentando por Blog y WhatsApp, el pasado 13 de noviembre se montó un buen tinglao por Territorio Rotero. Arrancó la cosa con un encuentro en la Huerta de los Alted con toda la familia rotera, algo inédito hasta la fecha, lo cual sirvió para desempolvar herramientas y calzarse una Mola previa.

La jornada estuvo genial, para repetir sin duda, sin minutos de la basura desde los txurrots mañaneros hasta la mistela de la sobremesa.

Gracias por tamaño anfitrionaje a los hermanos Alted, y a todos por forzar agendas tratando de asistir. Y a los que no les cuadró, no pasa nada, habrán más seguro.

PD: Cuando hay birras y paellas por en medio no hay fotos.

viernes, 11 de noviembre de 2016

EL CASTILLO INALCANZABLE



Dicen que hay un castillo en lo alto de una montaña rodeada de verdes prados y lustrosos bosques en su base, y que a sus pies surcan antiguos valles glaciares de fondo plano y horizontes cerrados por murallas de roca, sobre los que la bruma te ciega y te deja tocar un cielo que no es el que se inventaron los hombres.

Dicen que al castillo solamente llegan quienes a la adversidad le ponen temple, quien a la soledad de un paraje le adjuntan compañerismo, y que alcanzan a verlo quienes sus ojos se absortan ante abrumadoras realidades.

Dicen que ellos lo vieron... dicen que quieren volver.


Castillo d'Acher, un dieciocho de agosto de dos mil dieciséis.


CONVOCATORIA DE VIERNES: ROTADA + POSTROTADA DOMINICAL



Con el visto bueno del Sr. Delegado de Festejos y Pifostios varios, se hace saber el programa previsto para el domingo. Sí, habéis leído bien, hay convocanda rotera y encima es en domingo.

Por cortesía del Sr. Concejal se prevé por primera vez en la historia de la R, una jornada completa contando con la participación de nuestros palomares. Increíble pero cierto, exactamente.

Arrancamos con la diana a las 7:45 h. en Moldavia, que no sabemos si todavía existe y está en su sitio. Caso de no ser así ya improvisaremos.

A las 8:15-8:20 lo suyo sería dar los primeros pedales, poco a poco, puesto que muchos no recordarán ni cómo se tiene que hacer. El caso es que el que rote tendrá por delante un Gatxamiga Trail, que se presta para hacer el mono en grupeta y echar la mañana por senderos y trialeramens locales, para llegar a las duchas a hora prudente, esto es, 11 ó 11:15 hora RoT.

Los Hermanos Alted, con Carlos a la cabeza, nos proponen viandaje rotero posterior, a los pies de Betíes, qué mejor sitio para alzar el birronxo, examinar faldas, collados y cimas (montañeras, qué pensabas!), y plantear tentativas, mientras palomitas y polluelos danzan y se impregnan de la filosofía ribarribista. Sí, esa que se lleva dentro y jamás se pierde.

Viernes al fin!
Vienes?
A tordo?
A narda?

Riba riba sempre!

lunes, 31 de octubre de 2016

VALLES OCCIDENTALES - PETRETXEMA (17/08/2016) -Parte 3-



5 años después la grupeta rotera volvió a uno de sus grandes destinos. El Petrechema es un pico que pasa desapercibido en la inmensidad de la cordillera pirenaica, pero quienes ya nos consideramos acólitos, sabemos la increíble variedad de matices que esconde en tan reducido reducto.
Esta vez debíamos alcanzar el collado sí o sí, para abrir la puerta al submundo oculto de las Foyas del Ingeniero, y vaya que si la abrimos.

jueves, 27 de octubre de 2016

ENHORABUENA CARLITROS!!!



Pues anda que no se le quiere dentro y fuera de la grupeta al bueno de Carlitos. Un tipo capaz de animarte el rato por muy hecho polvo que se encuentre uno, y a quien desde los altares roteros le damos nuestra más sincera enhorabuena, a él y a Meri, por la llegada del pequeño Héctor, que teniendo semejante padre y semejantes tíos, estamos convencidos que aupará el pabellón rotero hasta el infinito y más allá, y cruzará el río dando pedales con mucha más clase que su progenitor!

Lo dicho, enhorabuena!!

martes, 25 de octubre de 2016

TANTO MONTA



El panorama y la culturilla biker parecen bastante homogéneos a simple vista. Las fotografías que cuelga la gente, los comentarios, los hilos abarrotados de opiniones cuando una bici novedosa aparece en escena, hablan mucho sobre este deporte.

Este “pensamiento único” que se respira en el mundillo ha seguido un leitmotiv que nos ha llevado a un ambiente un poco irrespirable y poco motivante.

No me gustó la guerra incivil de los tamaños de rueda, que encendió bocas de uno y otro bando en algo realmente absurdo y difícil de parar. Como tampoco entiendo esa obsesión casi enfermiza en poner de manifiesto que alguien ha tardado 0'5 segundos menos en bajar una trialera mítica en ese monte que tanto nos gusta. Por no hablar de la moda urbana llevada a la profundidad de la montaña, que nos hace, lejos de pasar lo más desapercibidos posible, a ser objeto de miradas recelosas por flora, fauna y congéneres humanos con quienes compartimos senderos.

Ponerse a discutir si Santa Cruz debía haber dado un giro en su estética, en vez de valorar en qué se convirtió al dejar de ser aquella nave industrial con los Ramones de fondo, mientras sus dueños miraban menos lo que se cocía en el vecino Emma McCrary Trail, y más mtbr; es caer en un grave error de percepción.

No sé, yo al menos veo un poco absurda toda la movida ésta. Creo que el ciclismo de montaña no es todo eso.

Es sentir que casi te la metes de un ramazo, y luego metértela, pero no poder lamentarte para poder seguir huyendo de esa tormenta que se avecina en “cero-coma”. Hablando de KOMa, menudo ego el de aquellos que llegan a modificar esa histórica Z que les “robaba” 2 segundos, y a nosotros nos garantizaba una buena reprimenda al llegar tarde a casa, porque echábamos la mañana literalmente, intentando el paso tal y como era antes. En mi casa te agradecen el gesto, pero yo no.

Que mires un poco más dónde montas hombre, y menos con lo que montas. Y a los que se curran estas herramientas de goce y disfrute: que nos miren un poco más por dónde montamos, y menos a los que las montamos.

jueves, 13 de octubre de 2016

PIRINEOS 2016 (Gabardito - Petretxema - Castillo de Acher)

Pues tras unos meses de retraso, aquí llega mi tanda de fotos del periplo pirenaico estival que unos cuantos locos roteros decidimos hacer. Sin lugar a dudas, es ese "pedacito" de tiempo que se le saca a todo un año el que te hace sentirte libre con la bicicleta y los colegas, y no quiere decir que se infravalore lo que tenemos en Territorio Rotero, pues podemos considerarnos dichosos de vivir en el templo de los piedros, pero el ambiente pirenaico, ya sea bien por la altura, bien por la vegetación (este año más seca que nunca), o bien por esas nubes que casi puedes tocar y que en ocasiones te ves fagocitada por ellas, hace que tu cuerpo y mente se recarguen hasta el año siguiente. Es sin duda, el "dock" que todos necesitamos para cargar las baterías: paisajazos, rutones, coleguismo, gastronomía....

En fin, una experiencia con un gran grupeto que no me canso de repetir.

https://photos.google.com/share/AF1QipO_dcZtQlqysl0LtypgbfJc24OlfrZvq6a7Kd8e9pDsHeGshFEKo63yqRr97Ylr1g?key=RG5jdHRIUEZkMW1jTTd2elVqRDBLZjJmVWFQWFVR

miércoles, 5 de octubre de 2016

VALLES OCCIDENTALES - GABARDITO (16/08/2016) -Parte 2-



Pues empiezo a volcar las fotos pirenaicas en el blog, algo que me está costando mucho por la ingente cantidad de megas y megas que tengo del viaje. Y es que cuando uno está haciendo lo que le gusta en un entorno como el de la cordillera pirenaica, con unos tipos tan resultones como son los roteros, pues pasa lo que pasa, que la emoción le embarga.

Primera tanda, super minúscula en comparación con el resto, de la ilegal de tarde por Gabardito pillando el punto al terreno.


martes, 4 de octubre de 2016

¿REAL-MENTE?




Determinar de dónde nacía ese apego y sentido de pertenencia, fue el paso siguiente que mi mente determinó como clave, para entender el ciclismo de montaña imperante en aquel reducto del Mundo. Pero para llegar a ello, previamente tuve que pasar por experiencias vividas en primera persona, en una visita casual y fruto de mis merecidas vacaciones.

Mi trabajo estresante en una de las revistas más leídas entre la comunidad ciclista británica, y por ende, entre la comunidad biker global al ir escrita en inglés, reconozco que me generó en un momento de mi vida, un cierto rechazo hacia la bici en mis periodos vacacionales.

Sin embargo aquella vez decidí investigar mi destino elegido azarosamente: primero sobre el territorio, después sobre el movimiento biker asentado. Los resultados fueron curiosos, y las fotos y un par de mails cruzados con un grupo aparentemente tan rudo como divertido, casi cómico diría yo, inclinaron la balanza hacia el lado de la escapada relajante con pedales añadidos. “Bueno, sin pretensiones ni machacaduras”, me dije sin saber lo que me esperaba.

La primavera fluía, el verde de las hierbas y el gris de la roca sucumbían ante el fresco vientecillo marino que llegaba hasta las cumbres, y por encima de todo, una embriagadora fragancia compuesta por miles de pequeñas matas envolvía el ambiente. Descansando en un collado, entre dos lomos romos, con el solecito de finales de abril en la cara, los ojos cerrados, y el ruido de abejas e insectos al abordaje florístico... "ahhh... oh my God!..." exclamé, hasta que llegaron sus pasos sobre la caliza hecha pedacitos por millones de inviernos, sus risas, y sus vozarrones, impidiéndome borrar del todo los cierres mensuales de revista, las fotos, pruebas y demás rollos laborales.

Abrí un ojo arqueando la ceja y los vi acercándose a mi. Mientras las sienes soltaban el sudor post porteo, un lenguaje ininteligible y lo que aparentemente me parecieron hasta gruñidos pero de buen rollo, se sentaron a mi lado. Y de pronto paz, no sé si alguno llegó a pillar el sueño, pero esa sonrisa en medio de la cara mientras los guantes tapaban sus ojos, y esa desconexión total con la vida real, conectándose a la vez con todo lo que los rodeaba, significó para mi toda una sorpresa reveladora. Un silencio que me lo dijo todo.

No sé cuánto duró aquel instante, puede que fueran en realidad pocos minutos, en cualquier caso suficiente tiempo como para hacerme partícipe de su manera de sentir y entender aquello.

Luego vino el momento de la cima, los abrazos alzando tremebundos sobacos, barbas mojadas, y joder, no me molestó ni un ápice!. Después, alcanzamos el buen karma a base de lazadas por una ladera orgullosa, a golpe de manillar, metiendo cadera, tensando cuádriceps y moviendo hasta el más irreverente de los músculos de un cuerpo absolutamente estirado, entregado a la causa. El éxtasis nos alcanzó de lleno una vez abajo, y con él un golpear de jarras de cerveza que nos volvieron a mojar las manos y los resecos gaznates.

El vuelo al Norte de Inglaterra fue duro, el gris plomizo de la oficina aún más, y el tener que enchufarme el waterproof por exigencias del guión algo muy molesto, y es curioso la verdad, pues la habitualidad y constancia de mi vida biker anterior, hasta ese momento no me había hecho nunca plantearme, cuán de asqueado te hace sentir una badana chorreante.

Pero no fueron las condiciones o la hierba mojada, ni siquiera el barrizal arcilloso pegado a la bici, lo que me hacía plantearme lo que en verdad echaba de menos. Paré y me di cuenta que mi ritmo cardíaco era asfixiante, mi grupeta no era un grupo como tal, y que no habíamos parado de dar pedales desde que salimos de la ciudad.

Arqueé la ceja, me levanté las gafas, y solicité por WhatsApp una prueba de material al jefe en ese lugar exótico, allí donde las abejas se atocinan sobre las flores, éstas sobre la pituitaria de quien osa llegar arriba, y sobre él se le sientan pseudo ciclistas de montaña que sienten como más importante el entorno, que el material del que acababa de pedir para una prueba. 

Quiero ir lejos de la irrealidad que me envuelve, cerca del mtb real, por favor”, le dije claro por escrito.


viernes, 2 de septiembre de 2016

VALLES OCCIDENTALES - CASTILLO DE ACHER (18/08/2016) -Parte 1-

Yo soy más de papel” decía el Gandalf, “En el mapa se ve más que en una pantalla, y me ubico mejor”. Y vaya que si se ubica… Y nos ubicó a todos.

Dejamos los coches en el refugio de la Selva de Oza, y cogemos esta pista que va por aquí, va subiendo muy poco a poco hasta que aquí al final si que hace una última subida más fuerte, en total habremos subido unos 400mts de desnivel. Y esto nos deja caer a un valle, ¿lo veis?, todo este tramo de aquí no tiene desnivel, y vamos metidos en un valle con el rio al lado. Justo aquí nos desviamos, y empieza el porte, tenemos que llegar hasta el collado este, son 500mts de desnivel. Y luego desde aquí salen dos sendas, según el track tenemos que coger la de arriba, así que nos queda remontar este poquito de aquí y ya enfilamos la bajada, que nos lleva todo el rato pegados al castillo de Acher. Y acaba metiéndose en este trozo verde, que es la selva de Oza. El final tiene que ser impresionante metidos en medio del bosque…

Como es habitual el Gandalf no se equivocaba, el final fue espectacular, pero también lo fue el resto:

La pista: El Rotero no es muy dado a subir por pista, todo el mundo sabe que prefiere la senda, pero en esa pista no se escuchó ningún quejido… Como bien nos había adelantado nuestro Gandalf, la subía era muy suave. A nuestra izquierda nos acompañaba el río Aragón Subordán, río que aprovechaban las vacas de lugar para comer en sus orillas, y los buitres para alimentarse de alguna vaca que había pasado a formar parte del entorno.

De momento estamos frescos… Espero que los buitres no estén cerca cuando empiece el porteo…
No pillaba por sorpresa, al final del barrando de aguas tuertas, por el que íbamos, veíamos las últimas curvas de subida, esas que nos habían dicho que marcaba el final de la subida por pista y empezaba el valle.

El valle: No hay palabras que describan lo que fue pasar ese collado y encontrarnos delante de nosotros ese valle. No había mejor momento para hacer un alto en el camino, buscar un buen sitio desde donde observarlo todo y sacar el bocadillo.

Mientras almorzábamos veíamos como unas nubes bajas entraban en el valle, esta vez no había miedo, la app del tiempo nos había dado vía libre, ya había visto que por mucho que nos dijera íbamos a rotar igual. Así que nos pusimos en marcha, y nos dirigimos hacia las nubes.

Llegó el momento de dejar la senda, para buscar el cruce que nos llevaba hacia el porteo. Como ya esperábamos, no era una senda que estuviera muy marcada y nos surgieron dudas.

Dudas que le planteamos a unos senderistas, los cuales al decirles que íbamos hacia el castillo de Acher reaccionaron con un “¡¿Al castillo de Acher?! Pero si eso no se ve… Esta detrás de esas montañas…” Sabíamos a los que veníamos, nadie dijo que fuera a ser fácil, así que bici al hombro y a pasar “esas montañas” para llegar al castillo de Acher.

El porteo: La senda no estaba marcada, el destino se veía muy lejano, pero había que tirar hacia delante, un paso detrás de otro, y de vez en cuando un pequeño respiro para echar la vista atrás. ¡Y qué vista!

Creo que éramos unos privilegiados por estar allí, creo que muy poca gente había subido por ahí, desde que dejamos a los senderistas sorprendidos no habíamos visto a nadie más, estábamos solo nosotros y las vacas. Y gracias a Dios, no había buitres…

El porteo fue duro, y el collado nos recibió abrazándonos con un pequeño vendaval. Había que taparse un poco y empezar a bajar para afrontar el último tramo de subida.

Habíamos llegado, según los mapas ya estábamos en lo más alto así que tiramos hacia delante dispuestos a disfrutar de la bajada, pero parecía que esta no llegaba. La senda nos engañaba, subía, bajaba, estaba muy rota, con surcos, las vacas la habían pisoteado mucho y no se podía ciclar. Era más un sufrimiento que un disfrute, y la hora se nos echaba encima hasta que una voz dijo “Vamos a parar a comer”.

Llegó otro momento de respiro, esta vez  con el castillo de Acher a las espaldas, por el que veíamos bajar a un par de senderistas con sus hijos, “Estos niños maman la montaña desde pequeñitos…”. Delante de nosotros las vistas que nos acompañaba eran las de un canchal, espectacular como el solo y  que embelesó más a unos que a otros…

La bajada: Un Gandalf no se hace, se nace. Y esa frase de “Vamos a parar a comer” la dijo en el momento preciso casi sin el saberlo. Cuando la bajada empezaba a ser bajada, cuando empezábamos a entender porque unos locos habían decidido un día hacer todo aquel porteo.

No sé los kilómetros de senda que recorrimos, no sé el desnivel que bajábamos. Solo sé que aquello no tenía palabras, a ratos había que pelear con los pasos de roca, a ratos la senda se hacía rápida sobre un manto de hierba, a ratos se volvía macabra con roscas afiladas como estalagmitas.

Hubo un momento de reagrupamiento, en el que nos preguntábamos que donde nos habíamos metido… unos metros más adelante la senda desaparecía, el desnivel era tal que éramos capaces de ver por dónde nos iba a llevar. Solo veíamos el bosque al que teníamos que llegar.

Continuamos la senda, descontando desnivel a un ritmo bestial, hasta que nos metió en el bosque. Pero no por ello iba a cambiar su desnivel. En el bosque tuvimos que pelear con piedras, raíces, zetas, árboles… y todas estas cosas juntas en el mismo paso.

El desnivel nos dio un respiro, la senda se hacía más plana y a la vez más limpia. Sabíamos que estábamos afrontando ya el final de la bajada, pero no por ello íbamos a dejar de disfrutarlo.

Eran las 17:15 cuando llegábamos a los coches, hacía unas 8 horas que habíamos salido de ese mimo punto. Toda una jornada laboral, y ya nos merecíamos ir al bar a por una señora jarra de cerveza.




miércoles, 31 de agosto de 2016

VALLES OCCIDENTALES - PETRECHEMA (17/08/2016) -Parte 1-

La app del tiempo no estaba muy por la labor de ponérnoslo fácil, y pronosticaba posible tormenta a partir de las 12:00. Hacer la ruta en ese horario era posible, pero que tendríamos que darnos prisa para acabarla a tiempo… ¿Darse prisa? ¿Un rotero? ¡¿Estamos locos o qué?!

Madrugamos bastante. Más que para ir a trabajar, y eso que estábamos de vacaciones. Pero había mucho que hacer y sabíamos que merecía la pena el esfuerzo. Así que burras y burros a los coches, y rumbo al refugio de Linza.

Llegamos al punto de partida a buena hora. Algunos nos embelesábamos al ver por primera vez esos paisajes, para otros no era su primera visita y recordaban batallitas de la ocasión anterior,. “Mira ahí fue donde partí la potencia… no había recorrido ni 10 metros…” y reíamos pensando en lo ocurrido.

Hasta que cual árbitro de fútbol se me vino a la mente un Vaya, joder Rafa, me ca*o en mi madre”. Habíamos partido el cierre delantero del kalimotxo con ruedas. Parecía que el Petrechema se quería volver a reír de nosotros. Pero para cojones… los cojones Roteros. Y MacGyver no es nadie comparado con la sección mecánica Rotera. Brida por aquí, brida por allá, un par de vueltas con cinta aislante y palante!!

Desde el primer momento la montaña nos lo dejaba claro… Empujar, empujar y volver a empujar, pero a cambio nos regalaba sus vistas… de las cuales no se puede decir nada… las fotos hablan por si mismas…

El grupo se iba estirando, unos iban más rápido, otros más lentos, unos paraban a echar fotos, otros a coger aire, otros simplemente a  mirar lo que tenían a su alrededor.

Nos reagrupamos en el punto crítico, cruce hacia el pico del Petrechema o senda dirección al collado donde empezaba  la bajada. El cansancio hacía mella, la subía se preveía dura, las previsiones de lluvia seguían ahí… Pero estábamos muy cerca como para desaprovechar la oportunidad, y 3 valientes aventureros nos cargamos la bici al hombro para llegar hasta el pico.

2366 metros nos separaban del nivel del mar, frente a nosotros España, a nuestras espaldas Francia. Nos deleitamos con las vistas mientras nos comíamos un merecido almuerzo, pero no había más tiempo que perder. El resto de la grupeta nos esperaba, no queríamos tomar en balde las advertencias de la app del tiempo.

Descendimos lo porteado, que rápido acaba lo que tanto se sufre… Y nos dirigimos hasta el collado donde habíamos visto almorzar al resto de la trupe. Ellos habían decidido bajar, como ya nos había avisado, no era cuestión de jugársela con las previsiones que venían. Así que afrontamos la bajada siguiendo sus rastros. Y divisándolos de vez en cuando a lo lejos en una senda que transcurria por un barranco que nos dejaba ver todo lo que nos quedaba por delante.

La senda no daba tregua… canchales, piedras grandes, piedras pequeñas, tierra suelta, zetas, escalones... Hasta acabar reagrupándonos a la entrada de un bosque, que nos llevó por una senda completamente tapada por la vegetación de vuelta hasta los coches.


Esta vez sí, ni las averías mecánicas ni las previsiones del tiempo impidieron que la expedición Rotera cumpliera con los planes previstos. Ahora solo quedaba ir en busca de nuestro merecido premio, la comida.


PD: Jódete app del tiempo... te ganamos el segundo asalto.

martes, 30 de agosto de 2016

VALLES OCCIDENTALES - GABARDITO (16/08/2016) -Parte 1-

Lo bueno se hace esperar... Y con esta tanda de fotos abro la veda de lo que fue el Pirineo Rotero 2016.

El martes 16 de agosto de 2016 empezó esta pequeña aventura. Llegábamos al campamento base situado en Siresa a la hora de comer. Y mientras reponíamos fuerzas sentados en la mesa empezaban a comentarse la diferentes posibilidades para la ilegal de tarde. Todas tenían buena pinta, hasta que el hombre la app del tiempo decidió entrar de oficio...

Se avecinaba tormenta... "No puede ser, esta muy claro" pensábamos los más optimistas, así que un grupo de 4 valientes decidimos ponernos el mono de trabajo, y salir a dar pedales. Ya con las bicis cargadas, y con nuestros dos serviciales conductores (mil gracias) dispuestos a llevarnos hasta el punto de partida, es cuando la app del tiempo nos demostró que sabe más que nosotros del tema, y dejó caer sobre nosotros el chaparrón previsto.

"Cambio de planes!! Ya que estamos en los coches... vamos a hacer la compra." Y eso hicimos... hacer la compra con el mono de trabajo puesto. Y mientras nosotros comprábamos, sin saberlo, el cielo empezaba a despejarse.

Ya con las tareas del hogar hechas, nuestro Gandalf dijo "Pues ya que estamos... subimos al refugio, y al menos nos hacemos unas cervezas con unas buenas vistas", y la caravana de coches cogió rumbo hacia la cerveza.

La sorpresa fue dándose progresivamente... cuando veíamos que al subir la carretera que llevaba al refugio, parecía que allí el agua no había llegado... Y la sorpresa se hizo mayúscula, al empezar a divisar una senda que en varios puntos cruzaba por la carretera que estábamos transitando...

Cada vez que la senda cruzaba la carretera los coches reducían la marcha "Mira que escalón!!" "Mira la senda baja por ahí... Y sigue por ahí!!" "Me estoy poniendo burraco nenes!!" "Madre mía!!" "Uuuuffff" "Grolglroglrlglo!". El ambiente se iba animando... Y cuando llegamos arriba no había duda ninguna, se montaban las bicis y se bajaba el bici. Así que si... lo estáis entendiendo bien... fue un remonte en toda regla!!

Pocas son las fotos que hay, para todo lo que disfrutamos. Una senda corta, pero que tenía de todo. Una ilegal corta pero disfrutona. Y eso se vio en las caras cuando llegamos bajo. Unas caras que decían que querían más, pero que vislumbraban una sonrisa de que habíamos disfrutado como enanos.

Nos quedaba la vuelta hasta Siresa, esta vez sin transporte, esta vez por asfalto. Pero que cojones!! Hasta disfruté con esa vuelta por asfalto!! Porque en los pirineos hasta el asfalto es diferente!!



PD1: Mil gracias a los dos conductores de los remontes, que a pesar de preferir descansar que rotar, sacrificaron parte de su tiempo para que nosotros pudiéramos hacer esta ilegal.
PD2: Jódete app del tiempo... te ganamos el primer asalto.

lunes, 15 de agosto de 2016

HELLS ROUTE BENIDORM 2016


Un poco tarde pero ahi va la tanda de lo que fue la hells route del 2016.
Gracias al anfitrionaje de carlos, y bajo la direccion de jf, un año mas cumplimos con la tradicion de la hells route. Este año cambiando santa pola por benidorm.
Se cumplieron todos los requisitos que impone tal ruta, pasar calor (aunque menos de lo esperado), disfrutar de una mañana de bici y risas y terminar con baño y papepancia a la que se unio nuestro amigo tino.
esperemos que el proximo año, sea donde sea, sigamos cumpliendo con lo que ya es un clasico veraniego, y a ser posible con la tropa al completo

fotos aqui

lunes, 1 de agosto de 2016

MAIGMÓ ROTERO (26/07/2016)



Fieles a la tradición una buena grupeta rotera venida desde todos los puntos cardinales de la Terreta, aupamos el pabellón ribarribista bien alto con la Maigmonada 2016.

Estilazo bicimontañero al ladito de casa, en una tarde memorable en todos los sentidos. Sin duda alguna, se trata de una cita que cautiva, por su trazado, escenario, condiciones climáticas, ambiente, dificultad... y post rotada.

POR UN PUÑADO DE ROCAS

Un puñado de bicis y una cima altiva es lo único que hace falta para venirse arriba. Y si no, que se lo cuenten a los 5 vividores que el 26 de julio se plantaron en la base del gigante pétreo del Sur alicantino: el Maigmó.

Tras los reencuentros iniciales iniciaron la marcha acercándose poco a poco, hacia el corazón boscoso de la montaña. Esta vez se echó en falta alguna tormenta previa, pero poco hay que quejarse ante una subida como ésta, que combina camino y sendero peleón hasta el Balcón de Alicante, que a esas horas, ya se veía envuelto en esa atmósfera veraniega tan peculiar y tan poco imaginada por las hordas turísticas que se asfixian en la línea de costa, apenas unos kilómetros más abajo.




Viento de levante, marino, húmedo y fresco, ideal para someterse a un porteo de los que se apegan las suelas. A pesar de todo, el ambiente que otorga este pico y el ir adquiriendo vistas realmente espectaculares, unidas a las risas de la grupeta, que a esas alturas ya arroja la venerable cifra de 4'5 paridas por minuto, hicieron que al emprender la diagonal estética y fotogénica antes del casco rocoso cimero, la sensación de cansancio fuera muy asumible.


Alguna trepadilla final de las de pasarse la bici dio paso finalmente a la cima. Noble, caliza, enhiesta e imperturbable cima. El saltillo final con patio a ambos lados, volvió a erizar las cejas de quien este año se estrenaba en el bucle, mas no impidió culminar la fabulosa visión a los 4 puntos cardinales de la Terreta, en unos 360º memorables con el atardecer en marcha.


Los 20º graditos escasos, con el levante parecían incluso menos, y eso es algo que para nosotros, autóctonos con taparrabos y maillote ciclistamontañés, no te tienen que contar, sino que tienes que sentir a finales de julio por ti mismo.

Con el sol con prisa por esconderse allá en la frontera meseteña, emprendimos el camino de vuelta, que nadie diría que es el mismo de subida, pues el prisma cambia por completo, y lo que antes porteando parecía imposible... ahora también lo parece, pero no hay más opción que tirarle, o dejarte la badana restregada por el rocaje.


En este primer tramo, este año lanzamos tres hurras por aquellos que han adecentado el sendero de subida a la cima, plantándole cara a la erosión y a las trazadas multitudinarias, y estructurando una línea de disfrute y acongojamiento a partes iguales, que se deja hacer y mucho. Damos fe que el paso de las 5 bicis no incidieron negativamente en el sendero, demostrando con ello que somos un usuario más de la montaña.

De nuevo en el Balcón cambiamos vertiente, y nos dejamos llevar por la rapidez del senderazo final a través de uno de los más bellos bosques de pinar carrasco de toda la Montaña de Alicante, llegando abajo con tiempo suficiente y con el frescor de la tarde noche, que invitaban a dejarse seducir por las más suculentas carnes de ciervo, jabalí o conejo, regadas con una más que ganada cerveza, mientras enfrente la cúpula del Maigmó cierra sus ojos y descansa, alegre por habernos tenido de visita.

domingo, 24 de julio de 2016

MAIGMONADA ROTERA 2016


Y mientras se quema la traca de los mil metros de les festes del poble, se lanza otro masclet veraniego clásico en el julio Rot, para este próximo martes 26/07/2016.

Ideal para pillarle el pulso al tema bicimontañero, y para echar una tarde-noche completa, el Maigmó nos regala una tarde épica envuelta en todo lo que nos mola y nos motiva: sendereo, porteo, pico, bajada tremebunda y fantástico viandaje final, sirviendo además como excusa para ir cerrando otros asuntos venideros, que los tenemos ya ahí mismo.

Meeting point: Gasolinera-Venta Xirau. 17:15 h.

Vienes?
Pones bugancio?
Te quedas a cenar?

Por fin es... eh...

miércoles, 20 de julio de 2016

FESTES DE NOVELDA 2016

 
Ya las tenemos aquí un veranito más. Tras la Hell's del sábado pasado, las fiestas de Novelda han llegado, y con ellas, una semanita de esas en la que todo vale, no hay dietas y se suele hacer más vida de noche que de día.

Por tanto,  pillamos el merecidísimo descanso para cargar pilas y retomar con frescura el nuevo curso rotero 2016-17 que esperamos sea más fructífero que el actual en cuanto a rotadas.

Nos vemos en los centros neurálgicos con representación rotera en torno a un plis-play!! En los recién inagurados Damasquinos, Juanito paga lokagafarta con tal de promocionar el garito, disen...

BONES FESTES I SALUT!!!

RIBA RIBA!!!!

lunes, 11 de julio de 2016

BENIDORM HELL'S ROUTE 2016


Hace ya unos cuantos veranitos, rotando por Santa Pola, encontramos una puerta al inframundo que sólamente se abre algunos sábados del mes de julio, gracias al tórrido calor que impera en la zona. La historia comenzó en Santa Pola, y nos la mostró su descubridor, José Alted, alias Chorbi. Se armó de valor, reunió a unos cuantos roteros y juntos plantamos cara al mismísimo Lucifer. Una batalla que, año tras año, hemos de librar para demostrar la valía del rotero....

...Pero este año, la puerta se ha desplazado a Benidorm, y, fieles a nuestra cita y estableciendo el campamento de mano de Carlos, volveremos a enfrentarnos al maligno, soportanto temperaturas propias del averno, hasta conseguir cerrar la entrada de seres del inframundo.

Por tanto, se te convoca, rotero, el sábado 16 de julio, a reunirte con tus compañeros en Kiev a las 07:00, pues la intención es la de dar pedales a eso de las 08:30, antes de que Lorenzo, el aliado de Satán, empiece a repartir cepas a diestro y siniestro.

Una vez terminada la rotada, tendremos el merecido bañete y papeancia en restaurante, com cal.

Vienes, nene?
Temes a la muelte?

Hell's incoming!!!!!

jueves, 7 de julio de 2016

ZUBI "THE GREAT"



En este mundo apellidarse Zubi es garantía de muchas cosas. Sinónimo de ser un tipo noble, amigo de sus amigos, familia de su familia, ser incapaz de hacer daño a nada que no lleve dos ruedas, y llevar en los ojos el reflejo de un océano lejano.

Hace unos días llegó la feliz noticia del nacimiento del pequeño gran Julen, así que hoy le homenajeamos a él claro, pero también a su mamá, papá y hermano mayor, brindándole la bienvenida sabiendo que este mundo es mucho mejor, con un Zubi más en él.

Zorionak!

viernes, 24 de junio de 2016

CONVOCANDA BIARENSE ON FIRE


Las buenas costumbres no han de perderse, y, aunque es cierto que hace tiempo que no se colocan convocatorias en el blog, aquí va una de ellas para mañana, en uno de los mejores escenarios de la Terreta, para dar un soplo de aire fresco a este nuestro rinconcito en la red de redes. 

Por tanto, rotero, si logras alinear los astros, se te convoca para rotar mañana sábado a eso de las 07:20 si has de consumir bollería, cafeses, txocolates, txurros y demás, para salir zumbando con destino a Biar a las 07:45. Cómo no, será desde Kiev.

Así es que, haz todo lo posible porque los paisajazos biarenses están ansiosos por recibirnos después de un año de sequía rotera por la zona, y se han vestido de gala para la ocasión.

VieRnes, perla?

jueves, 23 de junio de 2016

ALWAYS BIAR...


 ...Cual tordo zambullero de corta expansión, la primavera nos ha dejado, y ya tenemos asomando el morro el verano que, todo sea dicho, pinta tórrido y seco, pero es una estación que tiene fijas en el calendario varias rotadas de las que crean afición y hasta fomentan fanatismo por este nuestro deporte de eterna comunión con la montaña.

...Y aprovecho esta entrada para colocar una foto de algo que ansío desde hace semanas, a modo de recuerdo de la última vez que allí estuvimos (10/04/14), sobre una de esas rotadas que alegran el espíritu al encontrarte en perfecta simbiosis en un entorno tan perfecto. Por tanto, ahí lo dejo a ver si cuaja un poco y tenemos quorum para volver en breve allí, que debe de estar ESPECTACULAR (como siempre).

viernes, 27 de mayo de 2016

CÓMO HEMOS CAMBIADO....


Dicen que esto de los blogs está ya de capa caída, que el "meollo" se encuentra en los grupetos de whatsapp, que ésto tiene los días contados y le faltan dos suspiros. Y puede que sea cierto, sí, no lo voy a negar, pero tampoco voy a quedarme sin decir que este tipo de divagandas o txarraetas que uno de vez en cuando siente la necesidad de decir, pues aquí como en ningún sitio, oigan. Y, sinceramente, uno se queda muy agusto y con la conciencia muy tranquila después de haber podido expresarse como le sale de los bemoles, y de paso haber reafirmado una vez más que el blog, a pesar de haber consumido sus momentos más dorados, aquí sigue presente dando alpiste a quien se asoma en busca de un rato agradable tratando esos temas que envuelven y sazonan nuestras vidas.

La tarde de ayer bien podía haber sido una jornada vespertina ilegal más a añadir a la saca, pero sucedieron una serie de acontecimientos en cadena que para este servidor hicieron que fuera radicalmente diferente. Como de costumbre, Carlos, rotero y compañero del Team Production Privée, con quien afianzo y disfruto mano a mano las ilegales de este 2016, había quedado conmigo a las 19 para dar pedales, pero unos instantes antes me avisa de que la Shanita estaba en curas y saldría con la doble, así que me solidarizo con la causa y de paso desempolvo la Lite, que hacía meses y meses que no tenía una buena dosis de MTB del bueno. 

Como suele ser normal tras una buena temporada sin catar una doble, al subir sientes la sensación de que, o has perdido presión en el amortiguador y lo llevas demasiado blando o acabas de sentarte en el sofá de casa. Las almorranas se relajan y envían mensajes al cerebelo del tipo de "ya era hora, macho", o "al fin un poco de descanso!", y tratas de acomodarte a esa nueva geometría en la que, todo sea dicho, te notas hasta incómodo. Sensación de estar en una chopper y vagos recuerdos de las últimas veces que monté en ella...

Pero lo gordo, lo que me lleva a soltar esta "porroná" de letrajas viene cuando dejamos el agsfalto y comienza el turrón... Y es al enfilar el primer petxugazo con el que, girando a mano derecha continúa el cóctel de desniveles massifs que prácticamente no dejarás hasta la cima,  cuando experimento esa situación que no recordaba haber vivido antes: una tracción espectacular -habiendo, eso sí, bajado el recorrido de la horquilla y desplazado esa zona donde la espalda pierde su honroso nombre- que anima a seguir dando pedales y te recuerda que la Mola es posible subirla del tirón, como antaño.

....Y no es aquí donde acaba la cosa. Una vez arriba y vestidos de romanos, dispuestos a tirarle a la Fullobites, la doble vuelve a demostrar que el trabajo es más fácil si tienes buena herramienta: notaba como si no hubiera baches....

Es ahora, cuando he contado toda la historia, el momento en el que viene la moraleja/opinión/ida de olla que quizá sorprenderá al lector: prefiero mi rígida, señores. Prefiero/necesito mi artefacto de acero que castiga mis posaderas y con el que cuesta más subir por esas pseudo-sendas rotísimas de la muelte. Prefiero/necesito tener que amortiguar con mis piernas, tener que escoger en milésimas de segundo la trazada más adecuada en lugar de apretar los puños y dejar que trabaje la horquilla y el amortiguador. Noto que la domino más, que aprendo más de ella y, por ende, me siento más integrado en el entorno.

Seré un bicho raro, renegaré a la comodidad, a la tecnología...., o igual resulta que me estoy haciendo mayor, no sé... Pero lo que sí sé es lo que hoy por hoy disfruto, y, sin duda alguna, es con la rígida.

domingo, 15 de mayo de 2016

RABOSENDAS (03/04/2016)



Pase rotográfico de todo lo que aconteció en plenas Rabosendas el primer domingo de abril, culminando visita de un buen puñado de personajes venidos de muchos puntos distintos, con el mismo objetivo común: pasarlo bien dando pedales y sin darlos.

Bucle corto pero pintón por la zona media-baja de las Rabosendas, buscando algo de sendero rápido y desnivel absurdo, después de dos días de intenso pedroleo.

Cuándo repetimos, disís?

jueves, 5 de mayo de 2016

CALDERDALE OR VINALOPODALE OLD SCHOOL



En los años en los que el pelotón rotero se hormonaba a base de poderosos cuadros de doble suspensión, con como mínimo 160 mm, en el Calderdale de Yorkshire se elucubraban prodigios que tarde o temprano, acabarían desembarcando en el Vinalopó.

Pero vayamos antes a las calizas mediterráneas, donde por aquel entonces, andábamos con descubrimientos míticos como el Morro Gros o la Cara Sur del Sit, y experimentando por los cordales de Serrella, Aitana o Bèrnia. Lugares que ponían el listón bien alto, y nos hacían preguntarnos "¿qué será lo siguiente?, ¿dónde está el límite?".

En aquellos tiempos los roteros teníamos bien claro que para hacer aquel ciclismo de montaña se necesitaba una herramienta con garantías.

Al margen de los hidroformados y colores de turno, los ejes de 20 mm, los DHX, las 2 ply y el compuesto Supertacky, así como la eterna Gravity Dropper, fueron objetos de deseo y compra casi compulsiva en la Penya. Mucho se comentaba al filo de la navaja sobre si el librarse del talegazo, había sido gracias a la rigidez de la horquilla y el sofá milimetrado del cuadro, y no al talento del animalico que conducía la bici.

El caso es que gracias a estas bicicletas duras, y con generoso recorrido, podemos decir que aprendimos a quitarnos el miedo escénico del cuerpo, y que el espíritu se elevaba por entre cimas y collados, gracias también al subidón provocado por el chorro adrenalínico obtenido.

Todo eso debe ser más o menos cierto, o al menos así se medio recuerda en la materia gris rotera. Como también lo es que por aquel entonces, ya fluía por la escena endureta un rollo filosofal, que parecía que fuese a derivar en concepto de un momento a otro: el rigidismo endurero.

A ese rollo un buen puñado de rots ya lo empezamos a mirar con el rabillo del ojo, y a la sombra de dos grandes post, se forjó una nueva identidad, que no fue inmediata porque entonces nos creíamos mucho lo de la monogamia bicicletil, y la estrechez económica y la crianza, se dieron la mano.

Tuvo que ser alguien con amplitud de miras quien se plantase de lleno en les Penyes del Sol, con un artilugio que parecía no ir a ningún sitio, y que resultó ir a todas partes. Con la boca abierta nos quedamos al ver llegar al éxtasis a un Pepako que se gastaba el ciclismo de siempre, en las zonas que nunca nos atrevimos a buscar.

Sí, era posible. Ahí estaba el concepto.

Y al primero le siguió el segundo cuadro, y el tercero, cuarto... nuevo, de segunda pata, de un color, de otro... el rigismo endureta había llegado para quedarse a orillas del Vinalopó, y en seguida empezaron a caerle cafradas, de ésas que en este rincón del Mundo, se esconden para quien quiera encontrarlas.

La Mola pareció ser el eslabón perdido, la roca perfecta en la que medir la robustez de los aceros Reynolds 853 y los cromolys 4130, el desafío para bici y ciclista, el todo o la nada.

Aburridos del colchón hormonado, empezamos a ver cuánto de viciados estábamos a que fuese ella quien se lo tragase todo, sin nosotros apenas trabajar el músculo, y hubo que alfabetizar de nuevo cuerpo y mente para afrontar los retos que ya sabíamos posibles, gracias a los 160 traseros que nos habían eliminado el pavor mental.

Mente en equilibrio, toque de freno, mirar tres metros por delante nuestro, y a retorcerse con una sonrisa en la cara.

Mientras el concepto avanzaba entre nosotros, los barbudos del Yorkshire ya se habían convertido en la saga del Calderdale Old School. A ellos les debemos por tanto, que nos pusieran el metal mágico no suspensionado y la geo decente, a tiro de riñón en los escalones de nuestra comarca, que ya por siempre jamás, pasó a llamarse el Vinalopodale.

Ahora ya sabes porqué.

domingo, 1 de mayo de 2016

8 AL PUIG CAMPANA Y EL PONOTX (02/04/2016) -Parte 2-

Segunda parte de la soberbia épica en grandísima compañía, haciendo de anfitriones en un escenario que se presta a la mejor de las actuaciones, con una puesta en escena inigualable. Gran día disfrutando de lo que más nos gusta.

Un soberano placer, amigatxos!

https://goo.gl/photos/oDw24ouysNQwGRoGA

miércoles, 27 de abril de 2016

SI TE DICEN QUE ESTÁ AHÍ

No somos muy dados a las efemérides, pero sí nos gusta mirar atrás de vez en cuando. El próximo 11 de mayo hará tres años de la ascensión al Puig Campana en bici de montaña. Un día impresionante, que a pesar de la distancia, queda bien fresco en nuestras retinas y materia gris.
Como para no recordar que, aquel día...


Ilusiones extremas.

Desde la Penya el Rot soñamos con abordar esta ruta desde hacía años. Pero por unos u otros motivos, no se pudo concretar el pegue definitivo a esta cima inédita para el ciclismo de montaña. Que nosotros sepamos, nunca antes había subido ninguna bici a su cúspide de 1.410 metros.

Aunque el motivo principal de nuestro propósito no era el de culminar ningún récord, sino más bien, disfrutar de la travesía y saber qué se siente en tan privilegiado balcón, rodeado de colegas y con tu bici impaciente por despachar una antológica bajada de 1100 metros de desnivel negativo, y 8 kilómetros de longitud, con una dureza muy extrema. Y todo ello con el Mediterráneo como telón de fondo.

Con semejantes ingredientes nos plantamos 6 ciclistas de montaña a los pies de la colosal pirámide de piedra, para poco a poco ir ganando altura por un sendero peleón, de ésos que toca emplearse a fondo y saldar metro a metro con esfuerzo y entrega.

La visión inicial es engañosa, pues la cima principal está escondida justo detrás del espadán rocoso que tenemos de frente, y al que el sendero se ve obligado a bordear. ¡Parece mentira que vayamos a subir hasta allí arriba!

Aúpa!

Con la ilusión de las grandes jornadas de ciclomontañismo, avanzamos casi sin darnos cuenta. La grupeta sabe muy bien a qué juega hoy, sabe que cualquier exceso se paga, y que la montaña que tenemos delante es poderosa, así que es preferible aliarse a ella de manera venerable, a infravalorarla sabiendo que muy probablemente tendremos que suplicarle clemencia.

El sendero se empina por momentos, pero se deja hacer. Este tipo de trazados mediterráneos resultan antiquísimos, y se alzan progresivamente por las laderas en busca de enlaces y collados, sobre los que comunicar los diferentes valles que ríos y barrancos han creado en busca del eterno azul del mar.

La diagonal nos vence en ocasiones, y a ratos bajamos de la bici. El clásico sonido de los canchales calizos en ahora quien nos acompaña. En este terreno la cubierta ha de ser generosa, con taqueado blando y suficiente para equilibrar el agarre, y cuando se echa pie a tierra el calzado debe resultar tan cómodo como seguro ante posibles torceduras. Es mayo, la primavera está totalmente instalada en la montaña, y las fragancias que despide la vegetación embriagan casi tanto como las vistas que se abren hacia la ladera Sur de la Aitana, hermana mayor de nuestro objetivo de hoy.

Tras pasar por un refugio libre, el bosque tapiza el único tramo de camino en toda la ruta, y con él alcanzamos el Coll del Pouet, que a 884 metros de altitud constituye una auténtica base para enhebrar rutones a este lado de la Montaña de Alicante. Para nosotros simboliza el fin del acercamiento progresivo, y el sendero gradual deja paso a las angosturas de la Cara Norte del Puig Campana. Aún así, todavía nos permitimos el lujo de meter riñón y ciclar hasta rozar la cota 1000 con bastante esfuerzo.

Últimos metros meridianamente cómodos.

Tocando el cielo.

En ese momento las nubes que se han ido alzando animadas por el viento húmedo de levante, ya tapan por completo los paredones calizos, impidiendo ver lo que nos espera. Al pasar junto a un pozo de nieve, empezamos a portear de verdad. Llega la hora de la paciencia infinita y la sonrisilla nerviosa, mientras nos vamos animando unos a otros.

A pesar de haber pasado toda la vida por estas montañas, nadie de nosotros ha subido nunca al pico, por lo que el desconocimiento nos provoca mucha incertidumbre, y le da un punto épico a la jornada.

Los primeros canchales y el ambiente de fresnos, arces y carrascas junto con la niebla, hicieron el resto.

A malas penas de vez en cuando algún rayo de sol traspasa la niebla, dándole luz al verde primaveral del bosque mixto compuesto por arces, fresnos y carrascas, que resiste de manera increíble entre desniveles y desplomes.

Los senderistas que bajan desde la cumbre alucinan al ver salir de la niebla a 7 tipejos cargando con sus bicicletas sobre el hombro o sobre la chepa. Ríen, nos animan y nos sacan fotos, lo cual nos hace  plantearnos sobre la sensatez o no de lo que estamos haciendo. Justo cuando la ascensión se vuelve más inverosímil, cuando avanzar cuesta horrores por el desnivel y el firme, plantamos campamento y parlamentamos entre nosotros. Allí literalmente colgados sobre el canchal, tomamos aire antes de opinar.

Hale hop!
Un, dos, tres, un pasito p'alante María...

En este punto nos damos cuenta que será imposible bajar montados este tramo, pues el nivel técnico necesario para hacerlo es superior al que tenemos, y que siquiera intentarlo puede poner en juego mucho más de lo que estamos dispuestos a arriesgar. Sin embargo, decidimos seguir adelante, sabiendo que nos encontramos en el punto más mordoriano de la ruta, y que hemos venido a sentirnos montañeros al fin y al cabo, confiando porqué no negarlo, en que el Puig Campana nos brindará una tregua y se dejará querer en forma de tramos más ciclables.

"Veo todo, en blanco y negro..."

La humedad es salvaje, y el escenario pone los pelos de punta. Ver a los de delante ascender con dificultad es un penoso espectáculo, que sin saber muy bien porqué, nos hace partirnos de risa. O reír y seguir, o llorar y darnos por vencidos. Nos decantamos por la primera opción.

Sin embargo, de pronto dejamos de oír la huella sonora de la caliza que levanta el grupeto de cabeza, y casi por arte de magia, rayos de sol y esperanza van cambiando el gris panorama. En un último paso en el que nos ayudamos para pasarnos las bicis, el sol empieza a dar calidez a nuestros corazones, ¡parece que por fin estamos llegando al collado inmediato a la cima!

Sobre un mar... de nubes.

Alcanzamos los 1277 metros del Collado del Bancal del Moro contentos. El sol brilla y nos hace ser optimistas. Hemos porteado unos 400 metros desde el Coll del Pouet, y apenas nos quedan 140 más.

Emprendemos la marcha y al girar hacia la ladera Este nos sorprende la impresionante visión del mar... de nubes. En vez del azul del Mediterráneo, un espeso manto blanco oculta por completo la línea de costa, dando la sensación de estar alcanzando un objetivo aún mayor del que inicialmente pensábamos. La dimensión de la ascensión adquiere mayor envergadura.

Vistas al mar... de nubes.
Poco a poco seguimos porteando o empujando la bici por una diagonal bien marcada y mucho menos empinada, que al cabo de un rato nos dirige al momentazo indescriptible que acompaña a toda culminación cimera. Lo conseguimos.

Cuando los abrazos y las fotos se terminan, damos buena cuenta de los bocatas que llevamos en la mochila. La culminación del sueño cumplido está por encima de la escasa visibilidad que ofrece el día, aún así ver la altivez de los picos del Ponotx, Aitana, Serrella, Penya Alta o Bèrnia, asomar entre las nubes junto a las islas de Ibiza y Mallorca, no tiene precio y justifica el esfuerzo.

Mal de altura.

Bajada arrolladora.

Nos ha costado llegar y se está tan bien arriba que da pereza mover campamento, pero lo cierto es que nos morimos de ganar por empezar a bajar, así que con el nervio propio de una bajada inédita y antológica, nos ponemos las protes y con cautela y tiento, comenzamos a descender por un marco incomparable.


Banzaiiiii

La primera parte se deja hacer, salvo un puñado de pasos infranqueables, y tras dejar atrás de nuevo el Bancal del Moro, nos metemos nuevamente en la nube directos a los tramos más difíciles de la jornada.

Nos costó mucho enlazar pasos verdaderamente expuestos, algunos tras varias intentonas salieron bien, pero aún así, dimos por imposible la zona más vertical del caos de piedras que rompe en dos la Cara Norte de la montaña. Pero casi de inmediato empezó el increíble éxtasis que solamente regalan las grandes ascensiones, y enlazamos tramazos de agarre increíble, con otros plagados de Zs de esos que te hacen gritar de júbilo, para luego dejar fluir las bicis tocando lo justo el freno para controlar la velocidad, entre una arboleda misteriosa por la niebla, hasta que nos reagrupamos.

Mejora la ciclabilidad.
Madre mía qué caras de satisfacción y esto no ha hecho sino comenzar. Aún nos quedan unos 700 metros de desnivel negativo en unos 5 kilómetros de bajada. Solventamos el único repecho que nos queda y enfilamos el Puig Campana por la vertiente que da al mar, ahora los farallones de roca quedan sobre nosotros, y volamos por la trialera ya por debajo de las nubes.

A un tramo muy rápido le sigue otro muy técnico de roca, aderezado con curvas cerradísimas con el desnivel justo para dejarnos fluir. No nos quedan brazos pero no dejamos de flipar por la grandiosidad del momento. En las partes más complicadas paramos, y cuando no sale de primeras un escalón, se repite.

Volvemos a las brumas.

Vemos la corona de nubes que oculta la cima y no podemos creer todo lo que hemos bajado, y casi sin poder tragar más roca, las horquillas exigen piedad. Pero la trialera no da tregua alguna todavía. A un tramo largo de velocidad absurda, le acompaña la traca final, compuesta por pedrolos, escalones al límite y Zs que parecen querer sacarnos de la trazada. Sin darnos cuenta llegamos al punto y final, justo en el momento en el que la última nube salta de ladera y nos deja una visión completa del eterno gigantón de roca que guía los destinos de la Costa Blanca.

La envergadura de la montaña resulta totalmente abrumadora, y por fin somos conscientes del reto afrontado a cara-perro, pero asumido con la humildad e ilusión necesarias para hacer frente a un pico como éste.

El abrazo colectivo final de los 6 ciclistas que aquel día culminamos un sueño, será recordado para el resto de nuestras vidas, y la merecida cerveza que vino después, nos provocó toda una borrachera de sentimientos.


Sin duda alguna, el Puig Campana nos ha dado mucho más de lo que fuimos a buscar. 

miércoles, 20 de abril de 2016

VIENTO EN EL CORDAL



Tras cuatro vivacs consecutivos sobre la denominada “Zona de la Muerte”, Jurek alcanzó por fin el Campo II y con él, el estado de calma. Dos ocho miles consecutivos enlazados y en estilo alpino, habían puesto su cuerpo y mente al borde del abismo, y sin embargo, ahora era una persona totalmente en paz consigo misma.

Atrás quedó la humadidad, una vez rebasado el Túnel de Bielsa el ruido producido por el trasiego perpetuo de los vehículos, cambió por el rumor fresco producido por el Barranco y el Chuzo de la Pinarra.

Ante nosotros se abría un cómodo escenario para dar pedales cuando se podía, o para empujar las bicis cuando no, sin tener que pagar una factura demasiado cara.

Sonrientes por vernos anclados en plena cordillera, despertamos la curiosidad de los senderistas que nos cruzábamos en sentido contrario, y no dejamos de mirar la forma y color de las nubes que iban tomando forma por cresteríos, picos y collados, como queriendo oler la posible tormenta eléctrica.

En una borda nos reunimos, almorzamos -sana cultura de nuestra tierra que conviene llevar allá donde vayamos-, reposamos, cerramos los ojos siquiera un minuto sin decirnos nada, y continuamos.

Comprobamos lo absurdo de las fronteras transnacionales. En plena línea en el mapa, a un lado el acento francés abigarrado a las rocas, y en el otro el español buscando el sol.

Mientras, una placa nos hablaba del pavor de las guerras, y tras reponernos del esfuerzo acabamos siendo conscientes que por donde ahora chocamos las manos satisfechos, tiempo atrás escaparon familias enteras a través de la nieve, huyendo de la represalia humana, tan real como desgarradora.

Dos congéneres nuestros corrieron a toda prisa para saludarnos. Verlos portear sus bicis a buen ritmo nos ayudó a no sentirnos solos y raros. Una vez más, caras sonrientes, estrechamiento de manos, desearse suerte y dividir el rumbo.

El nuestro lo marcaba el viento de cresterío, afrontado con unas fuerzas que empezaban a fallar, mientras nos invadía de nuevo esa sensación de intranquilidad que solamente la méteo nos imprime, helando el alma.

Espíritu intranquilo que te hace darlo todo e ir más deprisa a pesar de la dificultad, con el único ánimo de atisbar cómo está la cosa detrás de esa Z que te lleva más arriba, y poder saber así, cómo están los nubarrones a la altura de La Munia. Para entonces aquella era mi única idea que rondaba mi cabeza, de un modo casi obsesivo.

Llega un punto en el que el desasosiego mental desequilibra el estado físico, un punto en el que cuerpo y mente te hacen tener que ayudarte de una mano, para avanzar entre escalones de roca, en los que la garganta reseca se resiente del viento del cordal, y el levantar una pierna desequilibra la otra.

Sin embargo el miedo se lo carga la tenacidad, la capacidad de lucha, el saber que has superado el punto de no retorno, pues volverse es tan infame como avanzar en el sentido previsto.

Recuerdo ir delante no por consistencia mía, sino por verme sumido en la necesidad de sacar de allí a quienes creyeron que mi plan de ruta propuesto era sensato. Ese agobio personal autoimpuesto, me llevó a una incomprensible calma final. La mitad más una de mis neuronas, me indicaron que solamente debía limitarme a contemplar lo que mis ojos estaban viendo, pues quién sabe cuándo volverán a ver la Barroude, la Punta Roya...

Desde arriba, con el negro de la base nubosa como telón de fondo, bajaba un francés, nos dio ánimos, comentó que no quedaba nada: dos giros, una tasca final, y una cumbre tan épica como atípica.


Me sentí Jurek por unos instantes, cambiando la inhóspita tienda del Campo II, por la fita de piedras que marcaba los más de 2700 metros del Pico del Puerto Viejo de Bielsa. No por el tamaño de la hazaña, por supuesto, sino por el estado mental y físico alcanzado.